Negocio familiar creado en una venta rural de Jundiaí creció con coxinhas de masa de mandioca, facturó R$ 7 millones en 2025 y ahora apuesta por franquicias para ampliar presencia en el interior paulista y en la capital.
El Kiosque Roseira, negocio familiar creado a partir de una venta de frutas en la entrada de una finca en Jundiaí, en el interior de São Paulo, llegó a cuatro unidades, facturó R$ 7 millones en 2025 y pasó a enfocarse en la apertura de franquicias hasta el fin de 2026.
Al frente de la expansión está Mónica Leonardi Schincariol, quien dejó 29 años de carrera en el mercado financiero para asumir la operación iniciada por sus padres, Jayr Leonardi y Laurinda.
Según UOL, la marca pretende abrir seis unidades franquiciadas, con enfoque inicial en el interior paulista y en la capital, antes de avanzar hacia mercados más distantes.
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La estrategia parte de Jundiaí, donde la empresa consolidó la venta de coxinhas, frutas, jugos y productos ligados a la historia rural de la familia.
Origen del Kiosque Roseira en Jundiaí
El origen del negocio se remonta a enero de 1987, cuando Laurinda y Jayr comenzaron a vender uvas en la esquina de la finca donde vivían y cultivaban la fruta, en el barrio de Caxambu, en Jundiaí.
La primera estructura era improvisada, hecha con lona y bambú, y servía para proteger a la familia del sol durante la venta directa al consumidor.
En ese período, la familia vendía parte de las uvas que no se enviaban a los mercados de São Paulo, como una alternativa simple para aprovechar mejor la producción de la finca.
Poco a poco, el puesto comenzó a ofrecer también frutas de propiedades vecinas, como fresas, caquis, duraznos y mandarinas, ampliando la circulación de clientes en el lugar.
La venta rural adquirió un nuevo formato cuando Laurinda y Jayr comenzaron a congelar frutas para preparar jugos naturales, manteniendo el movimiento incluso fuera de la temporada.
Después vinieron los pasteles y, más tarde, las coxinhas, que cambiaron la escala del negocio y dieron al antiguo puesto una identidad gastronómica propia.
Mónica dejó el mercado financiero por el negocio de la familia

La trayectoria cambió después de la muerte de Jayr, en 2005, cuando Laurinda mantuvo la operación con la ayuda de los nietos.
Diez años después, con la madre ya anciana, Mónica decidió dejar el mercado financiero y asumir el emprendimiento familiar, movimiento que abrió camino para la profesionalización de la marca.
Graduada en finanzas, Mónica trabajaba en un área distante de la rutina de cocina, atención y producción de salados a gran escala.
Al UOL, ella afirmó: “Ya tenía ganas de salir del mercado financiero y cambiar de ramo”, al explicar la decisión de continuar el legado de la familia.
El 6 de enero de 2017, la empresa familiar fue inaugurada con el nombre Kiosque Roseira, en el mismo lugar donde funcionaba la antigua venta de frutas.
El sobrino de Mónica, César Leonardi Oliveira, entró en el negocio como socio y CEO, manteniendo la presencia de la familia en el comando de la operación.
Coxinha de queso se convirtió en símbolo de la marca
El producto que proyectó la marca fue la coxinha de queso con masa de mandioca, creada por Laurinda en 2012.
La receta ganó fuerza en Jundiaí, ciudad donde la coxinha de queso tiene reconocimiento cultural y fue declarada patrimonio inmaterial en 2018.
A partir de ese reconocimiento, el Kiosque Roseira comenzó a acumular premios en el concurso “La Mejor Coxinha de Queso de Jundiaí”.
Según el UOL, el salado ganó la competencia en 2019, 2020 y 2021, y Mónica pasó a integrar el jurado técnico de la competencia en 2022.
La empresa también creó una variación dulce conectada a la producción agrícola de la familia: la coxinha de uva.
El artículo combina masa de mandioca, jugo de uva integral y relleno de mermelada artesanal de uva niagara, y fue lanzado en 2020, durante la 37ª Fiesta de la Uva y 8ª Expo Vinos de Jundiaí.
Menú tiene 20 sabores de coxinha
El menú reúne 20 sabores de coxinha, entre opciones saladas y dulces.
Entre los rellenos citados por UOL están queso, pollo, pollo con catupiry, costilla con queso, salmón, pernil con provolone, uva, Nutella y dulce de leche.
La coxinha de 175 gramos se vende, en promedio, por R$ 14, mientras que la porción con 15 mini coxinhas cuesta entre R$ 18 y R$ 20.
El volumen mensual informado por la marca llega a cerca de 50 mil coxinhas tradicionales y 250 mil mini coxinhas.
Franquicias del Kiosque Roseira comienzan cerca de Jundiaí
El Kiosque Roseira tiene cuatro unidades en funcionamiento, instaladas en Jundiaí y en Várzea Paulista.
La tienda de Várzea Paulista opera como proyecto piloto del modelo de franquicia, que será ofrecido en dos formatos: tienda de calle y tienda de centro comercial.
La inversión inicial prevista varía de R$ 215 mil a R$ 240 mil, con una facturación media mensual estimada en R$ 100 mil y una ganancia proyectada entre 12% y 15%.
La expansión, de acuerdo con Mónica, seguirá una lógica regional: “Para facilitar la logística, la expansión será en forma de espiral”.
La propuesta es ampliar el radio de actuación sin perder control operacional, comenzando por ciudades cercanas a Jundiaí y por la capital paulista.
El plan preserva elementos que han sostenido la marca hasta ahora: origen familiar, producto regional, memoria afectiva y gestión profesional aplicada a una operación que nació fuera del entorno empresarial tradicional.
La antigua barraca de lona y bambú, creada para vender uvas directamente al consumidor, se convirtió en la base de una empresa que utiliza la coxinha como principal producto de escala.
El crecimiento muestra cómo un negocio rural, cuando se estructura comercialmente, puede ganar presencia regional sin romper totalmente con la historia que lo originó.

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