En la Araucanía, en el sur de Chile, José Tomás Acevedo transforma el coligüe en bicicleta desde hace diez años. Según él, el bambú nativo crece hasta cinco veces más rápido que el pino y rinde más material por hectárea. Aun así, el propio artesano admite que el proyecto sigue en escala pequeña.
Lo que mucha gente trata como maleza se convirtió en bicicleta en manos de un chileno, ya que José Tomás transforma el coligüe, un bambú nativo del sur de Chile, en bicicletas, bastones y cubiertos. De acuerdo con su relato divulgado en junio en el reportaje de DW, lo que otros ven como basura o maleza él lo ve como un tesoro de posibilidades casi ilimitadas, inspirado en países asiáticos donde innumerables productos se fabrican con bambú.
José Tomás Acevedo vive en la región de la Araucanía, donde el coligüe crece en abundancia, y desde hace diez años hace de la bicicleta su producto más valioso. Según él, el bambú es una de las plantas de crecimiento más rápido del planeta y alcanza la resistencia estructural máxima alrededor de los cuatro o cinco años de edad. El objetivo del artesano es dar valor al coligüe y ayudar a reducir los monocultivos de pino.
Del bambú nativo a la bicicleta artesanal

La producción comienza en un bosque cerca de casa. Según José Tomás, se desplaza pocos minutos hasta el bosque más cercano para recolectar el coligüe y, en un coligal, encuentra tallos de diferentes edades, ya que el bambú alcanza la resistencia máxima a los cuatro o cinco años. Con la fibra, monta la bicicleta, considerada su producto más valioso, y también fabrica bastones y cubiertos.
-
Relatos sobre posible arresto de Diogo Defante en EE.UU. durante la Copa de 2026 repercuten en las redes y generan dudas sobre lo que realmente sucedió.
-
El pastor coreano de 71 años que construyó una caja en la pared para salvar bebés abandonados y ya ha acogido a más de 2 mil niños sin pedir el nombre de ninguna madre.
-
Madre de cuatro hijos enfrenta dificultades financieras en São Paulo, cambia trabajos fuera de casa por tartas dulces y saladas y transforma la cocina en fuente de ingresos para mantener a la familia mientras estudia enfermería para cambiar el futuro de los hijos.
-
Afganistán tiene una de las mayores reservas de cobre no explotadas del mundo y China quiere controlar todo eso con un acuerdo multimillonario que puede cambiar el destino del país más pobre de Asia.

La experiencia proviene de una década de trabajo. De acuerdo con su relato, él construye bicicletas de coligüe desde hace diez años, inspirado en países asiáticos donde muchos artículos están hechos de bambú. El objetivo, explica, es movilizar no solo a quienes andan en bicicleta, sino también una cultura que valore el coligüe, para que las personas vean, a través de la bicicleta, la resiliencia y el valor de la planta.

La crítica a las monoculturas de pino

El sueño del artesano va más allá de la bicicleta. José Tomás desea que el coligüe gane prestigio y contribuya a reducir las monoculturas de pino. Según su argumento, la especie exótica utilizada en las últimas décadas en un modelo forestal genera problemas como la sustitución de bosques nativos, la degradación del suelo, la liberación de carbono ligada a la deforestación y la disminución en la capacidad del suelo para almacenar agua.
La cuestión de los incendios también aparece en el relato. Según el artesano, los pinos y los eucaliptos son mucho más inflamables que los árboles nativos, lo que acelera la propagación del fuego. Afirma que el coligüe crece hasta cinco veces más rápido que el pino radiata, es varias veces más resistente y rinde mucho más material por hectárea, lo que, en su visión, lo convierte en una alternativa más eficiente y sostenible, aunque estas comparaciones provengan del propio José Tomás.
La estructura de coligüe planeada en Villarrica
Un premio abrió espacio para un proyecto mayor. Según José Tomás, gracias a un premio que conquistó, va a construir una estructura de coligüe en la costanera de Villarrica, una ciudad bastante turística en Chile. De acuerdo con su relato, la idea es desarrollar un oficio y una cultura en torno al coligüe y cambiar la baja valorización social de la planta, con la esperanza de que la obra sea un primer paso para que este trabajo se multiplique en el país.
Las redes sociales forman parte de la estrategia. Según el artesano, utiliza videos informativos para llamar la atención sobre el tema y busca dar a conocer el coligüe para que sea valorado, cuidado y aprovechado conforme a sus ciclos y necesidades. Incluso sin citar números de ventas, trata la divulgación como parte central del proyecto, junto a la bicicleta de bambú y la artesanía.
Un proyecto que aún busca escala
El propio creador reconoce los límites de la iniciativa. Según José Tomás, él no quiere trabajar solo y desea sumar artesanos, arquitectos y diseñadores a su proyecto en torno a la bicicleta de bambú. El punto más importante, sin embargo, es que él mismo admite que las bicicletas, la arquitectura y la artesanía aún no han alcanzado la escala necesaria para cambiar la industria forestal de Chile, aunque dice no estar tan lejos de eso.
La apuesta es por un cambio gradual de cultura. De acuerdo con su relato, él ve un camino que poco a poco entra en la cultura de las personas, ya ha diseñado y desarrollado la artesanía y espera que muchos artesanos copien y reproduzcan sus ideas. La meta, afirma, es formar una comunidad que, siguiendo el ejemplo de Asia y de otros países de América Latina, dé al coligüe el valor que merece como material sostenible y nativo.
En la Araucanía, José Tomás Acevedo transforma el coligüe, un bambú nativo que mucha gente trata como maleza, en bicicleta, bastones y cubiertos, después de diez años de trabajo. Él defiende que el coligüe crece hasta cinco veces más rápido que el pino y sería una alternativa más sostenible a los monocultivos, y va a erigir una estructura de coligüe en Villarrica gracias a un premio. Aun así, el propio artesano admite que el proyecto sigue siendo artesanal y no ha llegado a la escala capaz de cambiar la industria forestal de Chile, lo que él considera como una transformación cultural hecha poco a poco.
Y tú, ¿andarías en bicicleta de bambú y crees que materiales nativos como el coligüe pueden sustituir los monocultivos de pino, o aún parece distante de la realidad? Comenta tu opinión e intercambia ideas con otros lectores sobre el tema, con respeto a las diferentes visiones.


¡Sé la primera persona en reaccionar!