La pieza funciona como un pote de barro gigante: el agua se evapora por la cerámica porosa y lleva el calor, empujada por un ventilador movido por el sol. La idea es aliviar los puntos más calientes de la ciudad, donde las personas esperan y sufren. Por ahora, sin embargo, es un prototipo premiado que aún necesita ser probado en la calle.
En plena ola de calor, un paradero de autobús puede convertirse en un horno, pero una invención simple promete aliviar este malestar. Dos estudiantes suizos crearon un ladrillo de terracota impreso en 3D que enfría paraderos de autobús y plazas en hasta 9 grados Celsius usando solo agua, arcilla y energía solar, sin gastar electricidad de la red, en un proyecto que reutiliza una técnica milenaria contra el calor extremo de las ciudades.
El proyecto, llamado bloc, fue creado por Andrin Stocker y Luc Schweizer, estudiantes de diseño industrial de la Universidad de Artes de Zúrich, en Suiza, como trabajo de fin de curso, y quedó entre los finalistas nacionales del Premio James Dyson de 2025. Cabe decir, desde ya, que se trata de un prototipo premiado, y no de un producto ya disponible en las calles, y que el enfriamiento de hasta 9 grados fue medido en pruebas. A continuación, explicamos cómo funciona el ladrillo, en qué tradición se inspira y cuáles son sus límites.
Cómo funciona el ladrillo que enfría

El ladrillo está hecho de terracota, un material poroso capaz de absorber y retener agua, y funciona mediante el llamado enfriamiento evaporativo, en el que el aire caliente pasa por la arcilla húmeda, parte de esa agua se evapora y lleva el calor, dejando el aire que sale del otro lado más fresco, el mismo principio que hace que el sudor refresque la piel.
-
China quiere construir una ciudad en la Luna utilizando robots que transforman el suelo lunar en ladrillos y hábitats impresos en 3D con forma de cáscara de huevo: el plan prevé que astronautas chinos vivan en la superficie hasta el final de la próxima década.
-
Enquanto pontes antigas ainda travam ferrovias pelo mundo, en los Estados Unidos una estructura de 2,3 mil toneladas fue montada fuera del sitio de construcción y llevada en barcaza por el río Hudson para reemplazar un puente centenario.
-
Construtor revela quanto gastou para erguer prédio de kitnets: obra de R$ 700 mil promete R$ 12 mil por mês em aluguel, usa medidores inteligentes, alvenaria estrutural y muestra cómo el modelo build to rent puede convertirse en jubilación inmobiliaria en Brasil.
-
Ponte de R$ 36 millones se derrumba en Acre menos de 2 años después de la inauguración, deja 4 heridos, divide la estructura en cuatro pedazos y expone advertencia de los residentes sobre grietas antes del accidente que conmocionó a Sena Madureira y movilizó la demanda de explicaciones.
Cada unidad es un ladrillo de terracota impreso en 3D, con cámaras internas que almacenan agua y conducen el aire.
Un pequeño panel solar alimenta un ventilador y una bomba que mantienen la cerámica húmeda, sin necesidad de energía de la red eléctrica.
Según la descripción oficial del proyecto, en días con temperatura por encima de 30 grados, una instalación completa usa cerca de 56 litros de agua, que pueden provenir de la red o de la lluvia recolectada en la parte superior de la estructura, en forma de embudo.
Una técnica milenaria en formato nuevo
La gran idea fue reutilizar el conocimiento de civilizaciones antiguas.
El proyecto se inspira en métodos de enfriamiento pasivo usados durante siglos, como las vasijas de barro que mantienen el agua fresca, las torres de viento persas e incluso patrones naturales encontrados en termiteros y cactus, estructuras que regulan la temperatura sin ninguna tecnología compleja, solo con sombra, circulación de aire y evaporación.
Este mismo principio es el que hace funcionar los climatizadores evaporativos, que enfrían el ambiente haciendo que el aire pase por un material humedecido.
