Una antigua área de recreo olvidada ganó nueva función cuando Dennis y Danielle McClung crearon un sistema de acuaponía en el patio trasero, uniendo peces, gallinas, camas hidropónicas, captación de lluvia y energía solar para producir comida durante todo el año.
Se convirtió en comida en el patio trasero.
Cuando Dennis y Danielle McClung compraron la primera casa de la familia, en 2009, la piscina no parecía un lujo. Estaba vacía, deteriorada y se había convertido en un problema caro de resolver.
En una ciudad calurosa de Arizona, en los Estados Unidos, ese agujero de 9 pies de profundidad llevaba otro peso: la pareja tenía hijos pequeños, de 2 y 4 años. La piscina abandonada era un riesgo, un gasto y un desperdicio de espacio.
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La decisión improbable lo cambió todo. En lugar de reformar la piscina o enterrarla, la familia transformó el lugar en un invernadero urbano con acuaponía, capaz de producir huevos, tilapias, frutas, verduras y hierbas durante todo el año.
La piscina deteriorada se convirtió en invernadero en el patio trasero

El caso ocurrió en Mesa, Arizona, y fue registrado por Wired, revista estadounidense especializada en tecnología e innovación. La piscina medía 16 x 30 pies, cerca de 4,9 x 9,1 metros, espacio suficiente para albergar algo muy diferente a un jardín doméstico común.
Lo que antes era un problema se convirtió en el Garden Pool. La estructura fue cubierta con plástico y lona, creando un invernadero subterráneo adaptado al clima seco de la región.
En la parte más profunda, surgió un tanque para tilapias. Alrededor y arriba, vinieron camas hidropónicas, gallinas y áreas de cultivo. La antigua piscina dejó de exigir mantenimiento y pasó a devolver comida.
Tilapias, gallinas y plantas entraron en el mismo ciclo
La idea central era usar acuaponía, sistema que combina cría de peces y cultivo de plantas. El agua rica en nutrientes del tanque alimentaba los vegetales. Después de pasar por las camas, retornaba al sistema.
El proyecto también usaba duckweed, conocida como lenteja de agua, y fibra de coco como medio de cultivo. Entre los alimentos cultivados estaban trigo, batata, brócoli y sorgo.
Las gallinas completaban la rutina con huevos frescos. De acuerdo con ABC News, la familia reportaba una producción de cerca de 8 huevos por día, además de las tilapias y los alimentos orgánicos cultivados en el patio trasero.
El sistema aún contaba con paneles solares para accionar la bomba y captación de lluvia para ayudar en el abastecimiento del tanque. Reportajes sobre el proyecto señalaron que la estructura funcionaba con cerca de un décimo del agua usada por la agricultura tradicional.
La economía apareció junto con la comida
El cambio no quedó solo en la imagen curiosa de una piscina vacía transformada en granja urbana. ABC News informó que el sistema ayudó a reducir la cuenta del supermercado de la familia en al menos un 75%.
Ese número da fuerza al caso, pero exige cuidado. Otras publicaciones posteriores hablaron de una reducción cercana a la mitad. El punto más seguro es que la piscina pasó a proporcionar una parte importante de la alimentación de la familia y disminuyó la dependencia de las compras externas.
Dennis no era agricultor profesional. La experiencia vino de trabajos anteriores, investigaciones en internet y muchas pruebas. Danielle había crecido en una pequeña granja en Ohio. El proyecto nació de un intento práctico de resolver un problema real.
El patio trasero se convirtió en proyecto con voluntarios en varios países
Lo que comenzó como respuesta doméstica ganó otra dimensión. En 2012, el Garden Pool fue transformado en organización sin fines de lucro. Según Microsoft News, el proyecto pasó a ofrecer talleres, bibliotecas de semillas, esterilización solar de agua y acciones relacionadas con la agricultura resiliente.
Años después, la iniciativa ya reunía cerca de 20 empleados, más de 1.600 voluntarios y proyectos en aproximadamente 40 países.
La piscina de Dennis y Danielle no se convirtió solo en una curiosidad sostenible. Mostró cómo un espacio abandonado, visto como gasto y peligro, puede ser reorganizado para responder a cuestiones mayores: comida, agua, energía, reutilización urbana y autonomía doméstica.
