Conozca la historia de la calabaza BRS Brasileirinha, una variedad bicolor desarrollada por Embrapa, y aprenda cómo cultivar este fruto versátil y nutritivo.
La BRS Brasileirinha es un claro ejemplo de cómo la investigación agrícola puede transformar una curiosidad de la naturaleza en un activo comercial de alto valor. Esta variedad de calabaza, reconocida por su aspecto único en tonos de verde y amarillo, es el resultado de años de trabajo de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que identificó en una mutación espontánea, el potencial para crear un producto diferenciado en las góndolas de frutas y verduras.
El descubrimiento ocurrió en la década de 1990, cuando los investigadores encontraron ejemplares bicolores en un cultivo comercial en el Distrito Federal. Entendiendo el valor de esa variación genética, el equipo recolectó el material e inició un riguroso proceso de selección y cruzamiento.
El objetivo era estabilizar la característica bicolor y mejorar cualidades fundamentales, como el formato —similar a una pera, con cáscara lisa y brillante— y la resistencia a enfermedades, culminando en el lanzamiento oficial de la variedad en 2006.
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Calabaza BRS Brasileirinha: Versatilidad culinaria y valor nutricional
Además de su atractivo visual llamativo, que recuerda a un fruto «pintado a mano», la calabaza BRS Brasileirinha se destaca por su flexibilidad en la cocina.
El consumidor puede aprovecharla en diferentes etapas de desarrollo y tipos de preparación:
- Consumo verde: Ideal para ser preparada de la misma forma que el calabacín común.
- Calabaza seca: Puede ser utilizada en recetas que requieren mayor tiempo de cocción.
- Conservas: El formato y la textura hacen del producto un excelente candidato para ser preservado en conserva, manteniendo sus cualidades estéticas.
El diferencial nutricional es otro punto destacado.

Los colores vibrantes que componen el aspecto de la calabaza son un reflejo directo de su composición, que es rica en betacaroteno y luteína, sustancias importantes para el organismo.
Guía práctica de manejo y productividad
Para el agricultor, el cultivo de esta variedad de calabaza requiere atención a técnicas específicas para garantizar buenos resultados.
La recomendación de Embrapa es realizar la siembra con un espaciamiento de tres metros entre las filas y de 0,60 metros entre las plantas, colocando de dos a tres semillas por hoyo.
Uno de los pilares para el éxito de la cosecha es la presencia de abejas en el área de siembra, ya que actúan como agentes polinizadores indispensables.
Siguiendo las orientaciones, la cosecha puede iniciarse entre 60 y 70 días después de la siembra. En esta fase, los frutos suelen presentar entre 12 y 18 centímetros de longitud.
Es importante resaltar que el potencial productivo de la calabaza varía según el objetivo final: para el consumo en forma verde, por ejemplo, el productor puede alcanzar hasta 10 frutos por planta.
El impacto estratégico de la calabaza BRS Brasileirinha en el agronegocio
La trayectoria de la BRS Brasileirinha, desde el descubrimiento casual hasta el mercado, ilustra el compromiso de Embrapa en desarrollar cultivares que atiendan tanto las necesidades técnicas de los productores como las demandas de innovación del consumidor final.
Al transformar una mutación genética en un cultivar estable y productivo, la institución contribuye al aumento de la competitividad del sector de hortofrutícola nacional.
Por lo tanto, invertir en variedades como esta permite que agricultores de pequeño y mediano porte exploren nichos de mercado diferenciados.
La BRS Brasileirinha no es solo una curiosidad botánica, sino un producto estratégico que combina la identidad cultural de Brasil — a través de sus colores — con una tecnología de punta, reafirmando que el éxito en la agricultura depende tanto del manejo correcto en el campo como de la capacidad de ofrecer productos que sorprendan y agraden al consumidor.
Fuente: Globo Rural