Vale notar una limitación importante de esta técnica: funciona mejor en climas cálidos y secos, y pierde eficiencia cuando el aire ya está muy húmedo, ya que la evaporación se vuelve más difícil.
Por eso, el desempeño del ladrillo tiende a variar según el clima de cada ciudad.
Por qué el calor de las ciudades es tan intenso
La invención responde a un problema cada vez más grave en los centros urbanos.
El fenómeno conocido como isla de calor urbana ocurre porque techos oscuros, asfalto y concreto absorben el sol durante el día y liberan ese calor por la noche, haciendo que algunas áreas de las ciudades sean mucho más calientes que las zonas rurales vecinas, a veces por varios grados, según mediciones por satélite citadas por la Comisión Europea.
Y el calor extremo no es solo incomodidad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, estudios apuntan cerca de 489 mil muertes por año relacionadas con el calor en el período entre 2000 y 2019, y la tendencia es de agravamiento con los cambios climáticos.
Es en este escenario que cobra relevancia la idea de llevar alivio térmico exactamente a los puntos donde las personas más sufren, como quien espera un autobús o un niño a la salida de la escuela.
Pensado para la calle, con límites claros
A pesar del entusiasmo, los propios creadores son realistas sobre el alcance de la invención.
El ladrillo fue diseñado para enfriar pequeños puntos públicos de mucho calor, y no barrios enteros, funcionando como una herramienta complementaria que no sustituye árboles, áreas de sombra, superficies reflectoras ni una planificación urbana más amplia contra el calor, como los propios autores reconocen.
Aún queda el camino de la comprobación.
Los estudios de laboratorio con sistemas de tubos de terracota ya han mostrado reducciones de temperatura, y una investigación de 2025 publicada en la revista Applied Thermal Engineering señala el potencial de este tipo de material en climas cálidos y secos.
Pero, como destaca el propio equipo, esto no garantiza el mismo rendimiento en una acera concurrida, sujeta a viento, polvo, vandalismo y uso intenso.
Por eso, el siguiente paso es precisamente probar un prototipo a escala real en entornos urbanos.
Por qué la idea importa, incluso siendo modesta
El valor del proyecto está en su simplicidad y en el público que puede atender.
Al prescindir de los gases refrigerantes utilizados en muchos aparatos de aire acondicionado y al funcionar con energía solar en lugar de electricidad de la red, el ladrillo puede ser útil en lugares donde instalar refrigeración externa sería caro o inviable, o donde el costo de la energía ya pesa en el presupuesto de las familias, democratizando un poco el acceso al alivio del calor.
La propuesta, como admiten los creadores, es modesta, pero significativa.
Una pared de ladrillos que emite aire más fresco no va, por sí sola, a resolver el problema del calor extremo en las ciudades, pero puede hacer que la espera en una parada de autobús sea un poco menos sufrida en las horas más calurosas del día.
Es un ejemplo de cómo el diseño y la creatividad, aliados a saberes antiguos, pueden ofrecer respuestas de bajo costo para los desafíos traídos por los cambios climáticos.
El ladrillo de terracota creado por los estudiantes suizos es un recordatorio de que no toda solución para los grandes problemas necesita ser compleja o cara.
Al unir impresión en 3D, energía solar y una técnica de enfriamiento que viene de la Antigüedad, el proyecto bloc muestra un camino posible para hacer las ciudades más habitables frente al calor creciente, aunque sea, por ahora, una prometedora prueba de concepto a ser probada en la práctica.
Más que una respuesta definitiva, es una invitación a repensar el papel que incluso el mobiliario urbano puede tener en el confort y la salud de las personas.
Y tú, ¿qué opinas de esta idea de usar un ladrillo de barro para refrescar las calles durante las olas de calor? ¿Crees que soluciones simples como esta pueden ayudar a las ciudades a enfrentar el calor extremo? Deja tu comentario, comparte tu opinión y ayuda a divulgar el artículo para quienes se interesan por la innovación, la sostenibilidad y la arquitectura.

¡Sé la primera persona en reaccionar!