Prometido como legado de la Copa de 2014, el VLT de Cuiabá consumió más de R$ 1 mil millones de las arcas públicas. Una década después, la obra permanece como símbolo de desperdicio, promesas no cumplidas y abandono.
El Vehículo Ligero sobre Rieles (VLT) de Cuiabá fue un ambicioso proyecto de transporte público planeado para atender a la Región Metropolitana de Cuiabá y Várzea Grande, en Mato Grosso.
Concebido inicialmente para la Copa del Mundo FIFA de 2014, tenía como meta modernizar la movilidad entre puntos clave de la región, pero terminó convirtiéndose en un ejemplo de obra inacabada y controversia pública.
Contexto y alcance original
El VLT prevé cerca de 22,2 km de extensión, con 32 estaciones distribuidas en dos líneas: una conectando el Aeropuerto Internacional Marechal Rondon, en Várzea Grande, al Centro Político y Administrativo (CPA) de Cuiabá (15 km y 22 estaciones); y otra conectando el Centro Sur al Coxipó, en Cuiabá (7,2 km y 11 estaciones).
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El proyecto involucraba 40 composiciones CAF Urbos de 44 metros, con capacidad para 71 pasajeros sentados cada una, planeadas para circular con intervalos de tres minutos en horarios pico, transportando hasta 8 000 pasajeros por hora.
El presupuesto previsto inicialmente era de R$ 1,4 mil millones, pero las obras consumieron más de R$ 1,06 mil millones hasta 2016, cuando fueron completamente paralizadas.
Iniciadas en 2012, las obras fueron suspendidas en 2015 por determinación judicial, motivadas por sospechas de irregularidades en las licitaciones y falta de proyectos ejecutivos adecuados.

Alternativas y cambio de rumbo
El Estado de Mato Grosso decidió abandonar la conclusión del VLT, optando por implantar un sistema BRT (Transporte Rápido de Autobuses), con corredor dedicado a autobuses eléctricos.
La propuesta surgió en consulta pública en 2021, cuando se evaluó el cambio de modal por razones técnicas y financieras.
Las estructuras del VLT empezaron a ser desmanteladas en 2022–2023, dando lugar a las obras del BRT, incluso ante la resistencia de la alcaldía de Cuiabá empeñada en retomar el sistema sobre rieles.
La fragmentación política profundizó el impasse entre la esfera estatal y municipal, especialmente después de que el gobierno estatal vendió los trenes al Estado de Bahía, en 2024, por R$ 793,7 millones.
Destino del material rodante
De los 40 trenes CAF Urbos, 7 fueron desplazados a mediados de 2025 a Hortolândia (SP), donde pasarán por mantenimiento antes de seguir a Salvador (BA), para su integración al nuevo VLT local.
La negociación fue intermediada por el TCU y el consorcio de partidos, sellada en un acuerdo que involucra a Mato Grosso, Bahía y la CAF.
El VLT de Cuiabá se ha convertido en un estudio de caso emblemático en la gestión de grandes proyectos urbanos en Brasil.
Ideado para transformar la movilidad urbana antes de 2014, se convirtió en símbolo de la complejidad de la conjugación entre planificación, licitación, gestión pública y viabilidad económica en territorios metropolitanos.
Con más de R$ 1 mil millones ya invertidos, el abandono y la conversión a BRT apuntan a una lección sobre realismo fiscal y técnico, aunque también provocan frustración colectiva.
La venta de los trenes y su utilización en Salvador puede minimizar las pérdidas financieras.
No obstante, el debate sobre la movilidad del futuro en Cuiabá sigue abierto: BRT o, quién sabe, un día, de nuevo, el VLT en las vías de la ciudad.

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