Un estadio abandonado en Cidreira, en Rio Grande do Sul, debe ser demolido para dar lugar a un autódromo estimado en R$ 50 millones e inspirado en la Nascar. El lugar es el Estadio Antônio Braz Sessim, conocido como Sessinzão, que ya recibió partidos de Grêmio e Internacional, incluyendo la memoria del Gre-Nal, y hoy aparece marcado por maleza, basura, escombros y estructuras en ruinas.
La información fue publicada por NSC Total el 30 de junio de 2026. La transformación depende de una concesión del área a la iniciativa privada, tras autorización aprobada por la Cámara de Concejales de Cidreira en noviembre de 2025, mientras que la Federación Gaúcha de Automovilismo surge como principal interesada en liderar el proyecto.
El estadio abandonado que ya fue vitrina del fútbol se convirtió en ruina en la costa

El Sessinzão fue inaugurado en 1996 con la ambición de mover la economía local y servir como una especie de segunda casa para la dupla Gre-Nal. La idea era transformar Cidreira, ciudad costera entre dunas y mar, en un punto capaz de recibir partidos relevantes y atraer público más allá de la temporada de verano.
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Pero la trayectoria en el fútbol fue corta. Según el reportaje, el estadio recibió solo 19 partidos oficiales antes de ser clausurado en 2010 por problemas estructurales. Lo que nació como promesa de desarrollo terminó convirtiéndose en un símbolo incómodo de abandono, con gradas vacías y un espacio que perdió función deportiva a lo largo de los años.
De la memoria del Gre-Nal al proyecto de una pista oval
El cambio propuesto es radical: sale el campo de fútbol y entra un autódromo con pista oval. El proyecto prevé la transformación del antiguo estadio en un circuito orientado al automovilismo, con un presupuesto estimado en R$ 50 millones y un plazo de construcción que puede llegar a diez años.
La Federación Gaúcha de Automovilismo ha demostrado interés en asumir la conducción de la propuesta, buscando inversores y liderando la implementación. La alcaldía, por su parte, debe lanzar un edital de concesión del área. En la práctica, el antiguo templo deportivo dejaría de mirar al fútbol y pasaría a enfocarse en una nueva vocación económica ligada a las carreras.
La inspiración viene de una arena de Nascar en los Estados Unidos
El diseño del nuevo autódromo tiene como referencia el Bowman Gray Stadium, en los Estados Unidos, una pista asociada a Nascar. El circuito americano se encuentra en Winston-Salem, en Carolina del Norte, y comenzó como estadio de fútbol americano antes de recibir carreras, aún a finales de la década de 1930.
Para Cidreira, el proyecto prevé una pista de 498 metros, un poco más grande que el trazado americano, que tiene cerca de 400 metros. Si avanza, los responsables aún deben discutir con Nascar detalles técnicos, como inclinación y características específicas de la modalidad. La propuesta intenta importar al litoral gaúcho una lógica de espectáculo deportivo poco común en Brasil.
El terreno lleva abandono, pero también capacidad para atraer público
El Sessinzão tiene capacidad aproximada de 17 mil personas, la misma atribuida al Bowman Gray. Este dato ayuda a explicar por qué el espacio aún despierta interés, incluso después de años sin cumplir la función original. La estructura, a pesar del desgaste, ocupa un área que puede ser reutilizada en otro formato deportivo.
Hoy, sin embargo, el contraste es fuerte. El lugar descrito por el reportaje aparece tomado por maleza, basura y marcas de deterioro. La imagen de un estadio abandonado a orillas del mar pesa porque mezcla nostalgia, desperdicio y posibilidad de recomienzo, especialmente en una ciudad que busca nuevas formas de atraer visitantes, inversiones y eventos.
La concesión puede definir el futuro del Sessinzão
El primer paso institucional ocurrió en noviembre de 2025, cuando la Cámara de Concejales de Cidreira autorizó a la alcaldía a ceder el área a la iniciativa privada. La concesión prevista es de 30 años, período en el que el proyecto podría salir del papel y transformar el antiguo estadio en un equipamiento orientado al automovilismo.
Este modelo indica que la alcaldía no pretende solo reformar el espacio para devolverlo al fútbol. La apuesta está en un cambio de uso, con la Federación Gaúcha de Automovilismo como agente interesado y la iniciativa privada como posible financiadora. El futuro del Sessinzão, por lo tanto, depende menos de la nostalgia y más de la viabilidad económica de la nueva pista.
El fútbol perdió espacio, pero la ciudad intenta recuperar valor urbano
La historia del estadio abandonado también expone un problema común en obras deportivas: estructuras creadas para generar movimiento pueden convertirse en pasivos urbanos cuando dejan de recibir eventos, mantenimiento y público. En lugar de atraer ingresos, pasan a ocupar áreas valiosas sin cumplir una función clara.
En el caso de Cidreira, la propuesta de autódromo intenta invertir esta lógica. La pista ovalada podría recibir pruebas específicas y otros tipos de modalidades, según el proyecto citado en el reportaje. La cuestión central es saber si el intercambio de una arena de fútbol por un circuito automovilístico será suficiente para transformar abandono en actividad permanente.
El autódromo puede colocar a Cidreira en una ruta diferente

Si el proyecto avanza, Cidreira puede dejar de ser recordada solo por el Sessinzão abandonado y pasar a disputar espacio en el mapa del automovilismo. El hecho de que el circuito esté diseñado como pista ovalada, inspirado en un modelo asociado a la Nascar, hace que la propuesta sea más inusual en el escenario brasileño.
Aun así, el camino hasta la obra es largo. Hay concesión, captación de recursos, licenciamiento, definición técnica y ejecución prevista en un plazo amplio. Entre el estadio abandonado y el autódromo prometido, existe una distancia que será medida en inversión, planificación y capacidad de mantener el proyecto vivo por años.
Ruinas deportivas plantean una pregunta mayor en Brasil
El caso del Sessinzão no habla solo de Cidreira. Toca en una discusión mayor sobre el destino de equipos deportivos que pierden función con el tiempo. Estadios pequeños, arenas locales y estructuras municipales pueden convertirse en memoria afectiva para los aficionados, pero también transformarse en áreas degradadas cuando no hay uso continuo.
La demolición del antiguo campo para abrir camino a un autódromo muestra una elección pragmática: sustituir una promesa frustrada del fútbol por una apuesta en el automovilismo. Para algunos, esto puede parecer una pérdida de historia; para otros, puede ser la oportunidad de devolver vida a un espacio olvidado.
El litoral gaúcho puede ganar una nueva arena de velocidad
La ubicación del Sessinzão, entre dunas y cerca del mar, añade un elemento visual fuerte al proyecto. Una pista oval en el litoral gaúcho tendría un atractivo diferente al de los autódromos tradicionales, especialmente si logra combinar eventos, turismo y uso frecuente a lo largo del año.
El desafío es hacer que la nueva estructura no repita el ciclo del antiguo estadio. Para evitar que la inversión se convierta en otra promesa vacía, el proyecto necesitará calendario, gestión, mantenimiento y público. En tu opinión, ¿Cidreira debe preservar la memoria del estadio abandonado o apostar por la demolición para intentar transformar el Sessinzão en un nuevo polo de carreras?
