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Fabricar medicamentos en el espacio dejó de ser ficción: farmacéuticas se unen para cristalizar medicamentos en microgravedad y transformar cápsulas orbitales en laboratorios farmacéuticos.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 19/05/2026 a las 23:03
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La colaboración entre empresas de biotecnología e infraestructura espacial amplía investigaciones sobre medicamentos en microgravedad, con enfoque en formulaciones para enfermedades pulmonares raras y pruebas realizadas fuera de las condiciones físicas de la Tierra.

Varda Space Industries y United Therapeutics anunciaron una colaboración para estudiar el uso de la microgravedad en el desarrollo de formulaciones de medicamentos dirigidos a enfermedades pulmonares raras.

Según el acuerdo, las empresas planean procesar pequeñas moléculas en plataformas orbitales de Varda, en misiones a la órbita baja de la Tierra, y luego analizar las muestras en laboratorios terrestres.

La iniciativa se inserta en una línea de investigación que investiga cómo se comportan los compuestos farmacéuticos fuera de las condiciones físicas de la Tierra.

En un entorno de microgravedad, factores como la sedimentación y las corrientes de convección se reducen, lo que puede alterar la forma en que los cristales se organizan durante la fabricación de una sustancia.

Según Varda, este proceso puede ayudar en el estudio de formulaciones con mayor estabilidad, biodisponibilidad y características de administración.

Por qué fabricar medicamentos en microgravedad

El interés de la industria farmacéutica por la órbita no está ligado solo a la posibilidad de producir medicamentos fuera de la Tierra.

El punto central es entender si la microgravedad permite observar u obtener estructuras moleculares difíciles de reproducir en suelo.

En la Tierra, la gravedad interfiere en la forma en que las partículas se distribuyen en líquidos y suspensiones.

Durante la cristalización, estas interferencias pueden afectar el tamaño, la forma y la uniformidad de los cristales.

En microgravedad, según investigaciones realizadas en la Estación Espacial Internacional, las moléculas pueden organizarse de manera más lenta y uniforme, formando estructuras más ordenadas.

Esta diferencia interesa porque la estructura cristalina de una sustancia puede influir en la disolución, estabilidad, almacenamiento y absorción por el organismo.

Para la industria, estas variables son relevantes tanto en el desarrollo de nuevas formulaciones como en el perfeccionamiento de medicamentos ya conocidos.

En el caso de la colaboración entre Varda y United Therapeutics, las primeras pruebas deben involucrar pequeñas moléculas relacionadas con terapias para enfermedades pulmonares graves.

La etapa anunciada por las empresas es de investigación y formulación, no de distribución comercial de medicamentos fabricados en órbita.

Lo que harán las empresas

United Therapeutics opera en biotecnología y se enfoca en tratamientos para enfermedades graves, incluidas condiciones pulmonares raras.

Varda, por su parte, desarrolla cápsulas no tripuladas capaces de llevar cargas al espacio, operar experimentos en microgravedad y regresar a la Tierra.

De acuerdo con el comunicado de las compañías, el procesamiento farmacéutico ocurrirá a bordo de la plataforma orbital de manufactura y reentrada de Varda.

Después de la permanencia en órbita, las muestras deben volver al planeta para comparación con materiales producidos en tierra.

Esta comparación es una etapa esencial del proceso.

Los investigadores necesitan verificar si la microgravedad produjo alteraciones medibles y si tienen relevancia para el desarrollo farmacéutico.

Sin este análisis, no hay forma de afirmar que una formulación hecha en el espacio tendrá ventaja clínica o industrial.

Cómo funcionan las cápsulas de Varda

Varda opera vehículos de la serie W, diseñados para misiones autónomas de corta o media duración.

Las cápsulas transportan cargas, realizan actividades en microgravedad y luego hacen la reentrada en la atmósfera para recuperación del material.

La primera misión de la empresa, llamada W-1, fue lanzada en 2023 y regresó a la Tierra en febrero de 2024.

Durante ese vuelo, Varda realizó un experimento con ritonavir, medicamento antirretroviral usado contra el VIH, y recuperó el material tras la reentrada.

Reuters informó que la empresa no identificó conversión de la forma original del compuesto recuperado.

