Con el regreso gradual al trabajo presencial, una coach de etiqueta explica cómo actitudes aparentemente simples, como retrasos, chismes, bromas y lenguaje corporal inadecuado, pueden afectar la convivencia profesional, la imagen personal y la reputación dentro de los equipos y las empresas
Con el regreso gradual de trabajadores a las oficinas, un estudio de Business Insider reúne orientaciones de una coach de etiqueta sobre cinco errores frecuentes en las interacciones profesionales, que van desde retrasos en reuniones hasta chismes en el entorno corporativo, con un impacto directo en la reputación y en la convivencia diaria.
Evitar chismes es esencial, incluso entre colegas cercanos
Según la coach de etiqueta Mariah Grumet, compartir rumores en el trabajo puede parecer una forma de crear lazos, pero no es apropiado en el ambiente profesional. Ella destaca que, aunque las relaciones cercanas se desarrollen en la oficina, hay límites que deben ser respetados.
De acuerdo con Grumet, propagar rumores sobre otras personas en el lugar de trabajo sobrepasa esos límites y puede comprometer la confianza entre colegas, afectando la forma en que el profesional es percibido dentro del equipo y por la dirección.
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Algunos temas deben quedar fuera del entorno laboral
La coach afirma que ciertos temas deben evitarse en las conversaciones entre colegas. Entre ellos están religión, política, cuestiones de salud personal y comentarios sobre la apariencia. Estos tópicos, según ella, pertenecen a espacios fuera del trabajo.
Grumet señala que incluso las relaciones cercanas no eliminan la necesidad de comunicación profesional. Algunos asuntos pueden ser sensibles para otras personas y, por lo tanto, inadecuados en un contexto corporativo, creando incomodidad o conflictos innecesarios en el día a día.
Los retrasos en reuniones afectan la imagen profesional
Otro punto destacado es la puntualidad. Llegar tarde a reuniones, ya sea como participante u organizador, demuestra falta de respeto por el tiempo de los demás profesionales involucrados.
Para Grumet, ser puntual es una representación directa de la imagen profesional.
La actitud señala un compromiso con el trabajo y consideración por los colegas, mientras que los retrasos recurrentes pueden perjudicar la credibilidad y la percepción de responsabilidad del empleado.
Bromas a expensas de otros deben ser evitadas
Hacer chistes sobre colegas es otro error mencionado. La coach advierte que nunca se puede prever cómo se recibirá una broma, incluso cuando no hay intención de ofender.
Ella destaca que el cuidado con el humor es fundamental en el entorno corporativo. Aunque el humor sea un estilo natural de comunicación para algunas personas, es necesario prestar atención para no generar incomodidad o interpretaciones negativas entre los colegas.
El lenguaje corporal también comunica respeto en el trabajo
Además de las palabras y el tono de voz, el lenguaje corporal desempeña un papel central en las interacciones profesionales. Grumet afirma que las personas observan atentamente los gestos y posturas durante las conversaciones en el trabajo.
Según ella, el lenguaje corporal debe reforzar el mensaje transmitido y no crear ruidos. Ejemplos incluyen inclinarse ligeramente hacia adelante en reuniones para demostrar atención y evitar cruzar los brazos mientras alguien habla, actitudes que indican escucha activa y respeto.
Las orientaciones fueron compartidas en una entrevista a Business Insider, en un contexto de reanudación del trabajo presencial, donde pequeñas fallas de etiqueta pueden tener efectos amplificados sobre las relaciones profesionales y la reputación en el entorno corporativo.

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