En esta jueves (20), el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció durante el Foro de las Grandes Economías sobre Energía y Clima, que pretende apoyar el Fondo Amazónica con una inversión de US$ 500 millones en los próximos cinco años.
El valor es diez veces mayor que el sugerido por los Estados Unidos al gobierno brasileño en febrero de este año, que fue de US$ 50 millones. Vale destacar que, incluso con el anuncio, la liberación del valor aún depende de la aprobación del Congreso estadounidense.
Esta es una de las iniciativas de Biden para intensificar la lucha contra el cambio climático, que ya incluye una inversión de US$ 1 mil millones en el Fondo Verde para el Clima de la ONU. El objetivo es incentivar a los países a contribuir a la preservación y conservación del medio ambiente. El Fondo Amazónica, creado en 2008, funciona con donaciones voluntarias de países y empresas, que se basan en los resultados de conservación del bosque amazónico.
Brasil es uno de los 26 países que componen el Foro de las Grandes Economías sobre Energía y Clima, cuyo principal propósito es poner en práctica las medidas del Acuerdo de París. Biden espera que, con el apoyo anunciado, los otros países también incentiven la contribución al Fondo Amazónica.
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El Fondo busca, simultáneamente, estimular la confianza de los donantes sobre la efectividad de la aplicación de recursos y financiar bosques sin generar créditos de carbono. Es importante mencionar que, desde su creación, el Fondo Amazónica contó con fondos de dos países, Noruega y Alemania, que suspendió las transferencias durante el gobierno Bolsonaro. Tras la derrota del expresidente en las elecciones de 2022, nuevos inversiones e intenciones de acuerdos fueron anunciados, por ejemplo, de Francia y la Unión Europea en contribuir al fondo.
¿Cómo se puede utilizar el Fondo Amazónica?
Desde 2008, el Fondo Amazónica ha recaudado el valor total de R$ 3,39 mil millones en donaciones. La mayor parte de las donaciones fue hecha por Noruega (R$ 3,18 mil millones), seguida por Alemania con R$ 192,6 millones, y Petrobras con R$ 17,2 millones. El propósito del fondo es captar dinero para proyectos de prevención, monitoreo y combate al desmonte, además de acciones de conservación y uso sostenible del bioma amazónico. Sin embargo, hasta el 20% de los recursos pueden ser utilizados para otros biomas.
Los proyectos pueden ser propuestos por el gobierno federal y estatal, por organizaciones sin fines de lucro, instituciones multilaterales y también por empresas. La gestión del fondo es realizada por el BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) junto a dos comités: uno técnico, que certifica datos y cálculos de emisiones, y otro orientador, formado por miembros de la sociedad civil, que define criterios para la aplicación de los recursos.
El Fondo Amazónica basa su actuación en los parámetros de Redd (Reducción de Emisiones provenientes de Desmonte y Degradación), propuesto por Brasil en la conferencia climática de la ONU en 2006. El mecanismo funciona, simultáneamente, para estimular la confianza de los donantes sobre la efectividad de la aplicación de recursos y financiar los bosques sin generar créditos de carbono. En el caso del Fondo Amazónica, las reducciones de emisiones de carbono entran en la meta brasileña del Acuerdo de París, y no se venden como contraparte para los donantes.

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