La idea es cambiar el estruendo que rompe ventanas por un sonido amortiguado, parecido al de una puerta de coche cerrándose a lo lejos. Para ello, el avión tiene una forma extravagante y el piloto ni siquiera ve hacia adelante: usa cámaras y pantallas. El primer vuelo supersónico, muy esperado, está a punto de suceder.
Volar más rápido que el sonido sin el estruendo que asusta a ciudades enteras es la misión del X-59 de la NASA. La aeronave experimental fue diseñada para transformar el tradicional y ruidoso estruendo sónico en un sonido mucho más suave, y su primer vuelo, recordado por el piloto de pruebas David «Nils» Larson, abrió camino para las pruebas supersónicas que pueden ayudar a derribar una prohibición que existe en los Estados Unidos desde los años 1970.
El X-59 es desarrollado por la NASA en asociación con el fabricante Lockheed Martin y realizó su primer vuelo, aún a velocidad subsónica, el 28 de octubre de 2025, despegando de Palmdale rumbo al centro de investigación de vuelo de la agencia en Edwards, California. Vale situar al lector en el tiempo: desde entonces, la aeronave ha pasado por una serie de vuelos de prueba, y la NASA apunta justamente para el inicio de junio de 2026 su primer vuelo por encima de la velocidad del sonido, un hito esperado que, en el momento de esta publicación, se considera inminente.
La misión de silenciar el estruendo sónico

Cuando una aeronave supera la velocidad del sonido, genera el llamado estruendo sónico, un ruido alto y repentino causado por las ondas de choque, capaz de asustar a las personas e incluso causar daños, y fue precisamente por eso que los vuelos supersónicos comerciales sobre áreas habitadas fueron prohibidos en los Estados Unidos en 1973.
-
El nuevo celular de Vivo posee una batería de 7.200 mAh, pantalla de 6,59 pulgadas, cámaras de hasta 50 MP, protección contra agua y polvo, carga rápida de 90 W y enfoque en rendimiento premium; conoce la línea S60.
-
Globo abre los cofres para evitar un nuevo fiasco en Globoplay y apuesta por tecnología inédita para transformar la experiencia de la Copa del Mundo de 2026.
-
WhatsApp pone la pelota a rodar antes de la Copa del Mundo 2026 con stickers, filtros, reacciones animadas con la Trionda y Meta AI mostrando juegos en tiempo real.
-
Hisense sorprende y lanza el primer monitor del mundo con RGB Mini LED: Modelo 32UX trae pantalla 4K de 32 pulgadas, tasa de 180 Hz, brillo de 2.000 nits y promete calidad de imagen avanzada sin riesgo de burn-in.
La propuesta del X-59, pieza central de la misión bautizada como Quesst por la NASA, es demostrar que es posible volar más rápido que el sonido produciendo solo un sonido amortiguado, comparado por la agencia con una puerta de coche cerrándose a la distancia.
Si la tecnología funciona como se espera, podría cambiar décadas de reglas de la aviación, allanando el camino para una nueva era de viajes aéreos más rápidos, aunque ese sea un objetivo a medio plazo, dependiente de las pruebas.
Un avión con forma fuera de lo común
Basta mirar el X-59 para darse cuenta de que no es una aeronave cualquiera.
Su nariz es extremadamente larga y fina, proyectándose bien al frente de la cabina, y el fuselaje es alargado y estrecho, un diseño pensado para dispersar las ondas de choque e impedir que se unan en el estruendo seco típico de los aviones supersónicos, transformando ese ruido en el golpe suave que la misión busca alcanzar.
Esta forma es tan radical que el piloto ni siquiera puede ver hacia adelante de la manera tradicional, ya que no hay un parabrisas delantero convencional.
En su lugar, el X-59 utiliza un sistema de visión externa, con cámaras que transmiten la imagen del frente del avión a pantallas dentro de la cabina.
Es una solución de ingeniería innovadora, creada para viabilizar precisamente la nariz alargada que es esencial para el control del sonido generado a alta velocidad.
El relato del piloto sobre el primer vuelo
Quien vivió el momento histórico fue el piloto de pruebas de la NASA Nils Larson.
Según su relato, no perdió el sueño la víspera, confiado en la calidad del avión y del equipo, y describió el primer vuelo como muy estable, comentando que la aeronave se comportaba de manera muy parecida al simulador, exactamente lo que se desea en un estreno, sin grandes sustos o imprevistos.
Larson contó haber quedado impresionado con el desempeño, llegando a pensar que pilotaba un cohete ante la aceleración, pero destacó que un primer vuelo emocionante y al mismo tiempo sin grandes acontecimientos es justamente el resultado ideal.
Este vuelo inaugural marcó el inicio de la llamada fase de expansión de sobre, en la que los ingenieros prueban poco a poco cómo se comporta el avión en diferentes velocidades y altitudes, preparando el terreno para los vuelos supersónicos.
Lo que viene después y la carrera contra una prohibición antigua
El primer vuelo fue solo el comienzo de un largo camino de pruebas.
Después de validar el desempeño y la seguridad, la NASA pretende confirmar la parte más importante: medir el sonido que de hecho llega al suelo, sobrevolando comunidades seleccionadas en los Estados Unidos y preguntando a los residentes cómo perciben el ruido, en un conjunto de datos que será entregado a reguladores en el país y en el extranjero.
Es aquí donde entra la cuestión regulatoria.
Estos datos pueden servir de base para que autoridades como la agencia de aviación de los Estados Unidos establezcan nuevos límites de ruido y, eventualmente, reviertan la prohibición de los vuelos supersónicos sobre tierra.
De hecho, en marzo de 2026, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que presiona a la agencia reguladora a revisar la regla de 1973, siempre que ningún estruendo llegue al suelo, señal de que el tema avanza también en el campo político.
Por qué esto puede interesar a Brasil y al mundo
Más que una curiosidad tecnológica, el X-59 puede tener impacto global.
Si los vuelos supersónicos silenciosos se vuelven viables y permitidos, esto podría acortar drásticamente el tiempo de viajes aéreos de larga distancia en todo el mundo, beneficiando a los pasajeros y, potencialmente, abriendo un nuevo mercado para la industria aeronáutica, de la cual Brasil forma parte con peso, a través de Embraer.
Aunque el X-59 sea una aeronave de investigación, y no un futuro avión comercial, los datos que genere pueden influir en el desarrollo de nuevos jets por fabricantes de todo el mundo.
Para un país como Brasil, con fuerte tradición en la aviación, seguir este tipo de avance es estratégico, pues ayuda a entender hacia dónde se dirige el transporte aéreo en las próximas décadas y qué oportunidades pueden surgir en este nuevo escenario.
El X-59 de la NASA representa uno de los intentos más audaces de reinventar el vuelo supersónico, buscando probar que es posible romper la barrera del sonido sin molestar a quienes están en el suelo.
Con su diseño revolucionario y el éxito de su primer vuelo, recordado por el piloto Nils Larson, el proyecto se acerca al momento decisivo: las pruebas por encima de la velocidad del sonido.
Si todo sale bien, esta aeronave experimental podría ayudar a derribar una prohibición de más de cincuenta años y a rediseñar el futuro de los viajes aéreos, en un logro que el mundo entero seguirá de cerca.
¿Y tú, te gustaría ver el regreso de los vuelos supersónicos, más rápidos y sin el estruendo que molestaba a las ciudades? ¿Crees que el X-59 logrará cumplir esta promesa? Deja tu comentario, cuéntanos qué opinas de esta tecnología y comparte el artículo con quienes se interesan por la aviación, la ciencia y la innovación.

¡Sé la primera persona en reaccionar!