Reservas de hielo lunar en el polo sur de la Luna pueden generar combustible para cohetes y convertir bases lunares en autosuficientes.
A agua en la Luna pasó de hipótesis científica a pieza central de la nueva carrera espacial.
Estados Unidos y China planean, en los próximos años, instalar bases lunares en el polo sur de la Luna, región estratégica donde misiones orbitales ya han identificado indicios relevantes de hielo lunar.
La apuesta ocurre porque el agua puede ser usada para consumo humano, cultivo de alimentos y producción de combustible para cohetes, reduciendo drásticamente los costos de las misiones espaciales y abriendo camino para viajes más largos, incluso a Marte.
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La elección del polo sur lunar no es casual.
Además, a diferencia de otras áreas de la Luna, esta región alberga cráteres permanentemente sombreados, donde las temperaturas extremadamente bajas permiten la preservación de agua en forma sólida o mezclada con el suelo.
Así, el lugar puede convertirse en algo mucho más que un puesto científico temporal.
Por qué el polo sur de la Luna es considerado el “oro blanco” del espacio
La superficie lunar enfrenta extremos térmicos severos.
Cuando está iluminada, puede superar los 120 °C; en la oscuridad, desciende a cerca de −245 °C. Sin atmósfera para retener vapor, cualquier agua expuesta desaparecería rápidamente.
Por otro lado, en los cráteres que nunca reciben luz solar, el ambiente permanece estable y frío lo suficiente para conservar hielo lunar durante millones de años.
Según la científica Julie Stopar, del Instituto Lunar y Planetario, estas áreas ofrecen “las mejores probabilidades de encontrar grandes cantidades de agua que pueda ser utilizada como recurso”.
Aun así, no se espera encontrar lagos congelados. “El agua no está exactamente expuesta como si fuera una pista de hielo.
Está mezclada en el suelo”, explica Stopar. Esto exige tecnologías específicas para localización y extracción.
Agua en la Luna como base para combustible para cohetes
Además de sustentar astronautas, el agua en la Luna tiene un papel estratégico aún mayor.
Al ser sometida a electrólisis, proceso que separa hidrógeno y oxígeno por medio de corriente eléctrica, se convierte en la base del combustible para cohetes.
“Cuando se licúan, ambos elementos pueden incendiarse y ser utilizados para propulsar eficazmente naves espaciales”, explica el ingeniero George Sowers, de la Escuela de Minas de Colorado. Para él, el impacto es comparable al del petróleo en la Tierra.
“El agua es el petróleo del espacio.”
Si se produce localmente, el agua eliminaría la necesidad de transportar grandes volúmenes de la Tierra, algo extremadamente caro debido a la gravedad terrestre.
Así, como la Luna tiene gravedad reducida y ninguna atmósfera, lanzar cohetes desde allí es mucho más barato.
Cómo científicos pretenden extraer el hielo lunar
El primer desafío es localizar el agua con precisión. Hasta ahora, ninguna misión tripulada ha explorado directamente el polo sur lunar.
Las evidencias provienen de sondas de la NASA y de la agencia espacial india.
Una vez confirmada la presencia de hielo lunar en cantidad suficiente, entran en escena métodos de extracción basados en el calentamiento del suelo.
La idea central es simple: calentar la roca para liberar el agua atrapada.
“Si hay hielo suficiente cerca de la superficie, podremos aplicar calor directamente y capturar el vapor”, afirma Sowers.
Después de eso, el sistema enfría el vapor y lo transforma nuevamente en hielo o agua utilizable.
Tecnología europea apuesta en minería inteligente de agua en la Luna
Entre las soluciones más avanzadas está el proyecto LUWEX (Lunar Water Extraction), de la Agencia Espacial Europea.
El sistema utiliza un crisol giratorio que calienta el suelo lunar de forma eficiente, incluso en vacío extremo.
La ausencia de atmósfera hace que el calentamiento sea muy difícil”, explica Paul Zabel, investigador del Instituto de Sistemas Espaciales de Alemania.
Tras la extracción, el agua pasa por una cámara fría y, después, por un proceso de purificación, ya que queda contaminada por partículas finísimas de polvo lunar. “Podemos hacer agua potable”, asegura Zabel.
Bases lunares y el futuro de las misiones a Marte
A corto plazo, las primeras bases lunares dependerán fuertemente de suministros enviados desde la Tierra. Con el tiempo, sin embargo, la autosuficiencia será esencial para reducir costos y riesgos.
Además de abastecer cohetes, el combustible derivado del agua lunar podría alimentar vehículos no tripulados y máquinas de alto consumo energético.
“Una misión humana a Marte podría costar hasta menos 12.000 millones utilizando combustible lunar”, estima Sowers.
Además, según Stopar, toda la estrategia de exploración interplanetaria depende del éxito de estas pruebas. “Todo el plan de Luna a Marte depende de algo que se está demostrando en la superficie lunar.”
Disputa por recursos puede generar conflictos en el espacio
A pesar del optimismo, hay preocupaciones.
El agua en la Luna no es infinita, y la concentración de hielo lunar en áreas específicas puede generar disputas geopolíticas.
“Podría haber un conflicto en algún momento”, advierte Zabel, al mencionar la posibilidad de extracción simultánea por potencias rivales en el mismo sector del polo sur de la Luna.
Aun así, los expertos coinciden en que el agua lunar será el recurso clave que definirá el ritmo de la próxima era de la exploración espacial y podría transformar la Luna en el primer verdadero entrepósito de la humanidad fuera de la Tierra.

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