Ídolo del Flamengo llegó al país asiático a principios de los años 1990 y se convirtió en una de las figuras más importantes de la profesionalización y popularización del fútbol japonés
La fuerza demostrada por la selección japonesa en la Copa del Mundo de 2026 trajo nuevamente a la luz una historia iniciada hace más de tres décadas.
Gran parte de la transformación del fútbol en el país pasa por la llegada de Arthur Antunes Coimbra, Zico, a Japón a principios de los años 1990.
El ex-camiseta 10 de la selección brasileña encontró una liga aún amateur, ayudó a establecer una nueva cultura profesional y se convirtió en ídolo del Kashima Antlers.
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Su influencia continuó después de la jubilación. Zico trabajó en la dirección del club, dirigió la selección japonesa y recibió una estatua en su homenaje.
Zico llegó a Japón antes de la creación de la J.League
Zico había terminado su paso por el Flamengo cuando recibió una invitación inesperada para retomar su carrera en el fútbol japonés.
El brasileño, que disputó las Copas del Mundo de 1978, 1982 y 1986, aceptó defender al Sumitomo Metals, actual Kashima Antlers.
El escenario encontrado era completamente diferente al vivido en los grandes centros del fútbol mundial.
La liga japonesa aún era amateur, mientras que los equipos estaban directamente ligados a grandes empresas.
La llegada de un jugador con la experiencia y el prestigio de Zico ayudó a acelerar el cambio de este modelo.
Según información presentada por O Globo, por la Fifa y por la propia J.League, el brasileño participó activamente de esta transformación.
La experiencia brasileña ayudó a construir una nueva mentalidad
Zico llevó al club una visión basada en entrenamiento, disciplina, responsabilidad y compromiso profesional.
Esta postura influyó en jugadores, dirigentes y aficionados durante el período de reorganización del fútbol japonés.
La J.League fue oficialmente lanzada en 1993, marcando el comienzo de la era profesional del campeonato nacional.
El Kashima Antlers surgió como uno de los equipos más representativos de este nuevo momento.
La presencia del Galinho de Quintino también amplió el interés de la población japonesa por el deporte.
Su contribución, por lo tanto, no se limitó a los partidos disputados dentro del campo.
Brasileño se convirtió en uno de los mayores símbolos del Kashima Antlers
Zico finalizó definitivamente su carrera como jugador después de defender al club japonés.
La conexión con el Kashima Antlers, sin embargo, permaneció fuerte en los años siguientes.
El exjugador ejerció la función de director técnico entre 1996 y 2002, ayudando en el desarrollo deportivo del equipo.
Su importancia quedó marcada en la historia y en la identidad institucional del club.
Una estatua de Zico fue instalada en el estadio del Kashima como reconocimiento por el trabajo realizado en Japón.
El homenaje representa la admiración construida desde su llegada al país asiático.
Comando de la selección japonesa amplió la influencia de Zico
Zico asumió la selección de Japón en 2002, permaneciendo como entrenador hasta 2006.
El equipo disputó 64 partidos bajo su dirección.
El período terminó con 36 victorias, 13 empates y 15 derrotas, totalizando un aprovechamiento cercano al 63%.
La selección japonesa también fue comandada por el brasileño en el Mundial de 2006, realizado en Alemania.
Japón fue eliminado aún en la primera fase de la competición.
El último partido terminó con victoria de Brasil por 4 a 1.
El resultado no borró la importancia del trabajo desarrollado durante ese ciclo.
Retorno al Kashima mantuvo el vínculo con el fútbol japonés
Zico regresó al Kashima Antlers en 2018 para actuar nuevamente como director técnico.
Un cambio de función ocurrió a partir de la temporada de 2022, cuando pasó a trabajar como consejero del club.
El cargo permite que el brasileño asista a partidos y contribuya con diferentes áreas deportivas de la institución.
Su presencia refuerza una asociación construida a lo largo de más de 30 años.
Paso por Japón también transformó la vida financiera del ídolo
Zico reconoció que su experiencia en Japón tuvo importancia deportiva y financiera.
El exjugador contó, durante una entrevista en el canal de Maurício Meirelles en YouTube, que comenzó a construir un patrimonio más sólido en el país.
El salario recibido en el Flamengo proporcionaba una vida cómoda, pero no permitía grandes inversiones, según el propio ídolo.
Los ingresos obtenidos en el fútbol japonés abrieron espacio para que él comenzara a invertir y organizar su patrimonio.
El legado permanece presente en el crecimiento de Japón
Japón aún busca el primer título de su historia en Copas del Mundo.
La evolución del país, sin embargo, puede observarse en la organización de los clubes y en la competitividad presentada por la selección.
Jugadores como Hidetoshi Nakata, Yasuhito Endo y Shunsuke Nakamura ayudaron a fortalecer esta trayectoria.
El trabajo iniciado por Zico ocupa un lugar central en este proceso.
La antigua liga empresarial se transformó en un campeonato profesional, mientras que el fútbol conquistó un espacio definitivo en la cultura japonesa.
¿Crees que Zico recibió en Brasil el reconocimiento adecuado por su contribución al crecimiento del fútbol japonés?
