China lidera la producción mundial de calabazas con 7,37 millones de toneladas, concentra casi un tercio de la oferta global y amplía polos de exportación.
En 2023, China se consolidó como el mayor productor mundial de calabazas, calabacines y calabazas, con una cosecha de 7.374.060,7 toneladas, equivalente al 31,2% de toda la producción global de esta categoría. En la práctica, esto significa que casi una de cada tres toneladas cosechadas en el planeta proviene de áreas agrícolas chinas.
Este liderazgo no pertenece a una sola granja o a una plantación continua reconocida internacionalmente como la más grande del mundo. Resulta de la suma de miles de productores, cooperativas, empresas y polos regionales repartidos por diferentes provincias, destacándose las áreas de cultivo y procesamiento en Guizhou.
China produjo más de 7,37 millones de toneladas de calabazas en un solo año
Convertido en peso bruto, el volumen chino de 2023 equivale a cerca de 7,37 mil millones de kilos. En promedio matemático, esto representa algo cercano a 20,2 mil toneladas por día, cálculo obtenido dividiendo 7.374.060,7 toneladas entre los 365 días del año.
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Los datos de Tridge también muestran estabilidad en un intervalo más largo. En 2019, la producción china había sido de 7.432.081,83 toneladas, lo que indica el mantenimiento de un nivel muy elevado a lo largo de cinco años, sin depender de una sola cosecha excepcional.
La misma base utilizada por la plataforma Tridge, a partir de datos de la FAO, muestra que la participación china se mantuvo cerca de un tercio de la oferta global. Esto refuerza que el liderazgo del país en este cultivo no es episódico, sino estructural.
Especies como Cucurbita moschata, Cucurbita maxima y Cucurbita pepo ayudan a sostener la escala china
Una revisión publicada en 2025 en el Australian Journal of Crop Science destaca que China representa más del 30% de la producción global de calabazas y que las especies más cultivadas en el mundo incluyen Cucurbita moschata, Cucurbita maxima y Cucurbita pepo. Estas variedades concentran buena parte de la oferta destinada al consumo fresco, al procesamiento y al aprovechamiento de semillas.
La misma revisión describe el cultivo como presente en diferentes ecologías y sistemas agrícolas, desde el clima templado al tropical, lo que ayuda a explicar la fuerza china en varias regiones productoras. El país combina escala agrícola, mercado interno robusto y capacidad de procesamiento, tres factores que amplían el peso de la cadena.
Además de la pulpa consumida in natura, la cadena de la calabaza también abastece semillas, ingredientes deshidratados y otros usos alimentarios. Esto amplía el valor económico de la producción y reduce la dependencia exclusiva del mercado de fruto fresco.
Provincia de Guizhou aceleró la producción y se convirtió en vitrina de la expansión china
Uno de los ejemplos más claros de esta expansión aparece en Guizhou, en el suroeste de China. Según la Xinhua, la provincia planeó en 2025 ampliar el cultivo contratado de calabazas a más de 13 mil hectáreas, con una producción estimada de 500 mil toneladas.
Dentro de Guizhou, el condado de Zhijin ganó destaque como “tierra natal de las calabazas”. La agencia estatal informó que la región produce más de 100 mil toneladas por año e involucra a más de 30 mil agricultores, mostrando que la escala no depende solo de grandes fincas, sino de una extensa red de productores.
La Xinhua también informó que una empresa local tiene capacidad anual para procesar 7.500 toneladas de tiras y gránulos de calabaza, además de 3.000 toneladas de otros vegetales deshidratados. En 2024, sus exportaciones alcanzaron 23,16 millones de yuanes, con un aumento anual de 345%, y en los dos primeros meses de 2025 ya habían sumado 8,75 millones de yuanes.
El liderazgo en la producción no transformó automáticamente a China en la mayor exportadora de producto fresco
Producir más no significa exportar más en el segmento de fruto fresco. En 2023, China ocupó solo la 12ª posición en las exportaciones mundiales de calabazas, calabacines y calabazas frescas o refrigeradas, con ventas de US$ 14.779.474 y una participación de aproximadamente 0,94% en el valor global exportado.
Los principales destinos listados para este flujo fueron Hong Kong, Vietnam, Rusia y Macao. El contraste entre el 31,2% de la producción mundial y menos de 1% del valor exportado de producto fresco indica que una parte significativa de la cosecha permanece en el mercado interno o se destina a otras formas de procesamiento.
Es precisamente en este punto donde casos como el de Guizhou cobran importancia. En lugar de depender solo de la exportación del fruto fresco, algunas regiones están ampliando la agregación de valor con productos deshidratados, que ocupan menos espacio, tienen mayor durabilidad y facilitan el comercio a larga distancia.
China lidera por volumen nacional, no por una única plantación continua reconocida mundialmente
Los datos internacionales consultados confirman a China como la mayor potencia mundial en la producción de calabazas, calabacines y calabazas.
Una cadena agrícola gigantesca, formada por múltiples polos regionales, miles de productores y una fuerte capacidad de procesamiento. Este modelo explica por qué el país mantiene el liderazgo incluso sin depender de un único complejo agrícola concentrado.
Mientras que otros mercados llaman la atención por festivales o por ejemplares gigantes cultivados individualmente, la ventaja china aparece en el agregado nacional. En 2023, se cosecharon más de 7,37 millones de toneladas, volumen suficiente para mantener al país muy por delante en la competencia global de esta cultura.

