Presentes en coches eléctricos, turbinas eólicas offshore, smartphones, sistemas de defensa y manufactura avanzada, los imanes de tierras raras dependen de una cadena concentrada y ambientalmente sensible. En Suecia, investigadores buscan una alternativa más limpia al mapear depósitos locales y diseñar imanes con base en los elementos realmente disponibles
Imanes de tierras raras están en el centro de tecnologías ligadas a la transición energética, pero la producción de estos materiales expone un desafío que va más allá de la innovación. Presentes en coches eléctricos, turbinas eólicas offshore, smartphones, sistemas de defensa y manufactura avanzada, dependen de una cadena concentrada y ambientalmente sensible.
De acuerdo con el scitechdaily, en Suecia, investigadores de la Universidad de Uppsala trabajan en una alternativa que intenta reducir este problema desde el origen.
La propuesta no parte solo de la búsqueda de nuevos depósitos, sino de un cambio en la forma de aprovechar elementos encontrados en el subsuelo.
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El profesor Martin Sahlberg, del área de Química de Materiales, resume el impasse como una cuestión geopolítica.
China domina el procesamiento de tierras raras y la producción de imanes, posición que da influencia sobre insumos esenciales para energía limpia, electrónicos, defensa e industria avanzada.
Controles recientes de exportación mostraron cómo esta dependencia puede convertirse en riesgo de abastecimiento. Para sectores que dependen de suministro continuo, la concentración de la producción se ha convertido en un punto crítico.
Por qué los imanes de tierras raras se han convertido en un problema estratégico
A pesar del nombre, los elementos de tierras raras no siempre son raros. El obstáculo está en encontrarlos en depósitos ricos para justificar la extracción y separarlos de manera eficiente.
Este proceso puede requerir productos químicos agresivos. Además, elementos radiactivos pueden aparecer en los mismos depósitos, lo que hace la producción más difícil ambientalmente.
Sahlberg describe la minería actual como un negocio sucio. La ironía es que materiales fundamentales para tecnologías limpias aún dependen de una cadena que puede generar impactos antes de llegar a las fábricas.
Es en este punto que Suecia busca un espacio propio. El país tiene depósitos identificados en Kiruna, Bergslagen y Norra Kärr, en los alrededores de Gränna.
LKAB describió Kiruna como el hogar del mayor depósito conocido de tierras raras de Europa. En Per Geijer, se reportaron más de 1,3 millones de toneladas de óxidos de tierras raras.
Para Sahlberg, las posibilidades suecas de extracción de elementos de tierras raras son relativamente buenas, incluso en comparación internacional. La ventaja, sin embargo, no está solo en la existencia de las reservas.
Imanes de tierras raras pueden ser hechos a partir de lo que cada depósito ofrece
La investigación conducida en Uppsala propone una lógica diferente. En lugar de extraer un metal específico y tratar el resto como residuo, el equipo quiere mapear toda la composición química de los depósitos suecos.
A partir de este inventario, los investigadores pretenden diseñar imanes de acuerdo con los elementos disponibles. Sahlberg compara la idea al programa “¿Qué hay en tu nevera?”, en el cual se crea una receta con lo que está a mano.
Históricamente, la minería apuntaba a metales específicos, como hierro, cobre o oro. Ahora, el enfoque es más amplio: descubrir qué elementos existen en los depósitos, en qué proporciones, y cómo aprovecharlos de la manera más eficiente posible.
Esta estrategia abre camino para nuevas “recetas de imanes”. En lugar de forzar la cadena productiva a seguir un estándar único de purificación, el material final podría ser diseñado con base en la química mineral local.
El objetivo es reducir costos e impactos desde el inicio de la producción. Si los imanes son pensados a partir de los elementos presentes en el propio depósito, puede haber menos necesidad de etapas intensivas de purificación.
Este cambio puede disminuir impactos en el refinamiento y la fabricación. La idea es transformar mejor lo que ya existe en el mineral, en lugar de descartar parte de los elementos por no encajar en el modelo tradicional.
De la roca al imán final, Suecia intenta montar una cadena más limpia
El proyecto reúne físicos teóricos, geólogos e ingenieros de materiales. La meta es trazar un camino más limpio entre la roca bruta y el imán finalizado.
Sahlberg llama al trabajo investigación básica inspirada en aplicaciones. Aunque la investigación aún está en el campo científico, apunta a un área de importancia tecnológica.
Suecia también cuenta con factores estructurales citados por el investigador. Además de las reservas, tiene buen acceso al agua, energía relativamente barata e interés en liderar la transición verde.
Este conjunto ayuda a explicar por qué los imanes de tierras raras han comenzado a ocupar espacio en el debate industrial. No son solo componentes invisibles, sino piezas ligadas a la seguridad de abastecimiento, energía limpia y cadenas menos dependientes.
