El plan nacional para ampliar la producción de uranio avanza con foco en nuevas áreas de minería, asociaciones privadas y seguridad en el abastecimiento de las plantas brasileñas, en medio del interés global por combustibles de baja emisión y minerales estratégicos ligados al sector nuclear.
Brasil avanzó en la estructuración de asociaciones con la iniciativa privada para ampliar la exploración de uranio en áreas de las Industrias Nucleares de Brasil, dentro de una estrategia orientada a reducir dependencias externas del ciclo nuclear y abastecer Angra 1 y Angra 2.
La iniciativa involucra al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, la Empresa Brasileña de Participaciones en Energía Nuclear y Binacional y la INB, compañía responsable por etapas del ciclo del combustible nuclear en el país.
El contrato de estructuración del proyecto fue formalizado como Contrato nº 12/2026, conforme extracto publicado en el Diario Oficial de la Unión el 3 de junio de 2026.
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En el mismo movimiento, el proyecto da continuidad al Pró-Urânio, programa lanzado por la INB en 2024 para retomar y acelerar investigaciones minerales en áreas con potencial de ocurrencia del mineral.
Por la modelación conducida por el BNDES, futuros estudios deben definir cómo las empresas privadas podrán participar en asociaciones en minería, manteniendo bajo control estatal las actividades sometidas a las reglas constitucionales sobre minerales nucleares.
Expansión del uranio en Brasil apunta a cinco áreas de minería
La oferta de asociación prevista por la INB reúne cinco áreas distribuidas por Goiás, Paraíba, Paraná, Tocantins y Bahía, con proyectos en diferentes etapas de evaluación geológica y potencial productivo.
Entre las áreas listadas están Amorinópolis, en los municipios goianos de Amorinópolis e Iporá, Espinharas, en São José de Espinharas, en Paraíba, y Figueiras, en Sapoema, en Paraná.
También forman parte del alcance Río Preto, área que abarca Cavalcante y Colinas do Sul, en Goiás, además de Arraias, en Tocantins.

La quinta frente es Lagoa Real, en Caetité, en Bahía, donde ya opera la única mina de uranio en funcionamiento en el país.
Según el diseño del proyecto, el BNDES conduce estudios técnicos y jurídicos para estructurar el modelo de asociación, evaluar riesgos, definir exigencias y preparar una futura selección de empresas interesadas.
Esta etapa comenzó con una consulta al mercado para identificar consultorías especializadas y recibir contribuciones sobre el alcance de los servicios que podrán apoyar la formulación de las asociaciones.
De acuerdo con la información divulgada por la INB, el objetivo es ampliar la capacidad nacional de producción de concentrado de uranio, garantizar suministro a las plantas brasileñas y evaluar la posibilidad de exportación de excedentes.
La empresa también informa que busca nacionalizar etapas estratégicas del ciclo del combustible nuclear, ya que parte del proceso aún depende de servicios realizados fuera de Brasil.
INB ve necesidad de multiplicar la producción nacional
El presidente de la INB, Tomás Figueiredo Filho, afirmó en mayo de 2026 que la compañía necesita multiplicar por seis su capacidad productiva para atender la demanda proyectada del sector nuclear brasileño.
La declaración ocurrió durante un período de reuniones y contactos de la empresa con grupos internacionales interesados en la cadena de combustible nuclear.
Según la evaluación presentada por la INB, una eventual expansión del parque nuclear brasileño exigiría un aumento relevante en la oferta doméstica de uranio en los próximos años.
La compañía informa además que busca socios capaces de aportar capital, tecnología y capacidad operativa para ampliar la producción, reducir cuellos de botella industriales y reforzar el abastecimiento del sector nuclear.
En Caetité, en Bahía, la mina administrada por la INB tiene capacidad de producción de cerca de 400 toneladas anuales de concentrado de uranio.
Con nuevas frentes de extracción y ampliación operativa, la unidad puede llegar a aproximadamente 800 toneladas por año, según datos divulgados por la empresa.
Incluso con esta ampliación, la producción de Caetité quedaría por debajo de la necesidad proyectada por la INB si el país amplía la generación nuclear en las próximas décadas.
Actualmente, el uranio producido en Brasil aún necesita pasar por etapas industriales en el exterior antes de regresar como combustible para las plantas nucleares de Angra dos Reis.
Reservas de uranio aún tienen levantamiento incompleto

