Cambio en la escala 6×1 avanza bajo disputa en la Cámara, mientras gobierno, oposición y Centrão negocian plazo de transición, excepciones para sectores esenciales, contrapartidas a las empresas y límites para acuerdos laborales que pueden alterar la jornada semanal.
La Comisión Especial de la Cámara que discute la reducción de la jornada laboral y el fin de la escala 6×1 pospuso para el lunes, 25 de mayo, la presentación del informe del diputado Leo Prates (Republicanos-BA), relator de la propuesta en el colegiado.
La lectura del informe estaba prevista para este miércoles (20), pero fue aplazada durante las negociaciones sobre el plazo de transición de la nueva regla, tema que moviliza al gobierno, oposición, Centrão, representantes de los trabajadores y sectores del empresariado.
Reducción de la jornada reaviva debate en el Congreso
El debate ocurre en el análisis de la PEC 221/2019, presentada por el diputado Reginaldo Lopes (PT-MG), que altera la Constitución para tratar la duración semanal del trabajo y sirve de base para la discusión instalada en la comisión especial.
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También tramita de forma apensada la PEC 8/2025, de autoría de la diputada Erika Hilton (PSOL-SP), que propone la reducción de la jornada a cuatro días por semana en Brasil, sin previsión de recorte salarial.
La divergencia entre parlamentarios involucra el tiempo necesario para sustituir la jornada actual, de hasta 44 horas semanales, por un nuevo límite de 40 horas y dos días de descanso, conforme a la línea debatida en la comisión.
Mientras oposición y partidos del Centrão defienden una adaptación más larga, el gobierno de Lula sostiene un cambio sin pérdida salarial y resiste a la adopción de una transición de diez años para la nueva escala.

El presidente de la comisión, Alencar Santana (PT-SP), afirmó que aún había puntos en negociación antes de la presentación del informe y atribuyó el aplazamiento a la necesidad de buscar entendimiento entre los diferentes grupos involucrados.
“Si hubiera una definición, el informe sería presentado mañana. Pero aún no la hay. Hay diálogos, sin duda alguna”, dijo el parlamentario, al comentar la decisión de transferir la presentación del texto.
Según el cronograma discutido en la Cámara, la votación en la comisión especial continúa prevista para ocurrir después de la presentación del informe, aunque el parecer aún pueda recibir alteraciones antes de un eventual análisis en el Plenario.
La comisión fue creada para analizar la PEC 221/2019 y, de acuerdo con la tramitación legislativa, la propuesta seguía esperando deliberación en el colegiado responsable de emitir parecer sobre el mérito de la medida.
Transición de 10 años concentra articulación de la oposición
Una de las enmiendas en discusión fue presentada por el diputado Sérgio Turra (PP-RS) y reunió 176 firmas, número superior a las 171 exigidas para formalizar una alteración en propuesta de enmienda a la Constitución.
El texto propone sustituir la meta de 36 horas por un techo general de 40 horas semanales, pero preserva el límite de 44 horas para trabajadores de actividades clasificadas como esenciales.
Según la enmienda, estas actividades serían definidas por ley complementaria y podrían abarcar áreas cuya interrupción comprometa vida, salud, seguridad, movilidad, abastecimiento, orden público o continuidad de infraestructuras consideradas críticas.
Mientras esa reglamentación no fuera aprobada, la reducción de la jornada no tendría inicio para los sectores encuadrados en esa categoría, manteniéndose el límite constitucional actualmente aplicado a esos trabajadores.
La enmienda también establece que la nueva regla constitucional solo comenzaría a producir efectos diez años después de la publicación de eventual enmienda constitucional aprobada por el Congreso Nacional.
Si el dispositivo es aprobado en esos términos, la aplicación plena del nuevo límite se desplazaría para la década siguiente y dependería, en los sectores esenciales, de reglamentación posterior por ley complementaria.
Acuerdos laborales pueden alterar límite semanal

Otro dispositivo de la enmienda de Turra permite que acuerdos individuales o colectivos amplíen la jornada en hasta un 30% por encima del límite constitucional definido para la nueva regla.
