En Saishiteng, en la provincia de Qinghai, en el noroeste de China, científicos instalan telescopios de 6,5 a 14,5 metros que deben formar la mayor base astronómica del planeta y superar al Mauna Kea, en Hawái, en la captación de luz hasta mediados de los años 2030, según el observatorio nacional chino, en Pekín.
La China está construyendo, en lo alto de la meseta tibetana, algunos de los telescopios ópticos más potentes de la Tierra. Según científicos vinculados al proyecto, la obra debe transformar al país en la sede de la mayor base de astronomía del mundo hasta mediados de la década de 2030, de acuerdo con un reportaje del periódico South China Morning Post (SCMP).
El lugar elegido es la montaña Saishiteng, en la provincia de Qinghai, en el noroeste del país, donde cúpulas de observación ya salpican la cima. La promesa es audaz: el conjunto de instrumentos debe superar al legendario Mauna Kea, en Hawái, considerado durante décadas la joya de la observación astronómica hecha desde el suelo.
Los telescopios gigantes que China está levantando
En el corazón del proyecto están dos grandes equipos. Los telescopios de Saishiteng tendrán entre 6,5 y 14,5 metros de diámetro y trabajarán en conjunto con decenas de instrumentos más pequeños, formando un complejo de observación de escala inédita para el país. Según Deng Licai, científico jefe de la planificación del sitio en el Observatorio Astronómico Nacional de China (NAOC), en Pekín, este conjunto ya está saliendo del papel.
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Las obras están en marcha en varias frentes. La preparación del terreno, el pulido de los espejos y el desarrollo de los instrumentos ya han comenzado para los dos principales telescopios del complejo. La idea es que, sumados a los equipos auxiliares, le den a China una capacidad de captar luz de las estrellas como ningún otro lugar en el planeta tiene hoy.
La disputa con el Mauna Kea, la joya de Hawái

La referencia a superar es el Mauna Kea, en Hawái. La cumbre hawaiana ha sido considerada durante mucho tiempo la joya de la corona de la astronomía hecha desde el suelo, albergando los telescopios gemelos Keck, de 10 metros cada uno, además del Subaru, de 8,2 metros, y del Gemini North, de 8,1 metros. Es contra este equipo de gigantes que China se posiciona.
La apuesta de los científicos es que la suma del poder de captación de luz de los telescopios de Saishiteng superará la del Mauna Kea hacia mediados de la década de 2030. Deng Licai afirmó, en una declaración hecha el miércoles, que esa capacidad colectiva debe superar la del conjunto hawaiano, marcando un cambio en el liderazgo de la observación óptica terrestre.
Dos proyectos, dos caminos: dinero público y privado
Los dos telescopios principales siguen modelos de financiación diferentes. El mayor de ellos es el Large Optical Telescope (LOT), de 14,5 metros, con un presupuesto de 2,5 mil millones de yuanes (alrededor de US$ 369 millones), financiado por el gobierno y liderado por el NAOC. Es el corazón de la nueva base y el que debe llevar la capacidad de observación a la cima mundial.
El segundo es el MUltiplexed Survey Telescope (MUST), de 6,5 metros, con un presupuesto de 1,5 mil millones de yuanes, sostenido principalmente por capital privado y conducido por un equipo de la Universidad Tsinghua. Los dos telescopios tienen la misma meta de plazo: alcanzar la llamada «primera luz», el momento en que un equipo capta su primera imagen y entra en uso práctico, hasta 2030.
Por qué la meseta tibetana y la montaña Saishiteng
La elección del lugar no es casualidad. Regiones altas, secas y remotas como la meseta tibetana ofrecen cielos más limpios y oscuros, ideales para la astronomía óptica. En Saishiteng, en la provincia de Qinghai, las condiciones de altitud y aislamiento ayudan a los telescopios a ver más lejos, con menos interferencia de la atmósfera y la contaminación lumínica.
La cumbre ya muestra señales de lo que está por venir. Cúpulas de observación salpican la cima de la montaña, y el trabajo de planificación del sitio, coordinado por el NAOC, viene preparando el área para recibir los grandes equipos. Es esta combinación de geografía privilegiada e inversión pesada la que sostiene la ambición de transformar Saishiteng en la mayor base astronómica del mundo.
Lo que está en juego: la carrera científica y el universo profundo
Más que una obra de ingeniería, el proyecto es un movimiento estratégico. Al reunir telescopios de este tamaño, China entra de lleno en la élite de la astronomía óptica terrestre, un campo donde Estados Unidos y Europa han dominado durante décadas. La capacidad de captar más luz significa ver objetos más distantes y más antiguos, abriendo camino para descubrimientos sobre las profundidades del universo.
Si se confirman los plazos, el país pasará a competir de igual a igual en las observaciones más ambiciosas de la ciencia moderna. El liderazgo en captación de luz daría a los investigadores chinos acceso de vanguardia a fenómenos que ayudan a entender la formación de galaxias, la evolución de las estrellas y la propia historia del cosmos.
La meseta tibetana como nueva ventana para el universo
El esfuerzo de China en Saishiteng muestra cómo la astronomía se ha convertido también en un escenario de prestigio y poder científico. Levantar los mayores telescopios del mundo en el techo del planeta es una forma de decir que el país pretende estar en la vanguardia de los próximos grandes descubrimientos sobre el universo.
Ahora queremos saber tu opinión. ¿Crees que China realmente superará al Mauna Kea y asumirá el liderazgo de la observación del cielo, o Estados Unidos y Europa seguirán al frente? ¿Piensas que este tipo de inversión en ciencia vale la pena?
Comenta aquí abajo lo que piensas, cuéntanos qué es lo que más te fascina del estudio del universo y comparte este artículo con quienes aman la astronomía y la exploración espacial.

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