Cierre de unidad industrial en Santo Amaro ocurre tras acuerdo ambiental, histórico de quejas de la vecindad y años de fiscalización, con impacto directo sobre empleos, rutina del barrio y futuro de una área industrial rodeada por residencias en la zona sur de la capital paulista.
El fabricante de lana de vidrio Isover, del grupo Saint-Gobain, firmó un Término de Ajuste de Conducta, TAC, con el Ministerio Público de São Paulo y la Cetesb para cerrar, de forma gradual, las actividades industriales de su unidad en Santo Amaro, en la zona sur de la capital.
De acuerdo con un artículo publicado este lunes (29) por el periódico Estadão, el cronograma definido en el acuerdo establece que la producción será interrumpida hasta julio de 2026. Ya la desmovilización completa de la planta está prevista hasta 2028.
En este intervalo, la estructura deberá funcionar exclusivamente como centro de distribución.
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El cierre ocurre tras un histórico de quejas de residentes relacionadas a mal olor, ruido y emisión de contaminantes.
Estas manifestaciones resultaron en la apertura de un inquérito civil y en fiscalizaciones ambientales conducidas por los órganos competentes.
De acuerdo con información reunida en el procedimiento, entre 2023 y 2025 la empresa acumuló autos de infracción.
Las autuaciones se refieren, principalmente, a emisión de olores perceptibles fuera de los límites de la propiedad y al incumplimiento de penalidades aplicadas anteriormente.
Cierre de la producción de lana de vidrio en Santo Amaro
El TAC establece etapas y plazos para el desligamiento de las operaciones relacionadas a la fabricación de lana de vidrio.
Entre las actividades previstas para el cierre están la fibración, la curación en estufa y la operación del horno de fusión.

Conforme el acuerdo, la producción industrial deberá ser cerrada hasta el 4 de julio de 2026.
El desligamiento definitivo del horno está programado para ocurrir hasta el 31 de julio del mismo año.
Mientras las actividades no sean totalmente interrumpidas, la empresa deberá mantener en operación los sistemas de control ambiental.
También deberá respetar los límites de emisión de contaminantes establecidos por los órganos reguladores.
Además, el TAC prevé la presentación periódica de informes técnicos a la Cetesb y al Ministerio Público.
El acuerdo incluye aún obligaciones relacionadas al pasivo ambiental del área ocupada por la fábrica.
Está previsto un plan de gestión de áreas contaminadas, con etapas de investigación, diagnóstico y eventual remediación del suelo.
El documento también trata del desmantelamiento de equipos y de la adecuada eliminación de residuos industriales.
En caso de incumplimiento de las obligaciones, la empresa podrá ser multada en R$ 10 mil por día, con corrección monetaria.
Histórico de la fábrica y impacto urbano en el entorno

La unidad industrial fue instalada en Santo Amaro en 1951.
Desde entonces, permaneció en funcionamiento incluso tras el proceso de urbanización y urbanización de la región.
A lo largo de las décadas, el entorno pasó a concentrar condominios residenciales y casas.
Con la ampliación de la ocupación urbana, los moradores comenzaron a registrar quejas relacionadas a la convivencia con la actividad industrial.
Entre los informes más frecuentes estaban molestias asociadas a olores, ruidos y contaminación del aire.
Estas quejas motivaron la movilización de los residentes y la interlocución con órganos públicos.
Hubo reuniones con la subprefectura de Santo Amaro, la Cetesb y el Ministerio Público.
El tema también fue discutido en una audiencia pública realizada a lo largo de 2025.
Posición de la empresa y impactos sobre empleos
En nota, Isover confirmó el cierre de la producción de lana de vidrio en la unidad.
La empresa afirmó que la decisión fue tomada tras diálogo con residentes de la región y con órganos fiscalizadores.
“La decisión fue tomada tras un largo proceso de diálogo con la vecindad y órganos competentes y fiscalizadores y de la firma de un TAC firmado junto al Ministerio Público del Estado de São Paulo”.
La compañía declaró aún que opera hace más de 70 años en el lugar.
Según la empresa, las actividades siempre se han desarrollado en conformidad con la legislación vigente.
También afirmó seguir criterios de sostenibilidad y de seguridad de la salud humana establecidos por entidades nacionales e internacionales.

En el ámbito laboral, el cierre de las actividades ocurrirá de forma gradual.
De acuerdo con la empresa, la medida busca reducir los impactos para los trabajadores y sus familias.
La estimación informada es de alrededor de 150 personas afectadas, siendo aproximadamente cien empleados directos y otros 50 indirectos.
Antes de la formalización del acuerdo, la empresa afirma haber adoptado medidas para reducir conflictos con la vecindad.
Entre ellas están mejoras en el aislamiento acústico de la fábrica.
También se realizaron inversiones en tecnología para minimizar la emisión de vapor de agua.
Hubo aún paralización de actividades los fines de semana e interrupción de descargas nocturnas.
Según la empresa, un programa de comunicación con la comunidad local también fue implementado.
Seguimiento ambiental y futuro de la área
Con la firma del TAC, el Ministerio Público deberá encaminhar el archivo del inquérito civil.
El seguimiento del cumplimiento de las obligaciones previstas en el acuerdo se mantendrá.
Hasta el momento, el destino del área ocupada por la fábrica tras el cierre de las actividades no ha sido definido.
La discusión sobre el uso futuro del terreno deberá ocurrir en etapas posteriores del proceso de descomisionamiento.
En el ámbito del inquérito, la empresa sostiene que la operación siempre ha sido segura.
Según Isover, no hay comprobación de daños a la salud de sus trabajadores.
Esta afirmación se basa en informes médicos y certificados ocupacionales presentados a las autoridades durante el procedimiento.
Presión política y manifestaciones de la comunidad
La búsqueda de una solución involucró diferentes instancias del poder público.
Denuncias hechos por residentes contribuyeron a la intensificación de la actuación de órganos ambientales y del Ministerio Público.
La concejal Renata Falzoni, del PSB, acompañó las discusiones relacionadas al caso.
Según ella, el acuerdo responde a una demanda antigua de los residentes del entorno.
“La desactivación de la fábrica beneficia directamente la vida y la salud de la población del entorno, además de representar una gran victoria en la lucha contra el cambio climático y por la calidad del aire en la capital paulista”.
La parlamentaria también afirmó que el barrio convivió por años con impactos asociados a la actividad industrial.
“La decisión es un alivio para los cerca de 50 mil ciudadanos afectados, especialmente niños y ancianos”.
El acuerdo no cierra el seguimiento del caso. A partir del cronograma definido, los órganos responsables deberán monitorear el cumplimiento de las medidas ambientales previstas.
También corresponderá al poder público acompañar la ejecución del plan de gestión del área.


Quem chegou primeiro foi a fábrica a prefeitura nao podia ter autorizado a construir moradia as fábricas indo embora de São Paulo onde esse povo vai trabalhar aqui vai ficar uma cidade fantasmas fora os caminhão que nao pode entrar na cidade pra fazer coleta e entrega parabéns ao envolvidos