Estudio revela cómo la hiperestimulación tecnológica y el uso excesivo de pantallas pueden comprometer la salud cognitiva y acelerar el declive de la salud cerebral.
El uso cada vez más frecuente de tecnologías para realizar tareas simples del día a día ha despertado preocupación entre especialistas en salud mental y neurociencia. Según investigadores, la exposición continua a múltiples estímulos digitales puede favorecer la llamada hiperestimulación tecnológica, fenómeno asociado al uso compulsivo de dispositivos electrónicos y que puede comprometer funciones cognitivas importantes a lo largo del tiempo.
Investigación divulgada por Vitória Gomes en el Jornal da USP el día 8 de julio de 2026, destaca que este comportamiento está relacionado con la tecnoadicción, término utilizado para describir la dependencia comportamental provocada por el uso excesivo de medios tecnológicos. Redes sociales, plataformas digitales y herramientas basadas en inteligencia artificial contribuyen a mantener al usuario conectado por períodos cada vez mayores.
Cómo la hiperestimulación tecnológica afecta al cerebro
De acuerdo con la médica psiquiatra Cristiane Von Werne Baes, del Departamento de Neurociencias y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto (FMRP-USP), la exposición constante a estímulos digitales activa mecanismos ligados al sistema de recompensa cerebral.
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Según la especialista, notificaciones, videos cortos y otros contenidos altamente estimulantes favorecen la liberación de dopamina, neurotransmisor relacionado con las sensaciones de placer y gratificación. Cuando este proceso ocurre repetidamente, el cerebro tiende a buscar nuevos estímulos con mayor frecuencia, aumentando el tiempo de permanencia en ambientes digitales.
Impactos del uso excesivo de pantallas en la salud cognitiva
Además de influir en hábitos de consumo digital, la hiperestimulación tecnológica también puede afectar aspectos importantes de la salud cognitiva y de las relaciones sociales.
Cristiane Von Werne Baes explica que muchas plataformas están desarrolladas para mantener la atención del usuario el mayor tiempo posible. Como consecuencia, actividades presenciales, convivencia familiar, amistades y momentos de ocio pueden perder espacio en la rutina.
La especialista también destaca que estudios vienen asociando el uso excesivo de pantallas al aumento de síntomas como:
- ansiedad;
- estrés;
- irritabilidad;
- depresión;
- sensación de soledad;
- aislamiento social.
Estas asociaciones refuerzan la necesidad de un uso más consciente de las tecnologías, especialmente entre niños y adolescentes.
El papel de los algoritmos y de la inteligencia artificial en la hiperestimulación tecnológica
Gran parte de las plataformas digitales utiliza algoritmos capaces de analizar el comportamiento de los usuarios para recomendar nuevos contenidos, videos, publicaciones y servicios.
Estos sistemas utilizan modelos predictivos basados en el historial de navegación y en las interacciones realizadas dentro de las plataformas. Como resultado, el usuario recibe recomendaciones cada vez más personalizadas, aumentando las posibilidades de permanecer conectado por períodos prolongados.
Según los especialistas, este modelo forma parte de la llamada economía de la atención, cuyo objetivo es ampliar el compromiso de los usuarios en los entornos digitales.
Declive cognitivo y pérdida gradual de habilidades
El profesor João Flávio de Almeida, especialista en Sociedad, Ciencia y Tecnología de la Universidad de Ribeirão Preto (Unaerp), resalta que toda tecnología presenta beneficios, pero también puede generar efectos negativos cuando se utiliza sin equilibrio.
Según él, el cerebro necesita ser constantemente estimulado para mantener determinadas habilidades. Como ejemplo, el investigador explica que un estudiante acostumbrado a escribir textos propios puede reducir esta práctica al recurrir frecuentemente a la inteligencia artificial para producir contenido.
En la evaluación del profesor, la disminución de este ejercicio intelectual puede favorecer un proceso gradual de pérdida de habilidades relacionadas con la escritura y la creatividad, fenómeno que él denomina declive cognitivo.
La educación digital es señalada como la principal estrategia de prevención
Los especialistas destacan que la solución no está en abandonar la tecnología, sino en desarrollar hábitos más equilibrados de uso.
Para Cristiane Von Werne Baes, la educación digital debe comenzar desde la infancia, permitiendo que niños y adolescentes comprendan cómo funcionan los mecanismos utilizados por las plataformas para captar y mantener la atención.
Entre las principales recomendaciones destacadas por los investigadores están:
- desarrollar un sentido crítico sobre el uso de las tecnologías;
- fomentar la lectura desde los primeros años de vida;
- equilibrar el tiempo de exposición a las pantallas;
- fortalecer las relaciones presenciales y la convivencia familiar;
- utilizar recursos digitales de forma consciente y moderada.
Hiperestimulación tecnológica: el desafío del equilibrio en la era digital
El avance de las tecnologías ha transformado profundamente la forma en que las personas estudian, trabajan y se comunican. Al mismo tiempo, los especialistas advierten que el uso excesivo y continuo de dispositivos digitales puede traer impactos para la salud cognitiva y el bienestar emocional.
Aunque las tecnologías ofrecen numerosos beneficios, los investigadores defienden que preservar momentos de lectura, reflexión, creatividad e interacción social sigue siendo fundamental para estimular el cerebro y promover una relación más saludable con el entorno digital.

