BD+05 4868 Ab revela un planeta en autodestrucción, evaporándose bajo calor extremo y dejando un rastro de detritos, ofreciendo pistas raras sobre los límites físicos de la supervivencia planetaria.
En 2025, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) divulgaron un descubrimiento que llamó la atención de la comunidad científica internacional: un planeta rocoso identificado como BD+05 4868 Ab está en proceso activo de desintegración, perdiendo material en cada órbita alrededor de su estrella. El descubrimiento se basó en datos del satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite), misión de la NASA dedicada a la identificación de exoplanetas.
Ubicado a más de 140 años-luz de la Tierra, el planeta presenta un comportamiento raro y extremo. Orbita su estrella en solo 30,5 horas, un período extremadamente corto que lo coloca bajo radiación intensa y calor extremo. Esta proximidad hace que su superficie sea continuamente vaporizada, generando una pérdida constante de masa.
Según los investigadores del MIT, el planeta puede estar perdiendo material equivalente al volumen del Monte Everest en cada órbita completa, un dato que ayuda a dimensionar la intensidad del proceso.
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Calor extremo transforma rocas en vapor e inicia proceso de destrucción
La proximidad del planeta con su estrella hace que esté sometido a temperaturas extremadamente elevadas, capaces de vaporizar materiales sólidos. En este ambiente, los minerales de la superficie no permanecen estables. En cambio, pasan por un proceso de evaporación continua, en el cual las rocas se calientan hasta transformarse en vapor, este material es liberado al espacio y la gravedad del planeta no puede retener completamente estos elementos.

Este fenómeno crea una especie de “atmósfera mineral” temporal, que pronto es dispersada por la radiación estelar. Con el tiempo, este proceso resulta en la pérdida gradual de la masa del planeta.
Cola de polvo mineral se extiende por millones de kilómetros
Uno de los aspectos más impresionantes observados es la formación de una cola de polvo, similar a la de un cometa. A medida que el material vaporizado escapa del planeta, se condensa en partículas sólidas que son arrastradas por la radiación de la estrella, formando una estructura alargada que puede extenderse por millones de kilómetros.
Esta cola no solo evidencia la pérdida de masa, sino que también permite que los científicos estudien la composición interna del planeta sin necesidad de observarlo directamente. Esto ocurre porque el material liberado lleva información química sobre el interior del planeta.
Pérdida de masa en escala comparable al Monte Everest impresiona a investigadores
La estimación de pérdida de masa equivalente al Monte Everest por órbita no es solo una comparación visual, sino un indicativo de la intensidad del proceso. Considerando que el Everest tiene aproximadamente 8.848 metros de altura y un volumen gigantesco de roca, esta analogía ayuda a ilustrar cuánto el planeta está siendo consumido rápidamente.

Este nivel de pérdida indica que el planeta está en una fase avanzada de destrucción, pudiendo desaparecer completamente en una escala astronómica relativamente corta. Aunque este proceso lleva miles o millones de años, se considera rápido en términos cósmicos.
Órbita de 30,5 horas expone al planeta a radiación continua y extrema
El período orbital de 30,5 horas coloca al planeta extremadamente cerca de su estrella, lo que intensifica el proceso de desintegración. A diferencia de la Tierra, que tiene una órbita estable y relativamente distante del Sol, BD+05 4868 Ab está prácticamente “pegado” a su estrella.
Esta proximidad genera un flujo continuo de energía que impide cualquier estabilidad geológica o atmosférica. El planeta no tiene tiempo suficiente para enfriarse, manteniendo su superficie en un estado constantemente inestable.
Descubrimiento permite estudiar el interior de un planeta sin perforación
Uno de los aspectos científicos más relevantes del descubrimiento es la posibilidad de estudiar la composición interna de un planeta rocoso. Normalmente, esto es extremadamente difícil, ya que no es posible acceder directamente al interior de exoplanetas y las observaciones están limitadas a la superficie y atmósfera.
No obstante, en el caso de BD+05 4868 Ab, el material eyectado proporciona una oportunidad única. Al analizar la composición de la cola de polvo, los científicos pueden inferir qué elementos están presentes en el interior del planeta. Esto transforma el objeto en un laboratorio natural para estudios planetarios.
El fenómeno es raro y refuerza la diversidad extrema de mundos en el universo
Los planetas en proceso activo de desintegración se consideran raros, especialmente con evidencias tan claras como las observadas en este caso. La mayoría de los exoplanetas detectados presenta relativa estabilidad, incluso en condiciones extremas.

BD+05 4868 Ab, sin embargo, representa una etapa final de evolución planetaria, donde la destrucción se vuelve visible en escala observacional. Este tipo de objeto amplía la comprensión sobre los diferentes destinos posibles para los planetas.
Los datos de TESS fueron fundamentales para identificar el comportamiento anómalo
La misión TESS, de la NASA, fue responsable de detectar variaciones en la luz de la estrella anfitriona, indicando la presencia del planeta. Estas variaciones no seguían un patrón típico, lo que llevó a los científicos a investigar más a fondo.
La forma irregular de la señal de tránsito fue uno de los primeros indicios de que el planeta estaba rodeado de material disperso. Este tipo de firma es característico de objetos con cola, como cometas, lo que ayudó a confirmar la hipótesis de desintegración.
El proceso puede llevar a la desaparición completa del planeta
Con la pérdida continua de masa, el destino final del planeta tiende a ser su completa destrucción. A medida que se elimina material, la gravedad del planeta disminuye, facilitando aún más la pérdida de nuevos elementos.
Este efecto crea un ciclo acelerado de desintegración, en el cual el planeta se vuelve cada vez más vulnerable. Eventualmente, puede desaparecer por completo, quedando solo escombros dispersos alrededor de la estrella.
El descubrimiento desafía los modelos tradicionales de estabilidad planetaria
La existencia de un planeta en proceso activo de destrucción plantea desafíos para los modelos actuales de formación y evolución planetaria. Estos modelos necesitan explicar:
- Cómo llegó el planeta a una órbita tan cercana
- Cuánto tiempo puede sobrevivir
- Qué mecanismos regulan la pérdida de masa
BD+05 4868 Ab proporciona datos reales que ayudan a probar y refinar estas teorías.
¿Crees que hay muchos planetas siendo destruidos en este preciso momento en el universo? Deja tu opinión en los comentarios.

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