La tecnología desarrollada por Japan Engine Corporation (J-ENG) se enfoca en el transporte marítimo y en la agronegocios, sectores donde Brasil puede convertirse en un líder global, pero enfrenta desafíos técnicos e infraestructurales.
El gigante japonés Japan Engine Corporation (J-ENG) anunció un avance que podría cambiar el futuro de los combustibles: el desarrollo de un motor de gran tamaño impulsado parcialmente con amoníaco. La principal ventaja es que el amoníaco (NH3), al no contener carbono, no emite dióxido de carbono (CO2) durante la combustión. Esta innovación apunta a la descarbonización de sectores clave y posiciona a Brasil como un potencial protagonista en la producción de «amoníaco verde», gracias a sus vastos recursos renovables. No obstante, el nuevo motor aún enfrenta desafíos, especialmente en el control de otros contaminantes y en la necesidad de grandes inversiones.
¿Cómo funciona el nuevo motor de amoníaco de J-ENG?
Japan Engine Corporation (J-ENG) es especialista en motores diésel marítimos de gran tamaño. La reciente innovación de la empresa es la operación del primer motor comercial de dos tiempos que utiliza un sistema de «co-combustión». Esto significa que el motor funciona con una mezcla de amoníaco y un combustible piloto, probablemente diésel, que ayuda a iniciar y estabilizar la combustión.
Este enfoque es pragmático. Permite el uso de diseños de motores ya existentes con algunas modificaciones, superando las dificultades de ignición del amoníaco. El primer motor se instalará en un Buque Transportador de Gas Medio Impulsado por Amoníaco (AFMGC). La elección es estratégica, pues embarcaciones de este tipo ya poseen experiencia y protocolos de seguridad para manejar sustancias como el amoníaco.
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El desafío de las emisiones: Además del CO2, el control del NOx
El gran atractivo del amoníaco es la ausencia de emisiones directas de CO2. Sin embargo, la combustión del combustible presenta otro desafío ambiental: la formación de óxidos de nitrógeno (NOx). Estos gases son contaminantes atmosféricos y también contribuyen al efecto invernadero.
Para resolver este problema, el motor de J-ENG ya incluye una tecnología de pos-tratamiento llamada SCR de Alta Presión (HPSCR). Este sistema utiliza un catalizador para convertir los óxidos de nitrógeno en nitrógeno (N2) y agua (H2O), que son inofensivos. Además del NOx, es necesario controlar la «pérdida de amoníaco» (amoníaco no quemado) y la posible formación de óxido nitroso (N2O), un gas de efecto invernadero aún más potente que el CO2.
Brasil: ¿El granero de amoníaco verde para el nuevo motor?
El beneficio ambiental completo del motor de amoníaco solo se logra si el combustible es «verde». El amoníaco verde se produce con hidrógeno generado a partir de fuentes de energía renovables, como solar y eólica. Y aquí es donde Brasil se destaca. Con más del 80% de su matriz eléctrica proveniente de fuentes limpias, el país tiene una ventaja competitiva única para producir amoníaco verde a bajo costo.
Brasil tiene una «doble ventaja»: un enorme potencial de energía renovable y un gigantesco sector agrícola, que es un gran consumidor de fertilizantes a base de amoníaco. La producción de fertilizantes verdes podría ser la demanda inicial para justificar las inversiones. Con ello, Brasil podría no solo abastecer su mercado interno, sino también convertirse en un gran exportador de amoníaco verde y un hub estratégico para el abastecimiento de barcos en el Atlántico Sur.
Desafíos para la adopción: Infraestructura, seguridad y costos
A pesar del potencial, el beneficio ambiental del motor de la transición no es simple. Uno de los mayores obstáculos es el costo. Aunque los precios del amoníaco verde están cayendo, sigue siendo más caro que los combustibles fósiles convencionales. Además, la infraestructura actual de amoníaco está orientada hacia fertilizantes, no hacia su uso como combustible. Serán necesarias inversiones masivas en nuevas instalaciones de almacenamiento, distribución y abastecimiento portuario (bunkering).
La seguridad es otra preocupación central. El amoníaco es un compuesto tóxico y corrosivo. Su manejo requiere protocolos de seguridad extremadamente rigurosos, capacitación especializada para los trabajadores y tecnologías avanzadas de detección de fugas, lo que añade costos y complejidad a la operación.
Amoníaco x Etanol: ¿El motor de amoníaco reemplazará los combustibles actuales en los automóviles?
Es importante contextualizar la aplicación de esta tecnología. Los desarrollos actuales de motor de amoníaco, como el de J-ENG, se enfocan en aplicaciones a gran escala, como el transporte marítimo. El uso en vehículos de pasajeros enfrenta desafíos considerables, como el desarrollo de motores más pequeños y el almacenamiento de combustible a bordo, ya que el amoníaco requiere tanques más grandes que la gasolina para la misma autonomía.
En Brasil, la comparación con el etanol es inevitable. El país cuenta con un ecosistema de etanol extremadamente maduro, con producción a gran escala, infraestructura de distribución consolidada y una flota de vehículos flex-fuel dominante. Por lo tanto, es muy poco probable que el amoníaco llegue a reemplazar la gasolina y el etanol en los automóviles de pasajeros en el corto o mediano plazo. El potencial revolucionario del amoníaco radica en descarbonizar sectores de difícil electrificación, como la navegación y, posiblemente, la agronegocios.

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