El Anuario Brasileño de Seguridad Pública de 2024 reveló que las diez ciudades más violentas de Brasil están concentradas en el Nordeste, destacándose Bahía, Ceará y Pernambuco, donde el avance de facciones y la ausencia del Estado explican los índices alarmantes de homicidios.
La violencia letal tiene nuevos epicentros en Brasil. De acuerdo con los datos más recientes del Anuario de Seguridad Pública, las diez ciudades con mayores tasas de homicidio por 100 mil habitantes están todas en el Nordeste, evidenciando un patrón preocupante de expansión del crimen organizado en la región.
Maranguape, en Ceará, lidera el ranking con 79,9 homicidios por 100 mil habitantes, seguida por cinco ciudades baianas y dos pernambucanas. En todos los casos, los índices triplican la media nacional, que fue de 20,8 muertes por 100 mil habitantes en 2024.
El avance de las facciones criminales, como el Comando Vermelho (CV), los Guardiões do Estado (GDE) y el Primeiro Comando da Capital (PCC), ha sido señalado como uno de los principales factores para la escalada de la violencia. En diversas ciudades, estas organizaciones dominan barrios enteros, imponen toques de queda, cobran tasas y ofrecen “justicia” paralela.
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Bahía es el estado con mayor número de ciudades en el ranking, ocupando cinco de las diez posiciones. Jequié (77,6), Juazeiro (76,2), Camaçari (74,8), Simões Filho (71,4) y Feira de Santana (65,2) integran la lista. La capital Salvador, por su parte, registra el mayor número de masacres policiales de la región.
La situación en Salvador es crítica
Solo en los tres primeros meses de 2025, se registraron 1.018 homicidios dolosos. El Instituto Fogo Cruzado destaca que el 67% de las masacres en la capital bahiana involucran acciones de policías, indicando un enfoque basado en el enfrentamiento directo, sin atención en inteligencia preventiva.
Además, barrios como Beiru/Tancredo Neves, Águas Claras y Fazenda Coutos están entre los más afectados por el dominio del crimen organizado. En algunas comunidades, salir de casa depende de la autorización de facciones, y conflictos entre vecinos se resuelven en tribunales informales del tráfico.
La estructura del Estado no puede seguir el avance del crimen
Muchos ciudades del interior, como Eunápolis y Jequié, sufren por falta de personal, equipamiento y presencia policial continua. Expertos señalan que la precarización de la vida, el encarcelamiento masivo y la guerra a las drogas han creado el ambiente ideal para el crecimiento de las facciones.
Según un informe del Ministerio de Justicia, 21 facciones operan actualmente en Bahía, muchas de ellas originadas de disidencias locales con el apoyo de grandes redes criminales nacionales. Estas organizaciones se han expandido como “franquicias”, ocupando los espacios dejados por un Estado ausente.
Mientras tanto, la iniciativa privada ha suplido parte de la demanda por seguridad, principalmente en barrios de clase media y condominios cerrados. Empresas del sector han crecido significativamente en Bahía en los últimos años, lo que revela un mercado activo por miedo e inseguridad.
El gobierno estatal ha intentado reaccionar con cambios en la cúpula de las fuerzas de seguridad y operaciones como la «Força Total», que utiliza cámaras, reconocimiento facial y sistemas de inteligencia. A pesar de esto, el modelo actual es visto por los especialistas como ineficaz, pues repite estrategias ya fracasadas basadas en represión puntual y uso excesivo de la fuerza.
La comparación con México y con partes de Colombia ya comienza a surgir en informes y análisis. Según los especialistas, el escenario bahiano presenta características típicas de la formación de un narcoestado, donde las facciones asumen funciones básicas del poder público y conquistan legitimidad social en comunidades marginadas.
Consulte la lista de las 10 ciudades más violentas de Brasil (homicidios por 100 mil habitantes):
- Maranguape (CE): 79,9
- Jequié (BA): 77,6
- Juazeiro (BA): 76,2
- Camaçari (BA): 74,8
- Cabo de Santo Agostinho (PE): 73,3
- São Lourenço da Mata (PE): 73,0
- Simões Filho (BA): 71,4
- Caucaia (CE): 68,7
- Maracanaú (CE): 68,5
- Feira de Santana (BA): 65,2
El impacto social es evidente. Familias viven bajo un miedo constante, comerciantes cierran sus actividades más temprano y los habitantes dejan de invertir en sus propios barrios. La crisis de seguridad transforma la cotidianidad en una disputa silenciosa por poder, donde el Estado ya no es el único gobernante.
La información fue divulgada por el portal Veja y por diversos medios de comunicación, con base en el Anuario Brasileño de Seguridad Pública de 2024, y complementada por relatos del Instituto Fogo Cruzado y de especialistas en seguridad y criminología que siguen la situación de Bahía y del Nordeste.


Nordeste nem a passeio, nem em ultimo caso..jamais iria naquele lugar….deixem esses caixa dagua se matarem entre si….