Fabricantes como Toyota, BMW y startups europeas apuestan por motores integrados en las ruedas, capaces de eliminar componentes tradicionales, reducir peso, aumentar la autonomía y transformar completamente el diseño y la eficiencia de los coches eléctricos de la próxima generación
Al principio del siglo XX, la idea de colocar motores eléctricos directamente en las ruedas parecía revolucionaria. Ferdinand Porsche presentó esta solución en el Salón del Automóvil de París de 1900, con cada rueda accionada individualmente. A pesar del impacto inicial, el dominio de los motores de combustión y la falta de infraestructura eléctrica frenaron su evolución comercial.
Durante décadas, la industria automotriz prácticamente abandonó el concepto, que sobrevivió solo en nichos como bicicletas y motocicletas eléctricas.
Con el avance de la movilidad sostenible en el siglo XXI, la antigua idea renació con fuerza.
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La propuesta de eliminar componentes mecánicos tradicionales y hacer los coches más eficientes volvió a ganar relevancia —y ahora con tecnologías capaces de superar las limitaciones del pasado.
Ventajas de los motores en las ruedas
La principal característica de los motores integrados en las ruedas (IWM) es su arquitectura compacta. Instalados dentro del aro, transfieren el par directamente al neumático, eliminando la necesidad de ejes, diferenciales y cajas de cambios. Esta configuración reduce las pérdidas mecánicas y aumenta la eficiencia energética.
El control independiente de cada rueda representa otro diferencial. Permite optimizar tracción y estabilidad en curvas, además de posibilitar maniobras complejas, como la vectorización de par e incluso curvas “tipo tanque”, en las que el vehículo gira sobre su propio eje —algo inviable con motores centralizados.
El espacio liberado en el chasis también abre nuevas posibilidades.
Sin la necesidad de un gran compartimento para el motor y la transmisión, los fabricantes pueden optar por cabinas más espaciosas o baterías más grandes en el mismo volumen. Esta reducción en el peso estructural mejora el consumo de energía y amplía la autonomía.
Por eso, defensores de la tecnología afirman que vehículos con motores en las ruedas recorren distancias mayores con una única carga. Además, la arquitectura simplificada contribuye a un mayor confort y rendimiento, redefiniendo la experiencia al volante.
Desafíos técnicos y limitaciones
A pesar de las ventajas, los motores en las ruedas enfrentan obstáculos técnicos significativos. El principal es el aumento de la masa no suspendida —peso añadido directamente a las partes móviles, como ruedas y suspensión. Esta masa extra puede comprometer la estabilidad y la manejabilidad.
Para resolver este problema, empresas como Protean han desarrollado sistemas de suspensión ajustable capaces de compensar el peso adicional, haciendo su presencia casi imperceptible.
La durabilidad también exige soluciones avanzadas. Como el motor queda más expuesto a impactos, suciedad y vibraciones, necesita resistir condiciones severas.
Las generaciones más recientes de IWMs pasan por pruebas rigurosas —incluyendo resistencia al impacto, inmersión en agua y ciclos térmicos— y están diseñadas para operar hasta 15 años o 300 mil km sin mantenimiento.
Otro punto crítico es la gestión térmica. La disipación de calor y el aislamiento eléctrico dentro del cubo de la rueda requieren ingeniería precisa. La complejidad técnica y los costos más altos explican por qué muchos proyectos anteriores nunca pasaron de la fase de prototipo.
Aun así, los expertos afirman que estos desafíos son superables.
La idea de transferir componentes del compartimento del motor a las ruedas exige cambios radicales en el diseño, pero promete simplificar el resto del vehículo.
Estado actual de la tecnología
En los últimos años, la tecnología de motores en las ruedas ha avanzado de forma impresionante. La británica Protean Electric, por ejemplo, desarrolló el ProteanDrive Gen5 Pd18, un motor de quinta generación listo para producción.
Dirigido a ruedas de 18 pulgadas, el sistema integra inversor y control electrónico, entrega hasta 1.500 Nm de par y ha sido aprobado en pruebas de durabilidad de 15 años o 300.000 km.
Las unidades ya se fabrican en Tianjin, China, y versiones de 400 V y 800 V deben llegar a finales de 2024.
La startup Donut Labs, con sedes en el Reino Unido y Finlandia, presentó en la CES 2025 un prototipo aún más impresionante: 630 kW de potencia y 4.300 Nm de par en un motor de rueda de 21 pulgadas con solo 40 kg.
Estos valores superan los del Protean Pd18, que genera 1.250 Nm y 80 kW por rueda, y muestran el potencial de nuevos materiales y técnicas de ingeniería.
La tecnología ya se prueba en motocicletas y camionetas. El fabricante Verge utiliza motores Donut Labs en su modelo TS Pro. BMW y la startup DeepDrive trabajan en un motor axial de rotor doble, altamente compacto, que facilita la instalación de un motor por rueda, viabilizando tracción integral independiente.
La Toyota también se ha unido a la carrera, con una patente de motor con engranaje helicoidal integrado en la rueda, diseñada para soportar altas cargas axiales sin aumentar el peso. La Aptera Motors, de EE. UU., relanzó su triciclo eléctrico con tracción delantera en dos ruedas, prometiendo hasta 1.600 km de autonomía —resultado directo de la eficiencia de los IWMs.
Aun así, la mayoría de los coches de producción todavía utilizan motores centralizados. Los IWMs solo aparecen en prototipos, vehículos de demostración o proyectos especiales, como camiones eléctricos y vehículos lunares.
Pero la adopción comercial está cerca: Protean, en asociación con ConMet, desarrolla motores para camiones, y empresas como Mercedes y Nissan ya han demostrado conceptos funcionales.
Perspectivas para el futuro
La industria cree que los motores en las ruedas pueden redefinir el diseño y la eficiencia de los vehículos eléctricos. Al eliminar componentes mecánicos pesados y complejos, permiten arquitecturas más versátiles.
Según Stephen Lambert, director de tecnología de Protean, la adopción de estos motores puede “cambiar profundamente la eficiencia y la estética” de los coches eléctricos, llevando la dirección a nuevos niveles de seguridad y adaptabilidad.
Sin ejes cardán ni transmisiones, el espacio delantero puede albergar baterías más grandes o zonas de absorción de impacto, aumentando autonomía y seguridad.
En los próximos años, la tecnología debería aparecer en más coches-concepto y prototipos, desde SUVs deportivos hasta furgonetas. Protean ya tiene sistemas listos para producción, mientras que gigantes como Toyota, BYD y Stellantis registran patentes aceleradas.
Si los desafíos finales —como costo, refrigeración y confiabilidad— se resuelven, los expertos creen que la próxima década marcará la llegada de los motores en las ruedas al mercado masivo.
Inicialmente, deberían equipar modelos de lujo o vehículos especializados, para luego popularizarse en automóviles de producción en gran escala.
Una revolución anunciada
El concepto que surgió hace más de 120 años regresa ahora con potencial para transformar la industria automotriz.
Más ligeros, eficientes y con libertad de diseño sin precedentes, los motores eléctricos integrados en las ruedas pueden inaugurar una nueva era para los vehículos eléctricos.
Si el pasado mostró las limitaciones de esta idea, el presente indica que la tecnología está lista —y el futuro de los automóviles puede girar literalmente en torno a ella.

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