Descubre el Monte Olimpo, un volcán colosal ubicado en Marte que alcanza 27 km de altura y esconde misterios sobre su actividad geológica prolongada.
Para desentrañar los misterios de la evolución geológica espacial, científicos de la NASA y de universidades internacionales investigan el Monte Olimpo, un volcán colosal situado cerca de la línea del ecuador de Marte que alcanza impresionantes 27 kilómetros de altitud.
Midiendo más de 600 kilómetros de ancho y superando en tres veces el tamaño del Monte Everest, la estructura fue moldeada a lo largo de miles de millones de años mediante un flujo continuo de magma bajo una corteza totalmente inmóvil.
La confirmación de sus dimensiones y de su posible actividad volcánica hasta hoy fue obtenida por la comunidad científica a través de análisis de meteoritos marcianos y de registros históricos de la sonda Mariner 9, revelando un sistema de crecimiento favorecido por la baja gravedad del planeta rojo.
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El historial de observaciones de la montaña
La confirmación científica de que la estructura es un volcán colosal ocurrió en el año 1971, cuando la sonda espacial Mariner 9, operada por la NASA, alcanzó la órbita de Marte.
Los sistemas de la sonda registraron imágenes históricas de los picos elevados proyectándose nítidamente por encima de las severas tormentas de polvo que cubrían el resto del planeta rojo.

Mucho antes de eso, a finales del siglo XIX, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli ya había observado la formación por primera vez desde la Tierra, utilizando un telescopio óptico simple equipado con una lente de solo 22 centímetros de diámetro.
El secreto de la inmovilidad de la corteza marciana
El crecimiento extraordinario de este enorme reservorio de magma a lo largo de miles de millones de años está directamente ligado a cómo funciona la estructura interna de Marte. A diferencia de la Tierra, el planeta rojo no presenta placas tectónicas en constante desplazamiento, una característica que ha alterado completamente su evolución geológica.
De acuerdo con Jacob Bleacher, mientras la corteza terrestre se mueve continuamente sobre el magma, redistribuyendo la actividad volcánica, en Marte la capa externa permanece prácticamente inmóvil. Como resultado, la lava asciende repetidamente por el mismo punto de la superficie, permitiendo que un único volcán crezca por períodos extremadamente largos.
Otro factor decisivo fue la gravedad marciana, significativamente más débil que la de la Tierra. Esta condición redujo el peso ejercido sobre la estructura volcánica, posibilitando que la montaña alcanzara dimensiones gigantescas sin colapsar bajo su propia masa.
El enigma del vulcanismo prolongado en el planeta rojo
Las investigaciones modernas basadas en rocas espaciales indican que este gigante —que supera con creces los 8,8 kilómetros del Monte Everest— puede estar activo hasta los días actuales.

Científicos consideran el volcán en actividad porque la capa más reciente de lava solidificada en la región se habría formado hace cerca de 25 millones de años, un tiempo considerado corto frente a la edad de los planetas.
Los análisis de meteoritos traen datos impresionantes sobre la longevidad de este sistema térmico:
- Cuatro erupciones gigantescas: Se identificaron al menos cuatro eventos eruptivos a lo largo de un intervalo de 90 millones de años;
- Duración incomparable: Este ciclo operativo supera a los volcanes de la Tierra, que suelen estar activos por solo algunos millones de años;
- Flujo de magma de 2 mil millones de años: Datos de un meteorito con edad de 2,4 mil millones de años confirman que la lava se movió hacia el mismo lugar de la superficie por dos mil millones de años.
Sobre esta estabilidad térmica sin precedentes en la historia planetaria, el profesor de física y astronomía Marc Caffee, de la Universidad Purdue, destacó:
«Esto significa que hubo una especie de flujo continuo de magma en un mismo lugar de la superficie de Marte durante 2 mil millones de años. No tenemos nada parecido en la Tierra, donde algo permanezca tan estable por 2 mil millones de años en un lugar específico.»
Una rampa suave y la ilusión de la montaña invisible
A pesar de presentar proporciones colosales cerca del ecuador, en la región de Tharsis Montes, el Monte Olimpo causaría una ilusión óptica a un caminante. La subida del volcán es tan suave que la inclinación del terreno no sería percibida por alguien que estuviera andando por él, asemejándose más a una gran rampa que a una montaña empinada.
Esta gran extensión horizontal interactúa de forma curiosa con la física del planeta. La cumbre está ubicada a una distancia tan gigantesca de los bordes del volcán que la propia curvatura de Marte impide que la cima sea visualizada por quien está en los laterales de la estructura. De esta forma, se vuelve imposible contemplar la montaña entera caminando por ella.

La verdadera barrera y las depresiones de la cumbre
Para un explorador en la superficie, la parte que realmente impresionaría en el relieve serían los bordes del Monte Olimpo.
Los márgenes de la estructura están formados por una gigantesca pared de rocas verticales que, en determinados sectores, alcanza varios kilómetros de altura.
Una persona vería primero esta inmensa barrera y, solamente después de superarla, comenzaría a subir el terreno suave.
Al alcanzar la cima de la montaña, el escenario cambiaría nuevamente, revelando un grupo de grandes depresiones geológicas de unos 80 kilómetros de ancho, que fueron esculpidas en la cúpula por antiguas y violentas erupciones.
Fuente: último segundo
