Investigadores de un equipo internacional liderado por la Universidad de Lausana, en Suiza, advierten en la revista Nature Climate Change que los glaciares en derretimiento pueden ser «amados hasta la muerte» por el turismo de última oportunidad. El estudio critica adaptaciones como cubiertas de hielo con geotextiles y vuelos en helicóptero, afirmando que estas medidas no combaten las causas del cambio climático y pueden crear problemas adicionales, como la contaminación por microplásticos.
Según información del portal swissinfo, los glaciares se están derritiendo a un ritmo acelerado en prácticamente todas las regiones montañosas del planeta, y esta realidad ha creado un fenómeno paradójico: cuanto más se encogen los glaciares, más turistas quieren visitarlos antes de que desaparezcan por completo. Este comportamiento, conocido como «turismo de última oportunidad», está generando un flujo creciente de visitantes a paisajes glaciares frágiles que no soportan la presión humana, según un estudio publicado este lunes por un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Lausana, en Suiza. El artículo, publicado en la prestigiosa revista científica Nature Climate Change, advierte que el turismo puede amenazar exactamente a los glaciares que busca hacer tangibles para el público.
El problema no se limita al número de visitantes. La industria turística está respondiendo al derretimiento de los glaciares con adaptaciones técnicas que los investigadores consideran contraproducentes. Cubiertas de geotextil sobre superficies de hielo, ampliación de infraestructura en áreas de alta montaña y oferta de vuelos turísticos en helicóptero son algunas de las medidas adoptadas para mantener el acceso de los turistas a paisajes que están cambiando rápidamente. Según los autores del estudio, estas adaptaciones no abordan las causas del cambio climático y pueden crear nuevos problemas ambientales que aceleran la degradación de los glaciares en lugar de frenarla.
¿Qué es el turismo de última oportunidad y por qué amenaza a los glaciares?

El concepto de turismo de última oportunidad se refiere a la motivación de visitar un lugar o fenómeno natural antes de que desaparezca. En el caso de los glaciares, la creciente conciencia sobre el cambio climático ha llevado a millones de personas a incluir destinos glaciares en sus listas de viaje, creando una demanda que crece en la misma proporción en que el hielo disminuye. Glaciares en los Alpes suizos, en Islandia, en la Patagonia y en Alaska registran un aumento de visitantes año tras año, incluso mientras pierden volumen y extensión.
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La paradoja es evidente: la misma preocupación ambiental que motiva el viaje genera impacto ambiental. Cada turista que viaja en avión para ver un glaciar contribuye con emisiones de carbono que aceleran el calentamiento global. Cada grupo que camina sobre el hielo compacta la superficie y puede alterar el albedo, la capacidad de reflexión de la luz solar que ayuda a mantener los glaciares fríos. Y cada infraestructura construida para facilitar el acceso de los visitantes modifica el paisaje alrededor del hielo de formas que pueden ser irreversibles.
Geotextiles y helicópteros: adaptaciones que los investigadores critican
Para mantener los glaciares accesibles a los turistas incluso durante el derretimiento, operadores turísticos y gobiernos locales han adoptado medidas de protección que incluyen la cobertura de superficies de hielo con geotextiles, mantas sintéticas que reflejan la radiación solar y reducen la tasa de derretimiento. Los investigadores de la Universidad de Lausana critican esta práctica por generar contaminación por microplásticos, ya que los geotextiles se degradan con el tiempo y liberan partículas sintéticas que se infiltran en el agua de deshielo y contaminan los ecosistemas acuáticos aguas abajo.
Los vuelos turísticos en helicóptero son otro objetivo de las críticas del estudio. Los operadores ofrecen sobrevuelos y aterrizajes en glaciares como una experiencia premium para turistas que no pueden o no quieren realizar caminatas de alta montaña. Cada vuelo, sin embargo, emite gases de efecto invernadero que contribuyen directamente al calentamiento que derrite los glaciares visitados. Para los investigadores, ofrecer vuelos en helicóptero sobre glaciares en derretimiento es el equivalente a vender entradas para ver un incendio mientras se le echa gasolina.
«Amadas hasta la muerte»: la advertencia de los investigadores
La expresión utilizada por los autores del estudio en Nature Climate Change resume el dilema central: los glaciares pueden ser «amados hasta la muerte» por el turismo. La atracción que las personas sienten por estos paisajes, motivada por la belleza y la urgencia de verlos antes del fin, se está transformando en una de las fuerzas que contribuyen a su destrucción. No es la causa principal, que sigue siendo el calentamiento global provocado por las emisiones de combustibles fósiles, pero es un factor agravante que añade presión a ecosistemas ya en colapso.
El estudio defiende que el sector turístico necesita repensar su relación con los glaciares en lugar de simplemente adaptar su infraestructura para seguir operando mientras el hielo desaparece. Según los investigadores, cubrir glaciares con plástico, construir teleféricos y ofrecer helicópteros son soluciones que tratan el síntoma e ignoran la enfermedad. Un enfoque más responsable incluiría limitar el número de visitantes, eliminar actividades de alto impacto e invertir en educación ambiental que transforme el turismo glacial en una herramienta de concienciación genuina, no en un producto de consumo con fecha de caducidad.
Suiza en el centro del debate sobre glaciares y turismo

