Google logra ventaja cuántica verificable con chip de 105 cúbits que resuelve cálculos imposibles para superordenadores clásicos.
Según Google Quantum AI, el 22 de octubre de 2025, la empresa publicó en la revista Nature los resultados del algoritmo Quantum Echoes ejecutado en el chip Willow, un procesador cuántico superconductor de 105 cúbits que opera a temperaturas más frías que el espacio interestelar.
El experimento resolvió un cálculo de física cuántica aproximadamente 13.000 veces más rápido que el mejor algoritmo clásico ejecutándose en uno de los superordenadores más avanzados del mundo.
La diferencia histórica no fue solo la velocidad, sino la verificabilidad del resultado, algo inédito hasta entonces.
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La diferencia entre la supremacía cuántica de 2019 y la ventaja cuántica verificable de 2025 cambia el estándar científico
En 2019, Google anunció la llamada supremacía cuántica con el procesador Sycamore, al resolver un problema en 200 segundos que llevaría miles de años en superordenadores.
Sin embargo, el resultado fue cuestionado por investigadores y empresas como IBM, que demostraron formas de reproducir el cálculo con algoritmos clásicos más eficientes.
El problema central era la falta de verificabilidad independiente, ya que el cálculo implicaba un muestreo aleatorio sin aplicación práctica y sin validación externa confiable.
El algoritmo Quantum Echoes resuelve este problema al permitir resultados reproducibles y verificables
El algoritmo Quantum Echoes introduce un avance fundamental al trabajar con magnitudes físicas determinísticas.
Mide un tipo de correlación cuántica llamada OTOC, que describe cómo se propaga la información en sistemas cuánticos complejos.
A diferencia de los experimentos anteriores, el resultado puede ser reproducido y validado por otros sistemas cuánticos equivalentes, estableciendo un nuevo estándar científico.
El experimento simula la propagación de información cuántica usando una analogía con el eco de un sonar
El funcionamiento del experimento puede compararse con un sistema de sonar. El chip Willow inicializa un conjunto de cúbits en estado ordenado, aplica una secuencia de operaciones que desordenan el sistema y, a continuación, introduce una pequeña perturbación en un único cúbit.
Después de eso, el sistema revierte las operaciones, y la diferencia entre el estado final y el inicial revela cómo se propagó la información, generando un “eco cuántico”.
Simular sistemas cuánticos con decenas o cientos de cúbits exige que los ordenadores clásicos procesen un número exponencial de estados simultáneamente.
Para el experimento realizado, las estimaciones indican que ciertos puntos de datos tardarían más de tres años en ser calculados en superordenadores como el Frontier. El chip Willow ejecutó estas operaciones en pocos minutos.
Los cúbits permiten representar múltiples estados simultáneamente y amplían la capacidad computacional
A diferencia de los bits clásicos, que asumen valores 0 o 1, los cúbits pueden existir en superposición de esos estados.
Cuando están entrelazados, forman sistemas cuya representación crece exponencialmente.
Un sistema con 105 cúbits puede representar simultáneamente un número de estados superior a 2¹⁰⁵, ampliando drásticamente la capacidad de cálculo.
La corrección de errores cuánticos permite reducir fallos a medida que aumenta el número de cúbits
Históricamente, aumentar el número de qubits significaba aumentar el número de errores. Sin embargo, Willow demostró que, con técnicas avanzadas de corrección de errores, es posible reducir la tasa de fallos a medida que el sistema crece.
Este avance resuelve uno de los principales desafíos de la computación cuántica. En noviembre de 2025, Quantinuum lanzó Helios, un ordenador cuántico con 98 qubits físicos y 48 qubits lógicos con corrección de errores.
El sistema introduce el lenguaje Guppy, basado en Python, permitiendo a los desarrolladores escribir programas híbridos con operaciones cuánticas y clásicas. La integración con CUDA-Q de Nvidia permite gestionar la corrección de errores en tiempo real usando GPUs.
Empresas como JPMorgan, BMW y SoftBank ya utilizan computación cuántica en aplicaciones específicas
Grandes empresas participaron en el uso inicial de Helios. JPMorgan aplicó la tecnología en análisis financiero, mientras que BMW utilizó el sistema para investigación de materiales y SoftBank exploró nuevos compuestos para baterías.
Estos casos indican que la computación cuántica ya ha entrado en la fase de aplicación práctica en nichos específicos.
En enero de 2025, el CEO de Nvidia afirmó que las aplicaciones amplias de la computación cuántica aún tardarían décadas. Aunque los ordenadores cuánticos todavía no pueden reemplazar a los superordenadores en tareas generales, los avances recientes demuestran una utilidad real en áreas específicas de la ciencia y la ingeniería.
La próxima generación de ordenadores cuánticos promete escalar el número de qubits y ampliar las aplicaciones
Empresas como IBM, Fujitsu y centros de investigación como RIKEN trabajan en sistemas con cientos o miles de qubits.
Estos proyectos buscan ampliar la escala y reducir errores, acercando la tecnología a aplicaciones más amplias.
El avance reciente indica un cambio de fase en la tecnología. La computación cuántica deja de ser solo experimental y comienza a convertirse en una herramienta aplicable a problemas específicos. Los avances recientes muestran que la tecnología ya ha superado hitos importantes.
¿En su opinión, la computación cuántica está cerca de una revolución práctica o aún depende de avances estructurales para alcanzar su pleno potencial?

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