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Ya autorizado en algunos países de Europa, el llamado corazón de plástico se adapta a las actividades físicas de cada paciente y puede, según los científicos, transformar el tratamiento de enfermedades cardíacas en las próximas décadas y ampliar las posibilidades de supervivencia en todo el mundo.

Publicado el 03/06/2026 a las 14:51
Actualizado el 03/06/2026 a las 14:52
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El corazón de plástico, corazón artificial creado por la francesa CARMAT, ya está autorizado en algunos países de Europa. Sustituye el órgano de pacientes con insuficiencia cardíaca terminal, ajusta solo el flujo de sangre y funciona como puente hasta el trasplante, reduciendo la dependencia inmediata de un donante.

Un corazón de plástico capaz de sustituir el órgano humano y adaptarse al esfuerzo físico de cada paciente está siendo señalado por científicos como una posible revolución en el tratamiento de enfermedades cardíacas. El dispositivo, desarrollado por la empresa francesa CARMAT y bautizado como Aeson, ya ha recibido autorización de uso en algunos países de Europa.

El aparato está dirigido a quienes enfrentan la insuficiencia cardíaca terminal, condición en la que el corazón pierde la capacidad de bombear la sangre correctamente. Más que una promesa lejana, ya se está utilizando como un puente para el trasplante, manteniendo al paciente estable hasta que aparezca un donante compatible, en un momento en que la espera por un órgano puede llevar meses o años.

Cómo funciona el corazón de plástico de CARMAT

Tecnología pura: dispositivo ajusta los latidos cardíacos conforme a su esfuerzo físico
Tecnología pura: dispositivo ajusta los latidos cardíacos conforme a su esfuerzo físico

El corazón de plástico reproduce el funcionamiento del órgano natural y sustituye los ventrículos del corazón nativo. Bautizado como Aeson, el equipo de CARMAT viene con sensores inteligentes que ajustan de forma automática el flujo de sangre en el cuerpo, conforme a la actividad física y la necesidad biológica de cada paciente. En la práctica, acelera o reduce el bombeo de acuerdo con el esfuerzo de quien lo lleva.

Este corazón artificial está indicado para casos graves, de insuficiencia cardíaca biventricular terminal, en pacientes que no se benefician de los tratamientos medicamentosos máximos ni de otros dispositivos de asistencia al corazón.

Según el fabricante, se trata actualmente del único corazón artificial total implantable con marcación CE, el sello que autoriza la comercialización en Europa.

Un puente para el trasplante, no un sustituto definitivo aún

Aquí entra un punto importante de precisión. Hoy, el corazón de plástico funciona como un puente para el trasplante, y no como una sustitución permanente del órgano.

Estabiliza a pacientes en estado grave y reduce la dependencia inmediata de un donante, pero no elimina la necesidad de la cirugía tradicional, que sigue siendo el procedimiento definitivo. Los especialistas refuerzan que el aparato es, por ahora, un soporte temporal.

Los números muestran que esto ya sucede en la vida real. Hasta finales de octubre de 2024, 30 pacientes habían sido trasplantados con éxito después de recibir el soporte del dispositivo de CARMAT, en siete países, destacándose Francia y Alemania.

En promedio, usaron el corazón artificial por cerca de 156 días, con un caso que llegó a más de 300 días. La meta de hacer que el aparato «latir para siempre», sin necesidad de trasplante, es un objetivo futuro, llamado terapia de destino, que aún está en estudio y puede llevar años.

Por qué esto importa: la escasez de donantes y la insuficiencia cardíaca

Según el portal del NDMAIS, el gran problema que el corazón de plástico intenta enfrentar es la escasez de órganos. Se estima que solo una pequeña parte de los pacientes que necesitan un trasplante logra de hecho realizarlo, y la lista de espera por un donante compatible puede prolongarse por meses o años.

En ese intervalo, muchos pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada se deterioran y llegan a la cirugía en peores condiciones.

Es justamente en ese hueco donde el dispositivo encaja. Al asumir la función del corazón y mantener el cuerpo irrigado, permite que el paciente espere por el trasplante en mejor estado físico.

Si algún día se aprueba para uso permanente, el corazón de plástico podría ir más allá del puente y convertirse en una alternativa para quienes ni siquiera son elegibles para un trasplante, lo que representaría uno de los mayores avances posibles en cardiología.

Promesa y cautela: el futuro del corazón de plástico

El entusiasmo es real, pero requiere equilibrio. El corazón de plástico ya está autorizado en parte de Europa, tuvo su certificación actualizada para el estándar europeo más rígido en 2025 y pasa por perfeccionamientos constantes.

Ante la escasez global de órganos, científicos e ingenieros proyectan que la tecnología transforme el tratamiento de enfermedades cardíacas en las próximas décadas, ampliando las posibilidades de supervivencia alrededor del mundo.

Por otro lado, hay una alerta que no puede ser ignorada. CARMAT entró en proceso de recuperación judicial en julio de 2025, por falta de recursos, y desde entonces busca una solución financiera para seguir operando, lo que añade incertidumbre al futuro del proyecto.

Es decir, la insuficiencia cardíaca puede ganar un arma poderosa con el corazón de plástico, pero el camino hasta que se vuelva común, accesible y quizás permanente aún depende tanto de avances médicos como de la supervivencia de la propia empresa.

Un corazón de plástico que se adapta al cuerpo y sostiene la vida de quien espera por un trasplante es el tipo de avance que parecía ciencia ficción.

Cuéntanos en los comentarios si confiarías en un corazón artificial como este y si crees que, en el futuro, podrá sustituir definitivamente la fila por un donante.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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