1. Inicio
  2. / Construcción
  3. / China quiere construir una ciudad en la Luna utilizando robots que transforman el suelo lunar en ladrillos y hábitats impresos en 3D con forma de cáscara de huevo: el plan prevé que astronautas chinos vivan en la superficie hasta el final de la próxima década.
Tiempo de lectura 5 min de lectura Comentarios 0 comentarios

China quiere construir una ciudad en la Luna utilizando robots que transforman el suelo lunar en ladrillos y hábitats impresos en 3D con forma de cáscara de huevo: el plan prevé que astronautas chinos vivan en la superficie hasta el final de la próxima década.

Publicado el 06/06/2026 a las 21:40
Actualizado el 06/06/2026 a las 21:41
¡Sé la primera persona en reaccionar!
Reaccionar al artículo

El plan de China para construir una ciudad en la Luna ya tiene fases definidas. Robots transformarán el suelo lunar en ladrillos e imprimirán hábitats en 3D, en forma de cáscara de huevo, con energía nuclear para abastecer todo. La meta es tener astronautas viviendo allí en los años 2030.

Parece ciencia ficción, pero se está convirtiendo en un proyecto de ingeniería: China quiere construir una ciudad en la Luna. El plan prevé usar robots autónomos para transformar el suelo lunar en ladrillos y levantar hábitats impresos en 3D, en forma de una cáscara de huevo, capaces de proteger a los futuros habitantes del ambiente hostil del espacio.

Según presentaciones de autoridades chinas y los planes de la Estación Internacional de Investigación Lunar, la ciudad en la Luna estaría en el polo sur y sería levantada primero solo por máquinas, con energía nuclear en el horizonte. La meta es ambiciosa: tener astronautas chinos viviendo en la superficie hasta el final de la próxima década, en un esfuerzo que coloca a China en la disputa por la ocupación de nuestro satélite.

Por qué construir una ciudad en la Luna es tan difícil

imagen ilustrativa/explicativa
imagen ilustrativa/explicativa

Antes de los ladrillos, vienen los obstáculos. La Luna no tiene atmósfera, lo que significa ausencia de aire y ningún aislamiento entre la superficie y el Sol.

El resultado son temperaturas extremas, que superan los 120°C durante el día y caen a cerca de 173°C negativos por la noche, en ciclos de 14 días de luz seguidos por 14 días de oscuridad.

Sin campo magnético, la Luna aún es bombardeada por radiación cósmica, y la falta de atmósfera deja la superficie expuesta a meteoritos, esos mismos que forman los cráteres visibles desde la Tierra.

La propia China ya tuvo una muestra de esta dificultad. En 2019, la misión Chang’e 4 llevó al lado oculto de la Luna una pequeña biosfera sellada con semillas, huevos de mosca y levadura.

Una planta de algodón llegó a brotar, la primera hoja en crecer en la Luna, pero las oscilaciones bruscas de temperatura mataron el experimento en pocos días.

Fue la prueba de cuán inhóspito es el ambiente y la razón por la cual la ciudad en la Luna comenzará a ser levantada por robots, y no por personas.

Robots transformando el suelo lunar en ladrillos

La gran apuesta para la construcción es usar lo que ya existe allí, técnica llamada aprovechamiento de recursos en el lugar. La misión Chang’e 8, prevista para 2028, probará justamente la transformación del suelo lunar en ladrillos.

Según el plan, un robot autónomo recoge el suelo lunar, compacta el material en moldes y lo lleva a un horno, donde es cocido a alta temperatura hasta convertirse en piezas con formas como rectángulos, cubos y arcos.

Luego, otro robot apila los ladrillos y aplica mortero en las juntas, levantando estructuras bajas. Los mismos bloques también pueden formar carreteras y plataformas de aterrizaje, ofreciendo protección contra radiación, impactos de meteoritos y variaciones de temperatura.

Hay, sin embargo, una limitación: el formato rectangular no sostiene bien la presión interna. Como la Luna no tiene atmósfera, es necesario crear un ambiente presurizado dentro del hábitat, y eso exige algo más redondeado dentro de la construcción de ladrillos.

Hábitats impresos en 3D en forma de cáscara de huevo

Es ahí donde entra la idea más futurista del proyecto: un hábitat impreso en 3D, apodado jarrón lunar. En lugar de asentar ladrillos, máquinas autónomas primero vierten una losa de material parecido al concreto, hecho del suelo lunar, que sirve de base y ayuda a absorber la vibración de los temblores que ocurren en la Luna.

Después, la impresora derrite el suelo, lo mezcla con un adhesivo traído de la Tierra y va depositando el material en capas circulares.

El diseño imita la resistencia natural de una cáscara de huevo y utiliza tres capas: una externa, una interna y una estructura de nervaduras triangulares en el medio, que proporciona firmeza.

Con esto, se puede presurizar el ambiente sin necesidad de revestimiento extra, manteniendo la protección contra los peligros lunares.

La impresión 3D también facilita levantar construcciones más altas, algo que tiene sentido en la Luna, donde la baja gravedad ayuda en la locomoción y no existe viento ni clima para interferir.

Energía nuclear, tubos de lava y la carrera con los Estados Unidos

Video de YouTube

Nada de esto funciona sin energía, y es aquí donde China apunta al átomo. En 2025, la agencia espacial china y la rusa Roscosmos anunciaron una asociación para instalar una planta de energía nuclear en la Luna hasta 2035, destinada a abastecer la base.

La elección tiene sentido: la estatal rusa Rosatom es una de las líderes mundiales en reactores, y la Luna incluso facilita el uso de energía nuclear, ya que el reactor puede ser enfriado en la sombra de un cráter y los residuos radiactivos son menos problemáticos en un ambiente ya saturado de radiación. Aun así, también hay planes de usar energía solar.

La mirada de China va más allá de la superficie. El país estudia los tubos de lava, túneles subterráneos formados por vulcanismo antiguo, que ofrecen protección natural contra meteoritos, radiación y calor, y la misión Chang’e 7, de 2026, debe mapear este subsuelo en el polo sur.

La construcción de la base está prevista para los años 2030, con cinco grandes aterrizajes entre 2031 y 2035, cada uno instalando una parte de la estructura, desde el centro de comando hasta la astronomía lunar.

Vale recordar que se trata de un plan ambicioso y aún en prueba, y que China no está sola: los Estados Unidos llevan adelante el programa Artemis, lo que transforma la ciudad en la Luna en otro capítulo de la nueva carrera espacial.

Una ciudad en la Luna hecha de ladrillos de polvo lunar y hábitats en forma de cáscara de huevo, movida por energía nuclear, es el tipo de plan que divide a quienes creen y a quienes dudan.

Cuéntanos en los comentarios si crees que China realmente pondrá astronautas viviendo en la Luna hasta el final de la próxima década.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más reciente
Más viejo Más votado
Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

Compartir en aplicaciones
0
Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!x