La generación entre 16 y 24 años demuestra un cambio histórico en el mercado laboral: memes, deseo de libertad, espíritu emprendedor y aversión a la figura del jefe están moldeando nuevos rumbos para empresas y trabajadores
¿Recuerdas la emoción del primer empleo? Para muchos adultos, firmar el contrato de trabajo fue motivo de orgullo, foto para redes sociales y celebración en familia. Pero este escenario está en transformación. Según datos recientes, más de dos jóvenes de cada tres ya no quieren trabajar con contrato fijo.
En internet, la CLT se ha convertido en objeto de burla. Memes circulan diariamente, transformando el empleo formal en sinónimo de “carga” o “castigo”. Este movimiento plantea una pregunta importante: ¿cómo se están adaptando las empresas a esta nueva mentalidad?
El caso de Miguel, de 18 años, muestra que aún hay quienes ven ventajas en la formalidad. Trabajando en el área de TI, destaca la estabilidad y la seguridad que el régimen CLT ofrece. Sin embargo, la tendencia dominante sigue otra dirección.
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Encuesta Datafolha: 68% de los jóvenes no quieren CLT
La insatisfacción con la rigidez del contrato fijo ha impulsado la búsqueda de alternativas. Una encuesta del Instituto Datafolha señala que 68% de los jóvenes entre 16 y 24 años rechazan empleos formales, incluso sabiendo que pueden ganar menos. Para ellos, la satisfacción y la calidad de vida superan la seguridad y la estabilidad.
Rodrigo, por ejemplo, ya planea abrir su propia empresa. “La meta es emprender y crear algo que me gusta, junto con mis amigos, y que en el futuro funcione”, dice el joven. Esta mentalidad representa un cambio claro: mientras antes la estabilidad financiera era prioridad, ahora el propósito y la identificación personal con el trabajo están en el centro de las elecciones.
Conforme a un reportaje publicado por Ric RECORD Paraná, esta tendencia no es aislada. El fenómeno ha sido discutido por especialistas en gestión y recursos humanos en todo el país, reforzando la necesidad de adaptación de las empresas.
La aversión a la figura del jefe y el deseo de libertad
Otro punto que llama la atención es la rechazo a la palabra “jefe”. Para muchos jóvenes, jefe es sinónimo de autoritarismo. En contrapartida, la idea de líder y de trabajo en equipo es mucho más aceptada.
El modelo CLT, visto como un sistema lleno de obligaciones — marcar tarjeta, seguir horarios rígidos, cumplir reglas y responder a superiores — no se conecta con el deseo de libertad y pertenencia de la nueva generación. Lo que los jóvenes buscan es un ambiente en el que puedan expresarse, ser escuchados y encontrar propósito en lo que hacen.
Este cambio cultural tiene consecuencias serias: algunos sectores ya enfrentan escasez de mano de obra. Mientras supermercados y centros de atención telefónica luchan por atraer jóvenes, profesiones relacionadas con lo digital, como influencers y creadores de contenido en línea, ganan cada vez más espacio, ofreciendo autonomía y flexibilidad.
Paraná lidera en el ranking, pero los especialistas advierten sobre riesgos
A pesar de este nuevo escenario, Paraná aún ocupa la primera posición nacional en jóvenes con contrato firmado. Sin embargo, este dato no debe interpretarse como garantía de estabilidad futura. Los especialistas advierten que las empresas deben estudiar el comportamiento de esta generación y adaptarse rápidamente.
En el pasado, era suficiente ofrecer un salario fijo y un cargo para atraer profesionales. Hoy, el desafío es otro: los jóvenes quieren trabajar en algo que tenga sentido, que esté alineado con sus valores y que les brinde libertad. Para los especialistas en recursos humanos, es urgente que las empresas comprendan este cambio de mentalidad.
Preparación desde la educación secundaria
Según profesionales del área de RRHH, esta transformación cultural necesita ser trabajada aún en la escuela. Algunas instituciones de educación secundaria ya incluyen la temática del emprendimiento y la innovación en el currículo. El objetivo es formar jóvenes más preparados para las nuevas exigencias del mercado.
Un profesor entrevistado destacó que, en el pasado, la racionalidad y la búsqueda de estabilidad predominaban. Hoy, los adolescentes demuestran visión de futuro y no tienen miedo de cuestionar modelos tradicionales. Esta característica puede ser positiva para el país, siempre que las empresas estén abiertas al diálogo y creen entornos que fomenten el protagonismo.
No todos rechazan el contrato firmado
Vale la pena resaltar que, incluso ante este movimiento, hay jóvenes que aún prefieren la seguridad del CLT. Una estudiante, por ejemplo, explicó que, debido a problemas de ansiedad, se siente más cómoda optando por un trabajo formal o incluso por una carrera en el sector público, que ofrece estabilidad.
Esta diversidad de visiones muestra que el mercado laboral no está totalmente cerrado al CLT, pero exige modelos híbridos que concilien flexibilidad con seguridad. El gran desafío para las empresas será equilibrar propuestas que atiendan tanto al joven que sueña con emprender como al que busca estabilidad.
Un futuro en transformación
Los especialistas en gestión de personas afirman que la ruptura de paradigmas respecto al CLT es irreversible. El mercado avanza hacia una convivencia entre diferentes perfiles: jóvenes emprendedores, influencers digitales y trabajadores formales que aún valoran la seguridad del empleo tradicional.
Como se destacó en un reportaje publicado por Ric RECORD Paraná, el secreto para mantener equipos comprometidos será comprender los sueños de la nueva generación y ofrecer espacios que combinen libertad, pertenencia y propósito. Después de todo, para estos jóvenes, trabajar no es solo ganar un salario: es construir algo que tenga sentido para sus vidas.
¿Y tú, crees que la estabilidad del CLT aún vale más la pena que la libertad de emprender, o el futuro del trabajo ya está en otro camino?


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