Lula sanciona ley que amplía la tarifa social de energía eléctrica, garantizando gratuidad de hasta 80 kWh por mes para familias de bajos recursos y descuentos a partir de 2026, beneficiando a más de 55 millones de brasileños.
En la noche del miércoles, 8 de octubre de 2025, el Planalto tomó la decisión y convirtió en ley la Luz del Pueblo. La promesa salió del discurso y entró en el presupuesto.
A partir de ahora, familias de bajos recursos inscritas en CadÚnico que consuman hasta 80 kWh por mes tienen gratuidad en la parte de energía de la factura. Es una regla simple, directa y con impacto real: luz encendida sin ahogar el final del mes. El texto que convirtió la MP 1.300/25 en la Ley nº 15.235/2025 también institucionaliza el programa como política permanente de combate a la pobreza energética.
Para quienes superen el límite, vale la cuenta honesta. ¿Consumió 100 kWh? Los primeros 80 kWh son gratuitos y solo pagas los 20 kWh restantes. Los beneficios son automáticos, nada de peregrinación en la agencia de la distribuidora. Impuestos locales (como ICMS) y tarifa de iluminación pública pueden seguir apareciendo en la factura, porque no están dentro de la parte exenta.
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Lo que cambia ya, en números claros
El gobierno habla en escala de país. Son alrededor de 17,1 millones de familias (en la práctica, ~60 millones de personas) beneficiadas por la gratuidad de 80 kWh. Es gente que vuelve a abrir el refrigerador sin miedo, enciende el ventilador en la madrugada calurosa y estudia con la lámpara encendida después de la cena.
El Planalto proyecta un universo aún mayor de personas afectadas cuando se suman las dos etapas del programa: hasta 115 millones de personas beneficiadas directa o indirectamente. Es la diferencia entre sobrevivir en la oscuridad y vivir con previsibilidad en la factura.
En tiempo: la tarifa social ampliada ya estaba vigente desde julio por efecto de la MP. La sanción solo sacó el programa de la incertidumbre y lo selló a largo plazo.
2026 en adelante: descuento para quienes consumen hasta 120 kWh
Viene la fase dos. A partir del 1º de enero de 2026, familias del CadÚnico con ingresos entre ½ y 1 salario mínimo per cápita y consumo de hasta 120 kWh/mes reciben descuento medio de ~12%. El camino técnico es exentar estas cuentas de la CDE (Cuenta de Desarrollo Energético), cargo que pesa precisamente en este rango de consumo. Proyección de alcance: más 55 millones de personas.
En la práctica, el gobierno reduce una parte estructural de la factura para quienes están en el límite entre la vulnerabilidad y la clase trabajadora que más siente el precio de la energía. Es un escalón de previsibilidad en un ítem que desorganiza el presupuesto cuando sube.
Política pública con dirección correcta
La ceremonia en el Planalto dejó claro el mensaje: la energía es un derecho básico y una política de inclusión social. El MME habla de justicia tarifaria, de alivio a fin de mes, y de atacar la pobreza energética con presupuesto y norma, no solo con buenas intenciones. Es el Estado diciendo «te veo» a quienes durante años eligen entre pagar la luz o hacer la compra.
El diseño financiero pasa por la CDE y por medidas accesorias aprobadas en el Congreso. Es un arreglo que exige gestión y transparencia, pero que, por primera vez en mucho tiempo, habla con la realidad de quienes viven lejos del centro, pagan caro por kilovatio y no tienen margen para sorpresas en la factura.

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