Joe Valle, Fazenda Malunga, orgánicos y agricultura sostenible explican cómo un huerto de 1.000 m² se convirtió en referencia nacional en el DF.
En 1985, cuando la agricultura orgánica aún ocupaba un espacio pequeño en el mercado brasileño, Joe Valle, entonces estudiante de Ingeniería Forestal, inició una pequeña producción en la chacra de su padre, en el PAD-DF. Según la Embrapa y la propia Fazenda Malunga, el proyecto comenzó en un huerto de 1.000 metros cuadrados y pasó los primeros años vendiendo verduras en ferias y en puntos de comercialización ligados a la UnB. Casi cuatro décadas después, la iniciativa se transformó en una operación de gran escala. De acuerdo con la Embrapa, la Fazenda Malunga reúne hoy cerca de 150 hectáreas, de las cuales 60 hectáreas están destinadas a las hortalizas, emplea cerca de 200 personas, abastece más de 100 tiendas entre Brasilia y Goiânia, mantiene cuatro tiendas propias y un mayorista en la Ceasa-DF.
Fazenda Malunga comenzó con una producción pequeña y venta directa en ferias
Según la Embrapa, el origen de la Malunga está en una producción orgánica iniciada por Joe Valle en la propiedad del padre, aún durante la universidad. Fueron tres años vendiendo en ferias de la ciudad, en una fase en que los orgánicos aún eran poco conocidos y necesitaban ser presentados directamente al consumidor.

La página oficial de la Fazenda Malunga refuerza que la iniciativa nació de un grupo de estudios de la UnB sobre agricultura alternativa.
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El informativo de la empresa afirma que Joe Valle puso en práctica, en el PAD-DF, los aprendizajes adquiridos en ese entorno académico y comenzó a vender la producción aún en los primeros años de la experiencia.
Intoxicación por agroquímicos y crisis en las ventas cambiaron el rumbo del negocio
Antes de consolidar el cultivo orgánico, Joe Valle tuvo contacto directo con el modelo convencional. En relato publicado por la ABREFEN, afirmó que sufrió una intoxicación grave por agroquímicos porque realizaba personalmente las pulverizaciones.
En la misma publicación, el productor relató que también enfrentó dificultades financieras al intentar comercializar la producción en la Ceasa. Según él, el período de crisis e intoxicación lo llevó a interrumpir ese intento, profundizar los estudios y redirigir el proyecto hacia una base orgánica más consistente.
El crecimiento llevó a Malunga de las ferias a supermercados, tiendas propias y al por mayor
La expansión de la empresa ocurrió de forma gradual. La Fazenda Malunga informa que, tras el fortalecimiento de las ferias y con la entrada de Clevane Ribeiro en el negocio, la marca comenzó a llegar a los supermercados de Brasília, manteniendo entregas diarias y ampliando su presencia en el comercio minorista.
Hoy, según la Embrapa, la operación va mucho más allá de la venta directa. Malunga entrega productos en más de 100 tiendas de Brasília y Goiânia, posee cuatro tiendas propias, un mayorista en la Ceasa-DF y aún actúa como marca propia en dos grandes redes de supermercado.
Fazenda Malunga se convirtió en referencia nacional en producción orgánica en el Centro-Oeste
La escala actual muestra el tamaño de la transformación. La Embrapa informa que Malunga cultiva cerca de 150 hectáreas dedicadas a la producción de frutas, legumbres, verduras y lácteos orgánicos, con 60 hectáreas reservadas para las hortalizas.

Este crecimiento consolidó la finca como una de las principales referencias brasileñas en orgánicos. El peso de la operación no está solo en el tamaño del área, sino en la capacidad de mantener regularidad de suministro, diversificación productiva y presencia simultánea en mayoristas, minoristas propios y redes de supermercados.
Ciencia, manejo del suelo y tecnología pasaron a orientar la producción
A pesar de actuar en el segmento orgánico, Joe Valle describe la producción de Malunga como fuertemente apoyada en ciencia aplicada.
En una reunión técnica en Embrapa Cerrados, afirmó que el crecimiento de la empresa fue sostenido por investigación en genética vegetal, análisis de suelos, microorganismos y tecnologías orientadas al sector de orgánicos.
Según Embrapa, Joe Valle resumió el sistema productivo de la finca en tres pilares: microorganismos, plantas de cobertura y polvo de roca. También afirmó que muchas de las acciones implementadas a lo largo de los años se fundamentaron en conocimiento generado en centros de investigación de la propia Embrapa.
Formación de personas se convirtió en parte de la estrategia de la finca
La actuación de Malunga dejó de limitarse a la producción agrícola. Embrapa relata que Joe Valle comenzó a recibir regularmente grupos de jóvenes entre 19 y 25 años para actividades relacionadas con el emprendimiento rural sostenible, transformando la finca también en un espacio de formación.
Este enfoque en capacitación aparece tanto en la relación con jóvenes visitantes como en la rutina interna de la empresa.
La propuesta presentada por el productor es usar la finca como un ambiente de aprendizaje continuo, conectando producción, conocimiento técnico y desarrollo humano.
De una pequeña huerta familiar a uno de los casos más conocidos de la agricultura orgánica brasileña
La trayectoria de la Fazenda Malunga muestra cómo una producción iniciada en apenas 1.000 m² logró ganar escala sin abandonar la identidad orgánica.
El negocio creció a partir de venta directa en ferias, enfrentó resistencia de mercado, pasó por cambios profundos de manejo y se transformó en una operación estructurada de abastecimiento regional.
El caso de Joe Valle también ayuda a explicar por qué la agricultura orgánica en Brasil dejó de ser vista solo como nicho.
Na Malunga, el modelo combinó producción a escala, suministro regular, base científica y presencia comercial fuerte, convirtiendo una pequeña experiencia universitaria en una de las historias más conocidas del sector.

