Brasil y EE.UU. realizaron reunión virtual entre el Representante Comercial de los Estados Unidos, Jamieson Greer, y el ministro del MDIC, Márcio Fernando Elias Rosa. Según el G1, el encuentro dio continuidad a la agenda bilateral definida tras la reunión de tres horas entre Lula y Trump en la Casa Blanca el 7 de mayo, cuando los dos gobiernos acordaron la creación de un grupo de trabajo con plazo de 30 días para negociar tarifas y cerrar la investigación de la Sección 301.
Brasil y EE.UU. dieron continuidad al acercamiento comercial iniciado en la reunión entre los presidentes Lula y Trump en la Casa Blanca. El Representante Comercial de los Estados Unidos realizó una videoconferencia con el ministro del MDIC, Márcio Fernando Elias Rosa, para tratar cuestiones que quedaron pendientes tras el encuentro presidencial del 7 de mayo. La autoridad americana celebró en las redes sociales lo que llamó «compromiso constructivo» del gobierno brasileño y afirmó que espera con expectativa la continuidad de las discusiones entre los dos países.
El encuentro virtual se lleva a cabo dentro del plazo de 30 días que Brasil y EE.UU. acordaron para presentar avances concretos sobre las disputas comerciales pendientes. El grupo de trabajo creado en la reunión entre Trump y Lula reúne al MDIC, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, con la misión de negociar la retirada de tarifas impuestas por el gobierno americano a productos brasileños y evaluar el cierre de la investigación conocida como Sección 301. El reloj ya está corriendo.
Lo que se acordó en la reunión entre Trump y Lula
El encuentro del 7 de mayo entre los dos presidentes duró cerca de tres horas y fue clasificado por ambos lados como positivo. Trump usó las redes sociales para llamar a la reunión «muy buena» y elogió a Lula, describiendo al presidente brasileño como «muy dinámico». Del lado brasileño, el ministro Márcio Elias Rosa calificó el encuentro como «excelente» y destacó que temas comerciales dominaron la agenda.
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Entre los temas discutidos estuvieron las tarifas de importación sobre productos brasileños, inversiones de empresas de Brasil y EE.UU. en ambos países, la exploración de tierras raras y minerales críticos, y los caminos para cerrar la investigación de la Sección 301. Lula propuso la creación del grupo de trabajo bilateral con plazo de 30 días para evaluar la situación o llegar a una conclusión. La expectativa del gobierno brasileño es que el resultado incluya el cierre de la Sección 301.
La investigación de la Sección 301 y lo que está en juego
La Sección 301 es un instrumento de la legislación comercial de los Estados Unidos que permite al gobierno investigar y tomar represalias contra prácticas consideradas desleales por otros países. En el caso de Brasil, la investigación fue abierta a pedido de Trump e incluye entre sus objetivos al PIX, clasificado por el gobierno estadounidense como un sistema que perjudica a empresas de pago de los Estados Unidos como Visa y Mastercard.
El informe de la Casa Blanca argumenta que el Banco Central brasileño concede trato preferencial al PIX y que la obligatoriedad de adhesión para instituciones con más de 500 mil cuentas crea desventajas para proveedores extranjeros. Para Brasil y EE.UU., resolver la cuestión de la Sección 301 dentro del plazo de 30 días es considerado la prueba decisiva de la reaproximación. El gobierno brasileño, por su parte, defiende que el PIX es una política pública de inclusión financiera, no una barrera comercial.
Tarifas sobre productos brasileños en el centro de la negociación
Los productos brasileños actualmente enfrentan una tarifa recíproca del 10% impuesta por el gobierno de Trump, además de tarifas específicas del 25% sobre acero y aluminio. El objetivo declarado de Brasil y EE.UU. en las negociaciones en curso es encontrar una fórmula que reduzca o elimine estas barreras, abriendo camino para ampliar el flujo comercial bilateral.
El ministro Rosa informó que la reunión en la Casa Blanca también trató de inversiones de empresas brasileñas en Estados Unidos y de empresas estadounidenses en Brasil. La estrategia del gobierno brasileño es demostrar que la relación comercial entre Brasil y EE.UU. es de doble vía —y que el país no es solo exportador de materias primas, sino también inversor y socio industrial. Lula dijo que quiere que los Estados Unidos vean a Brasil como un socio importante, no como un objetivo de represalias.
Lo que Lula dijo que no fue discutido
En la conferencia de prensa después del encuentro con Trump, Lula reveló que dos temas ampliamente esperados no entraron en la agenda: la clasificación de facciones criminales brasileñas como organizaciones terroristas y el PIX. Sobre las facciones, el presidente afirmó que Brasil dejó claro el interés en intensificar el combate al crimen organizado y propuso la creación de un grupo de trabajo internacional sobre el tema.
Sobre el PIX, Lula fue irónico. Dijo que llevó al ministro de Hacienda, Dario Durigan, con la expectativa de tratar el asunto, pero como Trump no tocó el tema, él tampoco lo hizo. Al final, declaró que espera que Trump «un día haga un PIX, porque muchas empresas estadounidenses ya lo hacen». La ausencia del PIX en la conversación fue leída por analistas como una señal de que el gobierno estadounidense puede estar dispuesto a negociar el tema fuera de los reflectores, en el grupo de trabajo técnico.
Los próximos pasos entre Brasil y EE.UU.
La videoconferencia entre Greer y Rosa es el primer desarrollo formal de la agenda bilateral desde la reunión en la Casa Blanca. El plazo de 30 días acordado por los dos gobiernos vence a principios de junio, y se espera que nuevas rondas de negociación ocurran hasta entonces. Brasil y EE.UU. necesitan presentar resultados concretos si quieren sostener la narrativa de que la reaproximación entre Lula y Trump produjo efectos prácticos.
El escenario es delicado. Por un lado, el gobierno brasileño busca eliminar tarifas y cerrar la investigación de la Sección 301 sin hacer concesiones que comprometan políticas públicas como el PIX. Por otro lado, Estados Unidos quieren demostrar que la presión comercial produjo resultados. La reaproximación entre Lula y Trump creó la ventana, pero el grupo de trabajo bilateral es la arena donde estas dos agendas se van a encontrar — y, posiblemente, colisionar. El desenlace depende de hasta dónde está dispuesto a llegar cada lado.
¿Crees que Brasil y EE.UU. lograrán cerrar un acuerdo comercial en 30 días, o el plazo se agotará sin resultado concreto? ¿Qué preocupa más: las tarifas sobre el acero, la investigación sobre el PIX o la relación con China al fondo? Cuéntanos en los comentarios.

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