La estrategia del gobierno y de la INB se basa en el potencial geológico brasileño, que aún no ha sido totalmente mapeado por investigaciones minerales sistemáticas en todo el territorio nacional.
Según la INB, los recursos nacionales conocidos suman cerca de 232,8 mil toneladas de uranio contenido en U3O8, distribuidas principalmente entre Bahía, Ceará y otras regiones.
El Servicio Geológico de Brasil y la INB indican que el país ocupa una posición relevante entre las naciones con recursos de uranio, aunque la clasificación internacional varía según la metodología adoptada.
Menos de un tercio del territorio brasileño ha sido prospectado para uranio, lo que mantiene gran parte de las posibles ocurrencias sin evaluación detallada sobre volumen, contenido y viabilidad económica.
En la región Norte, áreas del Amazonas y del Pará aparecen entre los puntos con potencial a ser mejor investigado por estudios geológicos.
También hay ocurrencias identificadas en provincias minerales de Minas Gerais, Paraná, Bahía y Ceará, algunas de ellas asociadas a otros minerales de interés económico.
Este contexto ayuda a explicar la reanudación de la prospección mineral como una de las prioridades de la política nuclear y de minería vinculada al uranio.
Sin nuevos levantamientos, el país conoce solo parte de su base mineral, lo que limita decisiones sobre producción, licenciamiento, infraestructura, inversiones y eventuales proyectos de exportación.
Santa Quitéria puede ampliar oferta de uranio y fertilizantes
Fuera de las cinco áreas incluidas en el nuevo paquete de modelado, el Proyecto Santa Quitéria, en Ceará, aparece entre los emprendimientos con mayor potencial de expansión de la producción nacional.
La iniciativa es conducida por el Consorcio Santa Quitéria, formado por la INB y por Fosfatados del Norte-Nordeste, empresa ligada al grupo Galvani.
El proyecto prevé la explotación del yacimiento de Itataia, donde fosfato y uranio aparecen de forma asociada en el colofanito, roca mineral encontrada en la región.
De acuerdo con la INB, la composición estimada del yacimiento es de 99,8% de fosfato y 0,2% de uranio, con separación industrial de los productos tras la extracción.
La previsión informada por la empresa es producir cerca de 1,05 millones de toneladas anuales de fertilizantes fosfatados y 220 mil toneladas de fosfato bicálcico, usado en la nutrición animal.
En el mismo proceso, el uranio separado deberá generar aproximadamente 2,3 mil toneladas anuales de concentrado, destinadas al abastecimiento de Angra 1, Angra 2 y, futuramente, Angra 3.
A pesar de los volúmenes previstos por el consorcio, Santa Quitéria aún depende de licencia ambiental previa del Ibama para avanzar a las siguientes etapas de implementación.
El proceso de licenciamiento sigue en análisis federal, fase que evalúa viabilidad ambiental, ubicación, concepción del emprendimiento y condicionantes exigidas antes de cualquier autorización posterior.
Petrobras observa minerales críticos y sector nuclear
La minería de uranio también entró en el radar de Petrobras, aunque la estatal no tenga actualmente objeto social para actuar directamente en ese segmento.
En un evento reciente, la presidenta de la empresa, Magda Chambriard, defendió una actuación más amplia de Petrobras en el sector energético y citó interés por potasio, minerales críticos y uranio.
“Me gusta la idea de explorar potasio. Me gusta la idea de explorar minerales críticos. Me gusta la idea de hacer uranio. Me gusta la idea de ser una empresa de energía cada vez mayor”, afirmó Magda, al reconocer que la compañía necesitaría cambios societarios para entrar en ese mercado.
La antigua Petrobras Mineração, conocida como Petromisa, fue extinguida en 1990, durante el gobierno de Fernando Collor.
Desde entonces, la estatal concentró su actuación en petróleo, gas, biocombustibles, energía eléctrica y proyectos ligados a la transición energética, conforme a las directrices aprobadas por la propia compañía.
En el sector nuclear, la apertura para asociaciones privadas fue reforzada por cambios legales aprobados en 2022, que autorizaron a la INB a firmar asociaciones en investigación, extracción y beneficio de minerales nucleares.
Incluso con la participación privada, la actividad permanece sometida al control estatal y a las reglas específicas aplicables a la cadena nuclear brasileña.
Precio del uranio aumenta atención sobre nuevos proyectos
El uranio volvió a recibir atención en el mercado internacional en medio de la búsqueda por fuentes de energía de baja emisión de carbono y la reanudación de programas nucleares en diferentes países.
Analistas del sector energético también asocian este movimiento al aumento de la demanda por electricidad y al debate sobre la seguridad de abastecimiento en sistemas con mayor participación de fuentes intermitentes.
La cotización del U3O8, referencia usada en el mercado internacional, se negocia en dólares por libra-peso, y no por tonelada.
En enero de 2026, los indicadores de mercado colocaban el precio del uranio en el rango de US$ 80 a US$ 100 por libra, según la metodología y la referencia considerada.
Este escenario amplió el interés de empresas, bancos y gobiernos en proyectos de minería y combustible nuclear, especialmente en países con recursos geológicos ya identificados.
En el caso brasileño, la transformación de este potencial en producción regular depende de licenciamiento, financiamiento, tecnología, infraestructura y estructura industrial compatibles con las exigencias ambientales y nucleares.


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