Aprenda, con base en los manuales, datos del Inmetro y publicaciones de talleres especializados, a cómo conducir mejor, con algunos trucos que pueden hacer que ahorres en combustible.
A pesar de la reducción de la gasolina en las distribuidoras el 20 de octubre, según Petrobras y la Agencia Brasil, el brasileño quiere gastar menos al volante. La buena noticia es que se puede reducir el consumo con hábitos simples y seguros, sin tocar el coche.
Reunimos tres acciones prácticas y económicas que funcionan en vehículos modernos. Sirven para gasolina, etanol y GNV, porque atacan puntos de conducción y mantenimiento que impactan cualquier motor.
Las recomendaciones han sido verificadas en manuales, programas de eficiencia y publicaciones técnicas. La prioridad es adoptar medidas que ahorren sin comprometer frenos, estabilidad y vida útil de los componentes.
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También explicamos por qué ciertos mitos aún persisten, como conducir en punto muerto en las bajadas. Al entender cómo trabaja la inyección electrónica, evitas desperdicios y además conduces con más seguridad.
1) Acelera lo necesario y usa el embalo con el coche engranado
Evita aceleraciones bruscas y anticipa el tráfico. Al soltar el pedal del acelerador con la marcha engranada, el motor entra en corte de combustible, y el consumo puede caer a cero durante la desaceleración, aprovechando el freno-motor.
Bajar en punto muerto es un mito y empeora la seguridad. En neutro, la inyección mantiene la marcha lenta y sigue quemando combustible, además de requerir más freno de servicio. En marchas, hay corte y mayor control del vehículo.
Usa el embalo con progresividad: acelera suave en las salidas, mantén revoluciones estables y respeta los límites de la vía. Estos hábitos reducen picos de consumo y evitan desperdicios en congestiones y lomos.
2) Calibración en la frecuencia correcta y atención a lo que dice el manual
Calibra los neumáticos cada 15 días, siempre fríos, y sigue la presión indicada por la etiqueta del coche y por el manual. Neumáticos desinflados aumentan la resistencia a la rodadura y hacen que el motor trabaje más para mantener la velocidad.
Si solo puedes calibrar con los neumáticos calientes, algunos manuales y guías sugieren agregar de 2 a 3 psi para compensar la dilatación térmica. Lo ideal, sin embargo, es medir en frío y verificar también el de repuesto para evitar sorpresas en la carretera.
Evita inventar la llamada “presión económica” sin respaldo del fabricante. Algunos modelos ofrecen presiones distintas para carga o alta velocidad, pero salir de lo especificado puede reducir la adherencia y alargar las frenadas.
Mira la etiquetación del Inmetro al elegir neumáticos. Compuestos con menor resistencia a la rodadura tienden a consumir menos, sin prescindir de seguridad. Es una ganancia pequeña por kilómetro, pero relevante en el acumulado anual.
Revisar válvulas y boquillas evita fugas lentas que disminuyen la presión a lo largo de las semanas. En ciudades con variación brusca de temperatura, monitorea con mayor frecuencia, ya que el frío reduce la presión interna.
3) Filtros limpios y el aceite correcto hacen la diferencia
Mantén el filtro de aire limpio. Cuando está obstruido, entra menos oxígeno en la admisión, la mezcla se empobrece y el motor compensa con más inyección para generar la misma potencia, lo que eleva el consumo y las emisiones innecesarias.
Cambia el aceite en el plazo y con la especificación correcta de viscosidad y aditivos. Lubricantes fuera del estándar aumentan la fricción interna, elevan la temperatura y reducen la eficiencia energética, además de acelerar el desgaste.
En la revisión, sustituye también el filtro de aceite y verifica el de combustible. Piezas saturadas restringen el flujo y hacen que la bomba y el conjunto trabajen con mayor esfuerzo, lo que roba eficiencia y fiabilidad.
Usa piezas y lubricantes certificados. Evita productos falsificados, que no cumplen normas y pueden dañar el catalizador y los sensores. El ahorro inmediato no compensa una rectificación precoz o un consumo crónicamente alto.
Cuánto se puede ahorrar en la vida real
Números realistas ayudan a calibrar la expectativa. Estudios de etiquetado de neumáticos indican que reducir la resistencia a la rodadura en un 10% puede cortar alrededor de 1,5% del consumo en ciclo mixto, dependiendo del uso.
En la práctica, un conductor que recorre 12 mil km al año puede ahorrar litros relevantes al combinar neumáticos eficientes, calibración correcta y conducción suave. El resultado es mayor en tramos urbanos con muchas paradas.
Ya las medidas de conducción, como evitar el punto muerto y acelerar progresivamente, tienen un rendimiento diario y acumulativo. Son gratuitas, preservan frenos y, sumadas al mantenimiento, ofrecen la mayor parte del ahorro.
Cuéntanos en los comentarios si ya has probado estos consejos y cuánto has ahorrado. ¿Estás a favor de penalizar a quienes bajan en punto muerto por seguridad? ¿Tienes otra táctica eficiente que deberíamos investigar y probar?

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