El nuevo prototipo de Hermeus llegó a Mach 1,21 en vuelo en los Estados Unidos y refuerza la ambición de llevar a la empresa hacia aeronaves hipersónicas tripuladas y no tripuladas.
El legendario SR-71 Blackbird acaba de ganar un rival más cercano de lo que parecía. El prototipo no tripulado Quarterhorse Mk 2.1, de Hermeus, rompió la barrera del sonido en un vuelo realizado en marzo de 2026 sobre el espacio aéreo del White Sands Missile Range, en Nuevo México, desde el Spaceport America.
En la práctica, la prueba llevó el programa a una nueva fase y reforzó la meta de la empresa de construir aeronaves capaces de volar a velocidades muy por encima de las actuales. En el vuelo más reciente, el Mk 2.1 alcanzó Mach 1,21, marca que coloca el proyecto en territorio supersónico y acerca a la compañía a etapas más ambiciosas.
El avance también llama la atención por el ritmo. El vuelo ocurrió 364 días después del primer vuelo del Quarterhorse Mk 1, mostrando una secuencia de pruebas acelerada para un proyecto que apunta al futuro de la aviación militar y comercial.
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El nuevo salto del Quarterhorse
Según newatlas.com, el Mk 2.1 fue el paso más reciente de Hermeus en el intento de transformar el Quarterhorse en una plataforma capaz de superar marcas históricas del SR-71 Blackbird.
El prototipo tiene un tamaño similar al de un F-16 Fighting Falcon y fue diseñado como parte de una línea de desarrollo por etapas. La empresa no apuesta en un único modelo final desde el inicio. La idea es construir aeronaves sucesivas, cada una dedicada a una fase específica, desde el rodaje hasta los vuelos supersónicos.
Esta lógica permite probar sistemas, corregir fallos y avanzar con más rapidez antes de llegar al objetivo mayor: sostener vuelos hipersónicos de forma rutinaria.
Lo que está detrás de la tecnología de Hermeus
El corazón del proyecto es el sistema de propulsión Chimera, un motor del tipo TBCC, sigla en inglés para turbine-based combined-cycle. Combina un turbomotor convencional con un ramjet, solución pensada para hacer la transición entre velocidades subsónicas e hipersónicas.
La empresa ve al Quarterhorse como una especie de heredero tecnológico del SR-71, aunque sin tripulación. El objetivo va más allá de romper récords: el proyecto funciona como banco de pruebas para tecnologías que necesitan operar con estabilidad a velocidades extremas.
Es este tipo de avance el que, si tiene éxito, puede abrir camino para aviones mucho más rápidos que los actuales y con aplicaciones que aún están en fase de prueba.
De la espionaje al transporte hipersónico
El SR-71 Blackbird sigue siendo una referencia difícil de alcanzar. El avión de la Guerra Fría aún mantiene récords oficiales, como la velocidad de Mach 3,32 para un jet tripulado y con motor a reacción, además de marcas de altitud y de recorridos específicos entre grandes ciudades.
Fue precisamente este legado el que Hermeus puso en la mira. El plan de la empresa incluye el desarrollo de los modelos Mk 2.2 y Mk 2.3, además del Darkhorse, aeronave militar no tripulada de múltiples misiones, y del Halcyon, un jet hipersónico comercial para 20 pasajeros.
El avance reciente no significa que la empresa ya llegó allí, pero muestra que el camino está avanzando. Y, en aviación avanzada, cada salto de velocidad cuenta mucho.
El mensaje de la empresa tras el vuelo supersónico
Tras la prueba, el CEO y cofundador de Hermeus, AJ Piplica, afirmó que los clientes del Departamento de Guerra están siguiendo de cerca la velocidad con la que avanza el programa. Dijo además que el vuelo muestra una ejecución rara en la aviación moderna y que la capacidad de EE.UU. de entregar nuevas ventajas militares depende de equipos capaces de resolver desafíos técnicos rápidamente.
Es una declaración que ayuda a medir la ambición del proyecto. Hermeus quiere demostrar que puede acelerar el desarrollo de aeronaves a un ritmo superior al estándar del sector, mientras intenta transformar un prototipo experimental en base para futuras plataformas de defensa y transporte.
Por ahora, el Quarterhorse Mk 2.1 ya ha hecho la parte más ruidosa del mensaje: atravesó la barrera del sonido y colocó a la empresa aún más cerca de una disputa que parecía reservada a la historia de la aviación. Si lo desea, siga también los próximos pasos de este proyecto y vea hasta dónde puede llegar esta carrera.


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