Otras misiones pasaron a formar parte del programa de la compañía.

Según la página oficial de Varda, la W-6 fue lanzada en marzo de 2026 y tuvo reentrada anunciada en mayo del mismo año, con cargas ligadas a la NASA y a otros socios gubernamentales.

La recuperación de las muestras es una parte relevante del modelo de operación.

Para investigaciones farmacéuticas, no basta con enviar un compuesto al espacio; es necesario traerlo de vuelta en condiciones que permitan análisis químico, físico y estructural.

El precedente con el pembrolizumab

Experimentos con medicamentos en microgravedad ya se venían realizando antes de la asociación entre Varda y United Therapeutics.

Uno de los casos más citados involucra a Merck & Co. y el pembrolizumab, anticuerpo monoclonal usado en el tratamiento de diferentes tipos de cáncer.

Investigaciones conducidas con apoyo del Laboratorio Nacional de la Estación Espacial Internacional evaluaron la cristalización del pembrolizumab en microgravedad.

Según el ISS National Lab, los experimentos permitieron identificar condiciones que generaron suspensiones cristalinas más homogéneas y con menor viscosidad que controles producidos en tierra.

Estos estudios ayudaron a los investigadores a refinar procesos terrestres para obtener suspensiones cristalinas uniformes.

La NASA informó que investigaciones con cristales en la estación espacial proporcionaron información inicial sobre el tamaño y la estructura de partículas utilizadas en el desarrollo de una formulación subcutánea del medicamento.

La aprobación de una versión subcutánea del pembrolizumab por la agencia reguladora de los Estados Unidos ocurrió en septiembre de 2025, según la NASA.

El caso es citado por agencias y laboratorios como ejemplo de cómo investigaciones en microgravedad pueden orientar etapas de desarrollo farmacéutico, aunque el producto aprobado dependa de fabricación y validación dentro de los estándares regulatorios tradicionales.

La investigación espacial aún depende de validación

La posibilidad de formular medicamentos en órbita no elimina las etapas exigidas para cualquier tratamiento.

Las muestras procesadas en el espacio necesitan pasar por pruebas de calidad, estabilidad, seguridad y eficacia antes de cualquier aplicación clínica.

También hay límites operacionales.

Las misiones espaciales requieren lanzamiento, control de ambiente, reentrada, recuperación y transporte de las muestras.

Estos factores hacen que la investigación sea más compleja que los experimentos convencionales realizados en laboratorios terrestres.

Al mismo tiempo, empresas privadas han comenzado a invertir en plataformas propias para ampliar este tipo de estudio.

En julio de 2025, Varda recaudó US$ 187 millones en una ronda de financiamiento destinada a acelerar tecnologías de manufactura robótica de medicamentos en el espacio.

Reuters informó que la inversión elevó el capital total captado por la compañía a US$ 329 millones.

Según el mismo reporte, la empresa pretende usar los recursos para aumentar la frecuencia de vuelos y desarrollar un laboratorio farmacéutico dedicado a formulaciones viabilizadas por microgravedad.

Varda también afirmó que sus vehículos actuales podrían, en el futuro, ser utilizados para fabricar medicamentos a mayor escala, pero esta posibilidad aún depende de validación técnica, económica y regulatoria.

Lo que la producción de medicamentos en el espacio puede cambiar

Para enfermedades pulmonares raras, el interés de las empresas está en la posibilidad de estudiar formulaciones con mejor desempeño físico-químico.

Esta etapa no permite concluir que habrá un nuevo tratamiento, pero puede indicar qué compuestos merecen investigación adicional.

La colaboración también muestra cómo la investigación en órbita pasa a involucrar directamente a empresas farmacéuticas y compañías de infraestructura espacial.

En lugar de depender solo de experimentos conducidos en estaciones tripuladas, parte de estos estudios comienza a usar cápsulas autónomas desarrolladas para manufactura y reentrada.

Los próximos resultados deben depender de la comparación entre materiales procesados en microgravedad y muestras hechas en la Tierra.

Sólo este análisis podrá mostrar si los compuestos probados presentan diferencias suficientes para justificar nuevas etapas de desarrollo.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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