Como el techo general previsto es de 40 horas semanales, este mecanismo abriría posibilidad para jornadas de hasta 52 horas por semana, siempre que se pacten conforme a las condiciones previstas en la propia enmienda.
Además de las reglas sobre transición y jornada, el texto presentado por el parlamentario prevé compensaciones para empleadores que adopten el nuevo régimen de trabajo durante el período de adaptación.
Entre las medidas están la reducción del 50% de la alícuota de la contribución al FGTS, la inmunidad temporal y escalonada de contribución previsional sobre nuevos vínculos y deducciones tributarias relacionadas con la creación de puestos de trabajo.
La propuesta también menciona la reducción proporcional de cargas relacionadas con riesgos ambientales del trabajo, con el objetivo declarado, en la justificación de la enmienda, de adecuar los costos empresariales al cambio en la organización de las jornadas.
En la justificación, Turra afirma que la enmienda busca implementación escalonada y seguridad jurídica, bajo el argumento de reducir riesgos de informalidad, litigios e impactos económicos asociados a la alteración constitucional.
El documento sostiene además que la diversidad entre sectores económicos exige reglas diferenciadas para actividades continuas, estacionales y de funcionamiento considerado esencial, punto que integra la defensa de la transición más larga.
Enmiendas mantienen excepciones para actividades esenciales
Otra enmienda presentada en la comisión, de autoría del diputado Tião Medeiros (PP-PR), también prevé transición de diez años y mantiene jornada máxima de 44 horas para actividades esenciales.
Aunque tiene una redacción más breve que la enmienda de Turra, la propuesta sigue la misma lógica de condicionar la reducción de la jornada a la aprobación de una ley complementaria específica.
El gobierno ha defendido la reducción de la jornada sin recorte salarial y sin la adopción de una regla de transición de diez años, posición presentada por sus representantes en las negociaciones sobre el informe.
Por su parte, el relator, Leo Prates, afirmó en declaraciones públicas que busca una formulación capaz de considerar demandas de trabajadores y empleadores, preservando puntos centrales de la propuesta en análisis.
Antes del aplazamiento, Prates había informado que el informe sería presentado el 20 de mayo, pero permanecería abierto a sugerencias hasta la votación en la comisión especial.
En una entrevista a la Agencia Cámara, el relator también afirmó haber acuerdo en torno a 40 horas semanales, dos días de descanso y mantenimiento de los salarios, tres puntos que orientan las negociaciones del parecer.
Escala 6×1 aún depende de votación en dos turnos
La disputa también involucra el papel de las convenciones y de los acuerdos colectivos en la organización de la jornada, tema tratado por la enmienda de Turra en dispositivos dirigidos a la negociación laboral.
El texto amplía el alcance de la negociación en temas como jornada, escala, banco de horas, compensación, intervalos, teletrabajo y remuneración por productividad, siempre que se observen los límites previstos en la Constitución.
Erika Hilton, autora de la PEC adjunta que trata de la jornada de cuatro días por semana, criticó la enmienda en las redes sociales y afirmó que la propuesta de la oposición pospone el fin de la escala 6×1 hasta 2036.
La parlamentaria divulgó la lista de diputados que apoyaron el texto y llamó a la enmienda un “ataque a los trabajadores”, atribuyendo a la propuesta el efecto de postergar el cambio defendido por su bancada.
Tras la lectura del informe, los integrantes de la comisión podrán pedir vista, presentar destaques y negociar alteraciones antes de la votación, etapa que define si el texto seguirá para análisis del Pleno.
Si se aprueba en el comité, la PEC aún tendrá que pasar por el Pleno de la Cámara, donde necesita ser votada en dos turnos y recibir apoyo de al menos 308 diputados en cada votación.
También correspondería al Senado analizar la propuesta en dos turnos, en caso de que el texto avance en la Cámara, antes de una eventual promulgación por el Congreso Nacional.
Hasta la definición del informe, la negociación sigue concentrada en el alcance de la transición, en las excepciones para actividades esenciales y en las contrapartidas propuestas a las empresas durante el cambio de la jornada.
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