Incluso en expansión, la construcción civil brasileña sufre por la falta de profesionales capacitados. Del canteo de obras a la dirección, las empresas reportan dificultades crecientes para contratar y mantener talentos
La construcción civil vive un estancamiento en el Brasil. A pesar de que el sector está en expansión, las empresas enfrentan un desafío que no da tregua: la escasez de mano de obra. Según el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas (FGV Ibre), más del 80% de las empresas reportan dificultades para contratar profesionales.
El problema va más allá de los canteos de obras. Desde la contratación de albañiles hasta la búsqueda de ejecutivos para cargos estratégicos, el déficit de trabajadores calificados ha retrasado proyectos y encarecido los costos.
Para la arquitecta Camila Palladino, del estudio Palladino Arquitectura, la mayor dificultad radica en la baja calificación técnica y en la falta de compromiso.
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Ella explica que es raro encontrar profesionales con dominio técnico, lectura de proyectos y sentido de responsabilidad. “Tanto para áreas hidráulicas como eléctricas”, afirma. La situación muestra un desajuste entre el crecimiento del sector y la capacidad de formar profesionales preparados.
Envejecimiento de la mano de obra agrava el escenario
Los datos también muestran que la mano de obra está envejeciendo. Según el IBGE, la edad media de los trabajadores de la construcción subió de 37,4 años, en 2012, a 41,2 años, en 2023.
Esto indica que hay menos jóvenes ingresando a la profesión y más veteranos acercándose a la jubilación, lo que puede empeorar aún más el panorama en los próximos años.
A pesar de las diversas iniciativas y alertas del sector, el problema persiste. Las incorporadoras continúan señalando la dificultad de contratación como uno de los mayores obstáculos para mantener el ritmo de crecimiento de los proyectos.
Alta demanda por ejecutivos especializados
El problema no se limita a los cargos operativos. También hay escasez de ejecutivos calificados. Fabio Cassab, socio de la consultoría EXEC, afirma que ya ha visto a constructoras dejar de lanzar proyectos por falta de profesionales experimentados para ejecutar los proyectos.
Cassab destaca que, con la regionalización de las constructoras, hay una competencia por talentos que tengan experiencia práctica en obras. “Hoy, hay muchas constructoras, incluidas las regionales. Como la curva de aprendizaje en la construcción civil es larga y depende de la experiencia práctica en el canteo de obras, es común llamar a las constructoras consolidadas en busca de talentos”, explica.
Además de la experiencia técnica, el mercado exige conocimientos en financiamiento, líneas de crédito y control de morosidad. Los ejecutivos deben ser versátiles, con una visión completa desde la producción hasta la gestión de los proyectos.
La formación profesional también es un desafío
La falta de cualificación comienza aún en la formación. Datos del Censo de Educación Superior de 2023 muestran que, desde 2010, más de 1,1 millón de personas ingresaron al curso de Ingeniería Civil, pero solo 403 mil se graduaron.
El índice de deserción es alto, y muchos graduados no logran integrarse al mercado con preparación adecuada.
“El diploma no significa que estoy frente a un profesional cualificado, capaz de entregar los resultados esperados”, dice Cassab. Para él, la urgencia del mercado exige soluciones inmediatas, y muchas veces no hay tiempo para capacitar a alguien durante años. La presión es por resultados rápidos.
El futuro depende de la inversión en personas
Para Rafael Gregório Jaworski, director de Gente y Gestión del grupo Romitex, el escenario no cambiará sin un plan a largo plazo. “Solo con inversión en las personas será posible alinear crecimiento con calidad y responsabilidad”, afirma.
La construcción civil brasileña sigue creciendo, pero su avance está limitado por una cuestión fundamental: la gente. Sin profesionales capacitados, el engranaje se detiene.
Con información de Estadão.

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