Hong Kong aprueba ley para combatir apartamentos diminutos donde viven 220 mil personas, intentando mejorar condiciones habitacionales sin expulsar a familias pobres de uno de los mercados inmobiliarios más caros del mundo.
Hong Kong es frecuentemente retratada como una vitrina de riqueza, rascacielos futuristas y algunos de los inmuebles más valorados del planeta. Pero detrás de la imagen de centro financiero global existe una crisis habitacional que desde hace décadas desafía a gobiernos y urbanistas. En septiembre de 2025, los legisladores de la ciudad aprobaron una ley para combatir uno de los símbolos más visibles de este problema: los llamados apartamentos subdivididos, unidades extremadamente pequeñas donde viven cerca de 220 mil personas.
La nueva legislación establece estándares mínimos para estas viviendas, incluyendo un tamaño mínimo de 8 metros cuadrados, baño privado, ventana y requisitos básicos de seguridad. El objetivo es eliminar condiciones consideradas inadecuadas para la vivienda, pero la medida también ha abierto un debate delicado: ¿cómo mejorar la calidad de las viviendas sin empujar aún más a las familias de bajos ingresos fuera del mercado inmobiliario?
La ciudad de los apartamentos millonarios alberga viviendas más pequeñas que una plaza de estacionamiento
Hong Kong posee uno de los mercados inmobiliarios más caros del mundo. Como consecuencia, miles de propietarios comenzaron a dividir apartamentos convencionales en unidades más pequeñas para aumentar los ingresos obtenidos por alquiler.
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Estos espacios se hicieron conocidos como apartamentos subdivididos. Muchos tienen solo unos pocos metros cuadrados, con áreas tan reducidas que el residente puede alcanzar prácticamente todo sin salir de la cama. En algunos casos documentados por la prensa internacional, el inodoro está al lado de la estufa o del área utilizada para preparar alimentos.
Según datos oficiales utilizados por el gobierno de Hong Kong, existen aproximadamente 110 mil apartamentos subdivididos en la ciudad. Albergan trabajadores, estudiantes, inmigrantes, ancianos y familias que simplemente no pueden pagar los valores exigidos por el mercado tradicional.
La nueva ley creó un límite mínimo de 8 m² para intentar acabar con las peores condiciones habitacionales
La legislación aprobada determina que los apartamentos subdivididos deben cumplir con requisitos mínimos. Entre ellos está la exigencia de un área mínima de 8 metros cuadrados, equivalente a cerca de 86 pies cuadrados. Para efectos de comparación, una plaza de estacionamiento estándar en Hong Kong tiene aproximadamente 10 metros cuadrados, lo que significa que parte de estas viviendas era más pequeña que el espacio destinado a un automóvil.
Además del tamaño mínimo, las unidades deberán contar con baño exclusivo, ventana con ventilación adecuada, detector de humo y otros elementos considerados básicos para una vivienda segura. La medida forma parte de una estrategia más amplia para eliminar gradualmente las llamadas viviendas inadecuadas en las próximas décadas.
Cerca de 33 mil apartamentos necesitarán reformas profundas
Aunque la nueva legislación ha sido celebrada por grupos de defensa de la vivienda, su implementación no será sencilla. Estimaciones del gobierno indican que aproximadamente 33 mil unidades, equivalentes a cerca de 30% de los apartamentos subdivididos existentes, necesitarán pasar por reformas significativas para cumplir con los nuevos requisitos. Otras unidades requerirán adaptaciones menores.
Los propietarios tendrán un período de adaptación para adecuar los inmuebles a las nuevas exigencias. En caso de incumplimiento, podrían enfrentar multas elevadas e incluso penas de prisión previstas en la legislación. El desafío es que muchas de estas construcciones fueron adaptadas a lo largo de años para atender una demanda creciente de vivienda barata en una ciudad con espacio extremadamente limitado.
El miedo ahora es que los alquileres aumenten aún más
Si bien la ley busca mejorar la calidad de las viviendas, también genera preocupación entre los residentes de bajos ingresos. Especialistas y organizaciones sociales advierten que la reducción de la oferta de apartamentos subdivididos podría presionar aún más los precios de los alquileres. Algunas familias temen perder la única vivienda que pueden pagar actualmente.

El gobierno argumenta que pretende ampliar la oferta de vivienda pública y viviendas transitorias para reducir este impacto. Aun así, muchos residentes temen que la transición sea lenta ante la enorme demanda de vivienda asequible. La preocupación no es solo económica. Para miles de personas, encontrar una nueva vivienda en Hong Kong puede significar enfrentar filas que duran años.
La crisis habitacional se ha convertido en uno de los mayores desafíos sociales de Hong Kong
El problema de los apartamentos subdivididos no surgió de la noche a la mañana. Durante décadas, la combinación entre precios inmobiliarios elevados, crecimiento poblacional y escasez de terrenos urbanizables creó un ambiente donde viviendas extremadamente pequeñas pasaron a ser vistas como única alternativa para muchos residentes.
En algunos casos, surgieron incluso las llamadas «coffin homes», espacios tan reducidos que recuerdan compartimentos individuales. Aunque la nueva legislación representa un avance importante, parte de esas formas extremas de vivienda sigue siendo tema de debate entre especialistas y autoridades.
La situación se ha vuelto tan relevante que el gobierno chino ha comenzado a tratar la cuestión habitacional como uno de los problemas estructurales que necesitan ser resueltos para garantizar estabilidad social a largo plazo en Hong Kong.
El contraste entre riqueza y vivienda precaria sigue impresionando al mundo
Pocas ciudades representan tan claramente el contraste entre prosperidad económica y dificultades habitacionales como Hong Kong. De un lado están algunos de los edificios más caros y lujosos del planeta. Del otro, miles de personas viven en espacios donde cama, cocina y baño prácticamente se confunden dentro de pocos metros cuadrados.
La nueva ley intenta corregir parte de este desequilibrio al establecer estándares mínimos para vivienda. Pero también evidencia un dilema que desafía a ciudades en todo el mundo: mejorar la calidad de las viviendas sin hacer la vida aún más difícil para quienes ya enfrentan dificultades para pagar alquiler.
Al final, la discusión va mucho más allá de los 8 metros cuadrados. Revela cómo una de las ciudades más ricas del planeta sigue buscando una respuesta a una pregunta simple e incómoda: ¿cuánto espacio necesita una persona para vivir con dignidad?

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