El Impuesto Selectivo comienza en 2027 y afectará cigarrillos, bebidas alcohólicas y refrescos. Las alícuotas aún dependen de la aprobación del Congreso.
A partir del 1 de enero de 2027, Brasil deberá iniciar una nueva etapa de la reforma tributaria con la entrada en vigor del Impuesto Selectivo (IS), un tributo creado para desincentivar el consumo de productos considerados perjudiciales para la salud o el medio ambiente. Entre los artículos ya incluidos en las reglas aprobadas están cigarrillos, bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas, como refrescos.
Aunque la creación del impuesto ya está prevista en la reforma tributaria, un punto importante sigue abierto: las alícuotas específicas aún necesitan ser definidas por el Congreso Nacional a través de legislación complementaria. Esto significa que el mercado ya sabe qué sectores serán afectados, pero aún no conoce exactamente cuánto podrá encarecerse cada producto.
El nuevo Impuesto Selectivo fue creado para reducir el consumo de productos considerados nocivos
El Impuesto Selectivo surgió como una de las principales novedades de la reforma tributaria aprobada por el Congreso.
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Según el Gobierno federal, el objetivo del tributo es actuar como un mecanismo de desincentivo al consumo de bienes y servicios considerados perjudiciales para la salud pública o el medio ambiente. A diferencia de los tributos tradicionales orientados principalmente a la recaudación, el nuevo impuesto tiene una función regulatoria.
La lógica es similar a la adoptada en diversos países que aplican tributación adicional sobre cigarrillos, bebidas alcohólicas o productos asociados a mayores costos para los sistemas de salud.
Bebidas alcohólicas, refrescos y cigarrillos están entre los principales objetivos de la nueva tributación
Entre los productos ya identificados en las reglas de la reforma tributaria están los cigarrillos y demás productos fumígenos, bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas.
En la práctica, esto incluye cervezas, vinos, destilados, refrescos y otros productos que podrán recibir una carga tributaria adicional cuando el Impuesto Selectivo entre en vigor.

Además de estos artículos, la legislación también prevé incidencia sobre otros segmentos, incluyendo apuestas, determinados vehículos, embarcaciones, aeronaves y actividades relacionadas con la extracción mineral.
El Congreso aún necesita definir cuánto pagará cada producto
A pesar de la confirmación de la entrada en vigor en 2027, una de las mayores dudas sigue siendo el porcentaje que se aplicará sobre cada categoría.
El Ministerio de Hacienda informó que las tasas específicas aún serán enviadas para análisis del Congreso Nacional. Sin esta aprobación, el nuevo impuesto no podrá ser cobrado conforme al cronograma previsto.
Según documentos oficiales de la reforma tributaria, la definición exacta de los porcentajes depende de la reglamentación complementaria y de leyes ordinarias específicas.
Esto significa que consumidores, fabricantes y comerciantes aún esperan los números finales que definirán el impacto real en los precios.
Algunas estimaciones indican aumentos relevantes en determinados productos
Aunque las tasas oficiales aún no existen, estudios y simulaciones divulgados por especialistas tributarios apuntan posibles escenarios.
Investigaciones divulgadas por consultorías del sector indican que los cigarrillos pueden enfrentar una tributación bastante elevada, mientras que las bebidas alcohólicas y los refrescos también pueden recibir aumentos significativos de carga tributaria. Estas proyecciones, sin embargo, no representan valores definitivos aprobados por el gobierno o por el Congreso.
Por eso, aún no es posible afirmar con precisión cuánto más caro será cada producto.
El nuevo impuesto sustituirá parte de la función ejercida por el IPI
Otro cambio importante está relacionado con el proceso de transición de la reforma tributaria. A partir de 2027, diversas alícuotas del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI) se reducirán a cero, mientras que el Impuesto Selectivo comenzará a aplicarse sobre productos específicos definidos por la legislación.
Según el Ministerio de Hacienda, este cambio forma parte de la reorganización del sistema tributario brasileño, que también creará la CBS y el IBS como sustitutos de diversos tributos actuales.
El gobierno afirma que la medida busca beneficios para la salud pública
El principal argumento utilizado por el gobierno para justificar el nuevo impuesto es la reducción del consumo de productos asociados a enfermedades e impactos ambientales.
La experiencia internacional muestra que los aumentos tributarios pueden reducir el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas en determinados grupos de la población, especialmente cuando los precios finales aumentan de forma significativa.
Defensores de la medida afirman que la política puede contribuir a reducir costos futuros con tratamientos de salud e incentivar hábitos considerados más saludables.
Sectores económicos siguen la regulación con atención
Fabricantes de bebidas, empresas del sector del tabaco, distribuidores y minoristas siguen de cerca las discusiones sobre las futuras alícuotas.
La definición de los porcentajes será determinante para estrategias de precio, planificación industrial y proyecciones de consumo para los próximos años.
Además, los especialistas destacan que el impacto final dependerá no solo de la alícuota del Impuesto Selectivo, sino también de la interacción entre el nuevo tributo y los demás impuestos creados por la reforma tributaria.
El bolsillo del consumidor será el principal campo de prueba de la nueva política tributaria
El Impuesto Selectivo ya está previsto en la reforma tributaria y tiene entrada en vigor programada para enero de 2027.
El gobierno afirma que el objetivo es reducir el consumo de productos considerados nocivos para la salud y el medio ambiente, mientras que el Congreso aún necesita decidir cuáles serán las alícuotas aplicadas a cada categoría.
Hasta que esa definición ocurra, permanece la principal pregunta para millones de brasileños: cuando cigarrillos, bebidas alcohólicas y refrescos pasen a pagar la nueva tributación, ¿cuál será el tamaño real del impacto en el precio final que llega al consumidor?

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