Haribo, el mayor fabricante de gominolas del mundo con 106 años de historia, anunció el cierre definitivo de su única fábrica en Brasil y América del Sur, ubicada en Bauru, en el interior de São Paulo. La unidad funcionará hasta julio y luego será desactivada, impactando a unos 150 trabajadores. La empresa afirma que seguirá atendiendo el mercado brasileño mediante existencias, pero no reveló los motivos del cierre. Haribo abandona el continente sudamericano después de solo una década.
El mayor fabricante de gominolas del mundo decidió que Brasil ya no vale la inversión. Haribo, marca alemana con 106 años de historia y presencia en casi 200 países, anunció el cierre definitivo de su única fábrica en Brasil y en toda América del Sur, ubicada en Bauru, en el interior de São Paulo. La unidad funcionará hasta julio de 2026 y luego será desactivada, poniendo fin a una operación de 10 años que empleaba a unos 150 trabajadores y que era la única base de producción de la empresa en el continente sudamericano.
Lo que hace el caso particularmente intrigante es el silencio de la empresa sobre los motivos. Haribo no informó qué factores motivaron el cierre de la fábrica brasileña. En un comunicado, se limitó a decir que «la decisión es definitiva y se llevará a cabo de forma responsable, con respeto a las personas y en conformidad con la legislación». La empresa promete seguir atendiendo el mercado brasileño mediante existencias ya existentes, pero no explicó por cuánto tiempo estas existencias serán suficientes ni cómo pretende mantener la presencia en un país de 210 millones de consumidores sin ninguna producción local.
Qué es Haribo y por qué importa su salida de Brasil
Haribo es el mayor fabricante de gominolas y regaliz del planeta. Fundada por Hans Riegel en Bonn, Alemania, la empresa lleva en su propio nombre el origen: HAns RIegel BOnn. Con 106 años de trayectoria, la compañía informa estar presente en casi 200 países, con 16 unidades productivas en 11 mercados, 73 tiendas propias y 8.500 empleados. Las gominolas de oso, conocidas como Goldbären, son uno de los dulces más reconocidos del mundo.
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La salida de Brasil no es solo una decisión empresarial: es el abandono de un mercado que consume miles de millones en dulces y golosinas al año. La fábrica de Bauru era la única de Haribo en toda la América del Sur, lo que significa que el cierre elimina cualquier capacidad de producción de la marca en el continente. La empresa mantiene otra fábrica en las Américas, en los Estados Unidos, pero ninguna operación industrial que pueda suplir la demanda sudamericana con la misma eficiencia.
Los 150 trabajadores que se quedan sin empleo en Bauru
Según información divulgada por el portal ndmais, el impacto más inmediato recae sobre los cerca de 150 empleados que trabajaban en la unidad de Bauru. La empresa afirma que la producción seguirá funcionando hasta julio, lo que concentra la transición en los próximos meses y da tiempo para que los trabajadores busquen alternativas en el mercado laboral local. Haribo informó que la medida se llevará a cabo «dentro de la legislación laboral», sin detallar valores de indemnización o programas de recolocación.
Para Bauru, ciudad del interior paulista que tiene una economía diversificada pero que depende de cada empleo industrial, la pérdida de 150 puestos de trabajo es significativa. La fábrica operaba desde hace 10 años y representaba una inversión extranjera que traía tecnología, generación de ingresos e inserción en la cadena global de una marca centenaria. El cierre deja un vacío que difícilmente será cubierto por otra operación del mismo tamaño a corto plazo.
La promesa de abastecer a Brasil con existencias y por qué preocupa
Haribo afirma que no dejará de atender a los consumidores brasileños incluso después del cierre de la fábrica. El suministro continuará a través de existencias ya existentes, pero la empresa no informó el volumen disponible ni por cuánto tiempo podrá mantener la presencia en los estantes de los supermercados sin producción local. La lógica es simple: las existencias son finitas, y sin fábrica para reponerlas, la disponibilidad del producto tiende a disminuir hasta desaparecer.
La alternativa sería la importación directa de otras fábricas de Haribo, como la de Estados Unidos, pero el costo logístico de traer gomitas del hemisferio norte a Brasil puede hacer que el producto sea inviable en el mercado brasileño, donde los competidores locales ofrecen artículos similares a precios mucho más bajos. La promesa de mantener la presencia mediante existencias puede ser, en la práctica, una forma de cerrar la operación gradualmente sin anunciar la salida completa de una vez.
El misterio sobre los motivos del cierre
Haribo no explicó por qué cerró la fábrica de Bauru, y la ausencia de justificación alimenta especulaciones. Dificultades con la carga tributaria brasileña, costos laborales, tipo de cambio desfavorable y complejidad regulatoria son factores que las empresas extranjeras citan con frecuencia al reducir operaciones en Brasil, pero ninguno de ellos fue mencionado por la empresa en su comunicado.
Otra posibilidad es que Haribo esté reorganizando sus operaciones internacionales y concentrando la producción en mercados donde la escala justifica la inversión. La empresa mantiene 16 unidades productivas en 11 mercados, y Brasil, a pesar de ser el país más grande de América del Sur, puede no haber generado un volumen de ventas suficiente para justificar una fábrica propia cuando la misma capacidad puede asignarse a mercados europeos o norteamericanos con márgenes más altos.
Lo que el caso revela sobre Brasil como destino de inversión industrial
La salida de Haribo se suma a otros casos recientes de multinacionales que redujeron o cerraron operaciones en Brasil, planteando la cuestión de si el país ofrece condiciones competitivas para la producción industrial extranjera. El mayor fabricante de gomitas del mundo llegó, invirtió, operó durante una década y decidió irse, y el hecho de no explicar los motivos sugiere que la decisión fue motivada por factores estructurales que la empresa prefiere no exponer públicamente.
Para el consumidor brasileño, la consecuencia práctica es que las gomitas Haribo pueden volverse cada vez más raras en los estantes hasta desaparecer por completo. Para el mercado laboral de Bauru, son 150 empleos perdidos sin reemplazo inmediato. Y para Brasil como destino de inversión, es una señal más de que atraer fábricas extranjeras es mucho más fácil que mantenerlas operando durante décadas, especialmente cuando el mercado global ofrece alternativas con menos burocracia y costos más predecibles.
¿Sabías que Haribo tenía fábrica en Brasil o descubriste ahora que ya cerró? Cuéntanos en los comentarios si consumes gomitas de la marca y qué opinas de que una empresa centenaria abandone el país sin explicar los motivos.

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