Un explorador canadiense se encontró con un oleoducto abandonado en medio del bosque. ¿Cómo llegó allí? ¿Qué pasó con esta estructura? ¡Descubre los detalles!
Pasar la noche en un lugar inusual ya es un desafío en sí mismo. Ahora, imagina dormir dentro de un oleoducto abandonado en medio de un bosque.
Eso fue exactamente lo que hizo el aventurero canadiense Steve Wallis, registrándolo todo en un vídeo que llamó la atención en las redes sociales.

La historia detrás del oleoducto
El gasoducto en cuestión fue construido con segmentos de concreto y, según Wallis, está fuera de uso desde la década de 1970.
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Se estima que tiene más de un siglo de existencia, pero fue reemplazado por un sistema más eficiente después de sufrir fugas que comprometían la mitad del agua transportada.
Hoy, permanece como un vestigio de un pasado industrial en medio de la naturaleza exuberante.

La experiencia de Steve Wallis
El descubrimiento del lugar fue posible gracias a un seguidor de su canal, que indicó una escotilla de acceso al tubo.
Al darse cuenta de la posibilidad de pernoctar allí, Wallis decidió aceptar el desafío. Antes de acomodarse, hizo una limpieza improvisada y aplicó repelente para evitar insectos. En el vídeo publicado recientemente, comparte su experiencia:
“Fue una noche muy fría acampando en el tubo, ¡pero sobreviví! Fue una aventura extremadamente divertida y fue genial ver una infraestructura abandonada así.”
La idea puede parecer arriesgada para muchos, pero para los amantes del camping y la exploración urbana, se trata de una oportunidad única. El vídeo revela un ambiente claustrofóbico y al mismo tiempo fascinante, remitiendo a la idea de un relicario perdido en el tiempo.


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