A los 17 años, ella estudiaba para el SAT en el asiento trasero del coche, entre un país y otro, sin cursillo y sin mentoría, contando solo con internet cuando aparecía. El resultado fueron varias cartas de aceptación de universidades americanas, conquistadas en medio de la segunda vuelta al mundo de la familia.
Una estudiante catarinense fue aceptada en cinco universidades de los Estados Unidos de una sola vez, en un logro académico que llama la atención por su rareza. Lo más sorprendente es que la joven de Brusque, en el Valle de Itajaí, conciliaba la preparación para los exigentes exámenes americanos con una rutina de viajes que ya la llevó a más de 100 países por los seis continentes, junto a su familia.
Se trata de Júlia Pasa Tomasi, de 17 años, residente del barrio Limeira, en Brusque. Según un reportaje del portal ND Mais publicado el 28 de mayo de 2026, fue aceptada en el ciclo de admisiones de 2026 en instituciones como University of Connecticut, Miami University, University of Rhode Island, Florida State University y Louisiana State University, después de concluir la educación secundaria en una escuela americana. Las aceptaciones fueron saliendo a lo largo de los meses, a medida que las universidades divulgaban sus resultados.
Estudiar viajando por el mundo
Lo que hace que la historia de Júlia sea tan notable es el contexto en el que se preparó. La estudiante forma parte del proyecto «Familia Pelo Mundo», junto a sus padres, Jocemar y Adriana, y su hermano, Miguel. Juntos, ya han visitado cerca de 100 países en seis continentes y concluyeron, en 2025, la segunda vuelta al mundo, transformando carreteras, monumentos y paisajes de los más diversos rincones del planeta en el telón de fondo de los estudios de la joven.
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En la práctica, esto significó estudiar en condiciones nada convencionales. En relatos a la prensa, Júlia describió escenas de releer anotaciones o practicar redacciones con la computadora en el asiento del coche, detenido al borde de una carretera, sin la estructura de un cursillo tradicional. Contó que necesitó equilibrar la preparación para el SAT, el examen estandarizado exigido por las universidades americanas, con pruebas de competencia en inglés y la producción de las redacciones solicitadas en las candidaturas, todo esto mientras conocía nuevas culturas.
Sin cursillo y sin mentoría
Otro aspecto que impresiona es que gran parte de la preparación fue hecha por cuenta propia. Júlia afirmó que no hizo curso preparatorio ni tuvo mentoría formal, organizando los estudios de forma independiente, con base en investigaciones en YouTube, en TikTok y en Instagram, además de conversaciones con estudiantes que ya habían pasado por el proceso de candidatura internacional.
La joven contó además que leyó diversas redacciones ya aprobadas para entender las estrategias usadas en las aplicaciones. Ella destacó que hoy existen simulados gratuitos online para el SAT y para los exámenes de inglés, además de mentorías y consultorías que ayudan a los candidatos a comprender mejor cómo las universidades evalúan redacciones e historias personales, recursos que pueden facilitar el camino de quienes sueñan con estudiar en el extranjero.
Lo que las universidades americanas realmente buscan
Para Júlia, uno de los mayores aprendizajes fue entender que el proceso selectivo en los Estados Unidos va mucho más allá de las notas. Según la estudiante, las universidades analizan actividades extracurriculares, cartas de recomendación, redacciones, objetivos personales y el impacto que el candidato ya causa fuera del aula, formando un retrato completo de quien se está postulando.
«Las universidades americanas no buscan estudiantes perfectos. Ellas quieren estudiantes que ya están haciendo un impacto», afirmó la joven. También llamó la atención sobre la competitividad de estas selecciones, citando como ejemplo la Universidad de California en Los Ángeles, la UCLA, que recibe más de 140 mil candidaturas por año. Aun así, defiende que estudiar en el extranjero es un objetivo posible para estudiantes brasileños que se planifican.
No existe fórmula mágica
A pesar del logro, Júlia hace cuestión de alejar la idea de que exista un camino garantizado para la aprobación. «No existe, lamentablemente, una fórmula mágica para ser aceptado en los Estados Unidos», dijo ella, alertando que simplemente copiar lo que otros aprobados hicieron no garantiza el mismo resultado, ya que cada candidatura es evaluada de forma individual y dentro de un contexto propio.
Este mensaje es importante para no crear falsas expectativas en quienes se inspiran en la historia. Más que una receta, lo que la trayectoria de la estudiante muestra es el peso de la combinación entre planificación, disciplina y claridad de objetivos. «Con un objetivo claro y enfoque, puedes llegar muy lejos», concluyó la joven, que pretende compartir más sobre el proceso en sus canales en las redes sociales.
El orgullo catarinense y el próximo paso
La historia de Júlia tiene un fuerte atractivo en Santa Catarina, especialmente en Brusque y en la región del Valle de Itajaí, conocida por la cultura del trabajo y del emprendimiento. Hija de padres que ya tuvieron una farmacia de barrio y decidieron apostar por una vida de viajes y aprendizaje, la joven representa un ejemplo de cómo los horizontes pueden ampliarse desde el interior catarinense.
Ahora, el siguiente paso es decidir en cuál de las instituciones va a estudiar, en una elección que tiene en cuenta el rigor académico, la calidad del curso y la alineación con sus objetivos profesionales. Júlia pretende seguir en el área de negocios, conocida en Estados Unidos como «business», y espera, con su trayectoria, inspirar a otros jóvenes brasileños a perseguir sus propios sueños, dentro o fuera del país.
La trayectoria de la estudiante catarinense Júlia Pasa Tomasi es de aquellas que renuevan el ánimo de quienes sueñan en grande. Conciliar la preparación para los competitivos procesos selectivos internacionales con una rutina de viajes por más de 100 países, sin cursillo y estudiando muchas veces dentro de un coche, muestra que la determinación y la planificación pueden, de hecho, abrir puertas sorprendentes. Más que el número de aprobaciones, queda el mensaje de que existen oportunidades para quienes se preparan, con enfoque y objetivos claros, incluso partiendo de una ciudad del interior de Santa Catarina.
¿Y tú, qué opinas de la historia de esta joven de Brusque que fue aceptada en varias universidades americanas viajando por el mundo? ¿Conoces a alguien que sueñe con estudiar en el extranjero? Deja tu comentario, cuenta qué fue lo que más te inspiró en esta trayectoria y comparte el artículo con ese estudiante que necesita un empujoncito para creer en sus propios sueños.

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