Reconocimiento al biólogo Adalberto Luis Val coloca la ciencia hecha en la Amazonía en destaque mundial y refuerza alertas sobre clima, conservación de los peces y seguridad alimentaria en la región
El biólogo Adalberto Luis Val, investigador del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia, el INPA, será el primer brasileño en recibir la Medalla Le Cren, honor internacional dedicado a la biología, la conservación y el entendimiento público de los peces. La ceremonia está programada para el 30 de julio de 2026, en la Universidad de Southampton, en Inglaterra.
El premio es concedido por la Fisheries Society of the British Isles, entidad británica dedicada a la biología de peces y a la ciencia pesquera. El reconocimiento destaca una trayectoria de casi cinco décadas dedicada al estudio de los peces amazónicos, especialmente sus adaptaciones fisiológicas a ambientes extremos.
Más que un homenaje individual, la elección de Val pone en evidencia la importancia de la ciencia producida en la Amazonía. Sus estudios ayudan a explicar cómo especies de ríos tropicales lidian con calor, variación de oxígeno, acidez del agua, crecidas, sequías y otros factores ambientales cada vez más presionados por los cambios climáticos.
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El tema va más allá de la biodiversidad. En la Amazonía, el pez es parte central de la alimentación, la economía y la cultura de poblaciones ribereñas y urbanas, lo que convierte la conservación de los ecosistemas acuáticos en una cuestión también social.
Investigador del INPA se convierte en el primer brasileño en recibir la Medalla Le Cren
De acuerdo con Conexão Planeta, Adalberto Luis Val es el primer brasileño y latino en ser reconocido con la Medalla Le Cren, creada en 2010 en homenaje al biólogo británico David Le Cren, considerado un nombre clásico de la ecología de peces. El honor reconoce a investigadores y equipos que han contribuido de manera destacada a la biología y la conservación de los peces.

Val actúa en el INPA desde hace más de cuatro décadas y es vicepresidente de la Academia Brasileña de Ciencias para la Región Norte. Su carrera se ha desarrollado principalmente en Manaus, donde ayudó a consolidar estudios sobre fisiología, adaptación y evolución de peces de la cuenca amazónica.
Según información de la Fundación Bunge, el científico es autor de más de 280 artículos científicos, 22 libros y 78 capítulos de libros. También acumula más de 10 mil citas académicas y ha recibido reconocimientos como la Gran Cruz de la Orden Nacional del Mérito Científico y el Award of Excellence de la American Fisheries Society.
La trayectoria del investigador ha ganado nuevo peso internacional porque la Medalla Le Cren no suele destacar solo un descubrimiento aislado. Reconoce una contribución larga, amplia y de impacto para la ciencia de los peces, incluyendo conservación, formación de investigadores y comunicación del conocimiento científico.
Cómo los peces amazónicos se convirtieron en un laboratorio natural para entender el futuro de los ríos tropicales

El foco central de las investigaciones de Adalberto Val está en una pregunta aparentemente simple, pero decisiva para el futuro de la Amazonía: ¿hasta dónde pueden los peces resistir los cambios en el ambiente? La respuesta involucra temperatura del agua, oxígeno disuelto, acidez, contaminación, sequías extremas y alteraciones provocadas por el avance de los cambios climáticos.
Según el Science Panel for the Amazon, Val investiga cómo las especies de la cuenca amazónica responden a variaciones ambientales en uno de los sistemas acuáticos más diversos y dinámicos del planeta. Este tipo de estudio transforma la Amazonía en un laboratorio natural para entender los límites biológicos de la vida acuática tropical.
En la práctica, los peces amazónicos viven en ambientes que ya cambian mucho a lo largo del año. Hay períodos de crecida, bajante, sequía, aguas con menos oxígeno y variaciones naturales de acidez. El problema es que el calentamiento global y la degradación ambiental pueden empujar estos cambios a niveles que muchas especies no pueden soportar.
Según la Revista Pesquisa FAPESP, Val observó que algunas especies son más resistentes que otras, pero los organismos acuáticos, en general, son sensibles a variaciones de temperatura. La publicación también recuerda la sequía de 2023 en la Amazonía, cuando el agua llegó a 40,9 °C en determinados lugares, en un escenario asociado a la mortandad de peces y delfines.
Este punto ayuda a explicar por qué la investigación no es solo académica. Cuando un pez se acerca a su límite térmico, puede perder capacidad de alimentarse, crecer, reproducirse o escapar de depredadores. En situaciones extremas, el resultado puede ser mortalidad en masa.
El cambio climático ya presiona a los peces que viven cerca del límite de supervivencia
De acuerdo con el CNPq, Adalberto Val alerta que muchos peces amazónicos viven muy cerca de sus límites térmicos superiores. Esto significa que pequeños aumentos de temperatura pueden provocar grandes impactos, especialmente en períodos de sequía, cuando el volumen de agua disminuye y la concentración de oxígeno baja.
El investigador también llama la atención sobre el efecto combinado de sequías, incendios y contaminantes. Cuando el agua se calienta, el oxígeno disponible tiende a disminuir, mientras que cenizas, sedimentos y sustancias químicas pueden empeorar la calidad de los ambientes acuáticos.
Estos cambios no afectan a todas las especies de la misma manera. Algunas pueden tolerar aguas más pobres en oxígeno o más ácidas, mientras que otras dependen de condiciones más estables. El problema es que la pérdida de especies sensibles puede alterar cadenas alimenticias enteras.
La preocupación crece porque los ríos amazónicos no son solo paisaje. Funcionan como corredores ecológicos, fuente de alimento, ruta de desplazamiento y base de vida para comunidades que dependen directamente del pescado.
En 2025, la IUCN informó que el 24% de los animales de agua dulce evaluados globalmente están en alto riesgo de extinción, incluyendo peces, crustáceos e insectos acuáticos. Aunque el dato es global, refuerza la dimensión del desafío enfrentado por ríos, lagos y áreas inundadas en diferentes regiones del planeta.
La ciencia hecha en la Amazonía gana visibilidad en un premio de alcance mundial
La elección de Adalberto Luis Val para la Medalla Le Cren tiene un peso simbólico porque muestra que la Amazonía no es solo objeto de estudio para investigadores de fuera. La región también produce conocimiento científico de vanguardia, forma especialistas y ofrece respuestas para problemas globales.
La propia carrera del investigador muestra esta dimensión. Val ayudó a consolidar laboratorios, orientar estudiantes y ampliar la comprensión internacional sobre los peces amazónicos, un grupo esencial para entender cómo los organismos tropicales reaccionan a ambientes extremos.
Según la FSBI, la Medalla Le Cren se entrega a personas o equipos con contribución a largo plazo, con enfoque en conservación, entrenamiento o entendimiento público sobre peces. En 2026, el nombre indicado para esta distinción es el de Adalberto Luis Val.
El reconocimiento llega en un momento en que la Amazonía enfrenta sequías severas, calentamiento de las aguas, presión por deforestación, contaminación y cambios en el régimen de los ríos. En este contexto, el trabajo de investigadores locales se vuelve aún más estratégico para orientar decisiones públicas.
La medalla, por lo tanto, no cierra una trayectoria. Amplía la visibilidad de una agenda científica que intenta responder a una pregunta urgente: ¿cómo proteger a los peces amazónicos antes de que los cambios en los ríos superen el punto de adaptación de las especies?

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