Un antiguo ferry noruego de cerca de 38 metros, antes usado para el transporte de vehículos, pasó por un proyecto de retrofit naval en el puerto de Copenhague, en Dinamarca. La intervención reutilizó el casco, preservó elementos de la navegación y convirtió áreas operativas en ambientes de uso residencial.
El proyecto fue conducido por los arquitectos Rut Otero y Bjarke Ingels y demuestra cómo una embarcación desactivada puede recibir una nueva función sin borrar completamente su estructura original. En lugar de tratar el barco como una casa convencional, la reforma utilizó las limitaciones del casco, la simetría y los antiguos equipos como puntos de partida para definir los nuevos espacios.
La información sobre la embarcación, la compra a finales de 2016, los problemas iniciales de aislamiento y agua corriente, las paredes de vidrio deslizantes, el pabellón superior y la adaptación del casco fueron publicadas en el reportaje “Inside Bjarke Ingels’s Innovative Houseboat”, de Sam Cochran, por la Architectural Digest, el 7 de octubre de 2020.
Ferry desactivado de 38 metros entró en un proyecto de retrofit naval
Cuando fue adquirida, a finales de 2016, la embarcación ya había recibido adaptaciones parciales para servir como vivienda. Había una estructura similar a un contenedor sobre el techo, usada como dormitorio, pero el conjunto aún mantenía gran parte de la configuración de un ferry fuera de operación.
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El punto central de la reforma no era solo crear nuevos cuartos. Era adaptar una estructura naval ya existente, con geometría propia, áreas abiertas y restricciones físicas que no aparecen en una construcción hecha desde cero en tierra firme.

Aislamiento térmico y agua corriente muestran que el casco no basta
El primer invierno expuso uno de los mayores desafíos del proyecto: la embarcación tenía poco aislamiento térmico. En algunos períodos, hubo falta de calefacción e interrupciones en el suministro de agua corriente, dejando claro que la transformación de un barco en espacio habitable depende de sistemas internos, no solo de acabado y estética.
En un retrofit de este tipo, el aislamiento ayuda a reducir el intercambio de calor entre el ambiente externo y las habitaciones internas. En una ciudad como Copenhague, donde el invierno impone temperaturas bajas, este factor influye directamente en el confort, el consumo de energía y la viabilidad de uso permanente de la embarcación.
El caso muestra que reutilizar un casco no significa solo instalar paredes, muebles y ventanas. La estructura necesita recibir soluciones compatibles con las exigencias de temperatura, abastecimiento de agua y uso cotidiano.
Simetría del casco se convirtió en regla para definir los nuevos ambientes
La geometría de la embarcación tuvo influencia directa en el proyecto. Según el reportaje de Architectural Digest, la reforma buscó restaurar la simetría de la barcaza en ambos ejes, aprovechando una característica propia del transporte naval para organizar los nuevos espacios.
Este tipo de enfoque evita que el retrofit trate la embarcación como una estructura genérica. El casco, las curvas, los accesos y los elementos que antes formaban parte de la navegación pasaron a orientar la distribución de áreas internas, terrazas y ambientes de convivencia.

Cubierta antes usada para coches ganó vidrio deslizante y terrazas
El área principal de la barcaza funcionaba como un paso abierto para vehículos. En la reforma, los dos extremos de la cubierta recibieron paredes de vidrio deslizantes, creando un ambiente interno conectado a terrazas externas.
La solución alteró la función de un área antes destinada a la circulación de coches, pero preservó la lógica espacial de la embarcación. En lugar de eliminar completamente la cubierta, el proyecto transformó su vacío central en un área de uso continuo, iluminada e integrada al paisaje del puerto.
Las terrazas recibieron pintura cercana a la tonalidad del agua, mientras que las superficies acristaladas ampliaron la entrada de luz natural. La elección refuerza una estrategia común en retrofit: utilizar la estructura disponible para reducir intervenciones innecesarias y dar nueva función a áreas existentes.
Pabellón superior y casco inferior reutilizaron elementos de la navegación
En la parte superior, el proyecto instaló un pabellón acristalado entre grandes chimeneas y elementos ligados a la antigua navegación. La intervención creó una nueva área interna sin borrar completamente las marcas visuales de la embarcación.
En cuanto al área inferior, pasó por una transformación más profunda. El casco recibió ventanas redondas, una claraboya circular y superficies continuas, que aprovecharon las curvas de la estructura naval en lugar de esconderlas detrás de divisorias convencionales.

También se mantuvieron dos cabinas de capitán, incluyendo los volantes de la embarcación. La preservación de estos componentes refuerza el carácter de reutilización del proyecto, que no intentó esconder el origen naval de la estructura.
El proyecto ayuda a discutir arquitectura flotante, pero no sustituye planificación costera
Bjarke Ingels relacionó la experiencia de vivir sobre el agua al debate sobre el aumento del nivel del mar y la capacidad de estructuras flotantes de acompañar la variación del nivel del agua. La idea aparece también en otros trabajos ligados al arquitecto, como el Urban Rigger, complejo flotante creado en Copenhague para estudiantes.
Pero una barcaza adaptada no debe ser tratada, aisladamente, como solución para ciudades costeras. Un proyecto urbano de arquitectura flotante exige evaluación de infraestructura, acceso, abastecimiento, mantenimiento, integración con el puerto y reglas locales de ocupación del agua.
El caso de Copenhague es relevante porque muestra una posibilidad concreta de reutilización de embarcaciones desactivadas. En lugar de partir de una construcción nueva, el proyecto recuperó una estructura existente y enfrentó desafíos técnicos que van desde aislamiento térmico hasta adaptación de ambientes sobre un casco naval.
Una barcaza desactivada puede convertirse en activo urbano, pero ¿qué exigencias técnicas deberían ser obligatorias antes de transformar embarcaciones antiguas en viviendas o espacios de trabajo en los puertos brasileños? Deja tu opinión en los comentarios.
