A 1,6 km de Humacao, Cayo Santiago mantiene desde hace más de ocho décadas una colonia monitorizada de macacos rhesus, sustentando estudios longitudinales sobre comportamiento, salud, genética e impactos ambientales relevantes para la ciencia
Ubicada a unos 1,6 km de la costa este de Puerto Rico, cerca de Humacao, Cayo Santiago alberga desde hace más de ocho décadas una colonia de macacos rhesus que sostiene investigaciones científicas continuas sobre comportamiento, salud y organización social, con impacto directo en la ciencia biomédica.
Origen de la estación experimental
La isla tiene 15 hectáreas y funciona desde 1938 como estación experimental dedicada al estudio de primates en un ambiente semiabierto y monitorizado.
El proyecto fue ideado por el primatólogo Clarence Carpenter, pionero en el estudio del comportamiento animal, con apoyo institucional de la Universidad de Columbia.
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En la fundación, poco más de 400 macacos rhesus fueron traídos de la India, tras una travesía de unos 22 mil km hasta el Caribe.
El objetivo era mantener una población estable de primates no humanos cerca de los centros científicos de los Estados Unidos, reduciendo barreras logísticas para la investigación.
Población y continuidad genética en la Isla
Desde entonces, más de 14 mil macacos han vivido en Cayo Santiago, formando una de las series poblacionales más largas jamás observadas.
Actualmente, la colonia reúne aproximadamente 1.800 individuos, organizados en 12 grupos sociales, todos descendientes directos del grupo original.
Esta continuidad genética y demográfica ha permitido estudios longitudinales raros, con comparaciones entre generaciones a lo largo de décadas sucesivas.
Gestión y protocolos sanitarios
La gestión científica es conducida por el Centro de Investigación de Primates del Caribe, el CPRC, responsable de la administración y los protocolos.
El centro recibe financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos y de la Universidad de Puerto Rico, según datos institucionales.
El acceso a la isla es rigidamente controlado, restringido a investigadores y cuidadores capacitados, siguiendo normas sanitarias rigurosas.
Estas reglas buscan prevenir riesgos asociados al virus Herpes B, inofensivo para los macacos, pero potencialmente fatal para los humanos.
Enfoque de las investigaciones comportamentales en la Isla
La investigación se centra principalmente en el comportamiento social, observando rutinas de alimentación, reproducción, jerarquía, alianzas y conflictos.
Instituciones como la Universidad de Harvard, la Universidad de Columbia y el Imperial College London participan en estudios regularmente conducidos en la isla.
Cada animal es identificado individualmente, lo que permite cruzar datos comportamentales con información genética, clínica y nutricional acumulada.
Este seguimiento continuo sustenta análisis de envejecimiento, resiliencia al estrés y estructura social a una escala sin precedentes.
Contribuciones científicas y controversias
A lo largo de las décadas, estudios han contribuido a investigaciones sobre salud bucal, producción hormonal y respuesta a enfermedades infecciosas.
Macacos de Cayo Santiago han sido utilizados en investigaciones que ayudaron en el desarrollo de vacunas contra la poliomielitis y COVID-19.
También ha habido estudios relacionados con el dengue y zika, realizados en laboratorios en los Estados Unidos con material proveniente de la colonia.
La organización Peta critica el uso de primates en experimentos biomédicos y denuncia la venta de animales para investigación.
El CPRC afirma que todas las actividades siguen la legislación de los Estados Unidos y estándares éticos internacionales, destacando la relevancia científica de los datos.
Impactos del huracán y escenario actual
La geografía de la isla ha cambiado drásticamente en 2017, cuando el huracán María destruyó cerca del 60% de la vegetación local.
El ciclón eliminó el istmo que conectaba partes de la isla, dividiendo el territorio en dos islotes y dañando estructuras esenciales.
A pesar de esto, la mayoría de los macacos sobrevivieron, con estimaciones que indican alrededor de 50 muertes tras el evento climático.
Investigadores observaron un aumento de la cooperación social y el intercambio de recursos, además de un envejecimiento biológico aproximadamente acelerado.
Hoy, Cayo Santiago permanece como un observatorio vivo de los efectos ambientales, sociales y biológicos sobre una población intensamente monitorizada.
Con información de Terra.


Wow, somebody proofread to this article before publishing. Good grief.
I don’t see how this kind of «study» can have any relevance on anything at all. It’s not their natural environment, not even close, and did anyone else notice how run down everything was? If not run down then barren and desolate. They wouldn’t live like that in an ACTUAL natural environment. Monkeys don’t live on the ground out in the open like that. Just seems really evil. Something like that would be considered a form of torture if they were human. Sure, they’re provided food from receptacles. It’d be too openly cruel if they really had to forage on a little lump of land that had no natural resources of it’s own.
We spend untold millions of dollars on feeding and housing rapists, pedophiles and murderers; let’s put a bunch of them on an island and REALLY get to see how humans truly react in a situation like that.
This way PETA won’t have anything to protest and maybe we’ll thin out the human herd a bit.
Sounds rather like the slave trade. I’m sure it’s fascinating but seems unethical