Suiza es uno de los países más afectados por el deshielo de glaciares y también uno de los que más lucran con el turismo glacial. Los Alpes suizos han perdido más del 60% de su volumen de hielo desde mediados del siglo XX, y glaciares icónicos como el de Aletsch se encogen cada año a un ritmo medible. Al mismo tiempo, el turismo de montaña es un pilar de la economía suiza, generando miles de millones de francos anuales y sustentando comunidades enteras que dependen del paisaje alpino para atraer visitantes.
El hecho de que la Universidad de Lausana lidere esta alerta es significativo porque Suiza enfrenta el conflicto entre preservación y economía de forma más intensa que la mayoría de los países. Limitar el turismo en glaciares significa reducir ingresos en regiones que no poseen alternativas económicas inmediatas. Pero permitir que el turismo siga creciendo sin restricciones significa acelerar la degradación de un patrimonio natural que, una vez perdido, no puede ser recuperado. El estudio en Nature Climate Change no ofrece una solución simple, pero deja claro que la inacción tiene un costo ambiental que la cuenta del turismo no cubre.
La infraestructura que crece mientras el hielo desaparece
Uno de los puntos más críticos planteados por el estudio es el aumento de la infraestructura en áreas de glaciares. A medida que el hielo retrocede, nuevos terrenos quedan expuestos, y los operadores turísticos aprovechan para construir senderos, miradores, estacionamientos y centros de visitantes en lugares que hace pocos años estaban cubiertos por hielo. Esta expansión de la infraestructura altera permanentemente los paisajes periglaciares, áreas que deberían funcionar como zonas de transición ecológica entre el hielo y los ecosistemas de altitud.
Los investigadores advierten que estas construcciones pueden acelerar procesos erosivos, alterar cursos de agua de deshielo y fragmentar hábitats de especies que colonizan naturalmente los terrenos expuestos por el retroceso de los glaciares. En lugar de permitir que la naturaleza ocupe gradualmente los espacios dejados por el hielo, la instalación de infraestructura turística impone un uso humano inmediato a terrenos geológicamente inestables. Deslizamientos, avalanchas y colapsos de morrenas son riesgos reales en áreas periglaciares que están siendo transformadas en puntos turísticos antes de que se comprenda su estabilidad geológica.
Ver los glaciares antes de que desaparezcan, o protegerlos para que no desaparezcan
El estudio publicado en Nature Climate Change plantea una pregunta que va más allá de la ciencia: ¿vale más ver los glaciares mientras aún existen, o protegerlos para que existan por más tiempo? Los investigadores liderados por la Universidad de Lausana argumentan que el turismo de última oportunidad, tal como se practica hoy, contribuye a acelerar exactamente el fin que los turistas quieren presenciar. La cobertura con geotextiles contamina. Los helicópteros emiten carbono. La infraestructura destruye paisajes periglaciares. Y el volumen de visitantes presiona ecosistemas que ya están al límite.
¿Visitarías un glaciar sabiendo que el turismo puede contribuir a su desaparición? Cuéntanos en los comentarios qué piensas sobre el turismo de última oportunidad, si la solución debería ser limitar el acceso o invertir en educación ambiental y cómo evalúas las coberturas de geotextil sobre el hielo. Queremos escuchar tu opinión sobre el equilibrio entre conocer la naturaleza y protegerla.

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