El sector ve avances en el nuevo modelo tributario, pero exige seguridad jurídica, previsibilidad y reglas claras para proyectos a largo plazo
La reglamentación de la reforma tributaria ha comenzado a movilizar sectores estratégicos de la economía brasileña. Entre ellos, por lo tanto, se encuentran los grandes proyectos de ingeniería industrial e infraestructura, caracterizados por contratos largos, alta complejidad operativa y fuerte necesidad de capital.
Según la ABEMI, Asociación Brasileña de Ingeniería Industrial, el nuevo sistema trae avances importantes. Sin embargo, también crea desafíos relevantes para empresas que operan en energía, petróleo y gas, minería, siderurgia, logística, saneamiento e infraestructura pesada.
Además, como destacó Maria Michielin, directora jurídica de ABEMI, la aplicación práctica de la reforma exige atención a las características de los contratos industriales. Después de todo, estos proyectos involucran cadenas complejas, cronogramas sofisticados e inversiones a largo plazo.
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Contratos EPC entran en el centro de las preocupaciones
En este contexto, uno de los principales puntos de atención involucra la no acumulatividad en los contratos EPC, también llamados turnkey. Estos contratos reúnen ingeniería, compras y construcción en operaciones amplias.
Por eso, la ABEMI evalúa que aún existen dudas sobre la eliminación real de los residuos tributarios. Aunque la no acumulatividad amplia representa un principio positivo, su aplicación práctica aún preocupa al sector.
Además, cadenas productivas largas y fragmentadas pueden hacer que la operacionalización sea más difícil. De esta forma, contratos complejos pueden enfrentar incertidumbres tributarias durante la ejecución.
Flujo de caja y créditos tributarios preocupan al sector
Otro punto sensible, por lo tanto, involucra el flujo de caja de los proyectos industriales y de infraestructura. Como muchos emprendimientos avanzan por varios años, hay temor de que los tributos se paguen antes de la generación efectiva de caja.
Según Maria Michielin, la ingeniería industrial no trabaja con productos terminados. Cada proyecto, por lo tanto, posee una lógica propia de ejecución, medición y financiamiento.
En consecuencia, cualquier desajuste tributario puede afectar el equilibrio económico-financiero de los contratos. Además, la recuperación de créditos también aparece como preocupación central.
Después de todo, grandes obras exigen inversiones anticipadas en equipos, tecnología e insumos. Por eso, la ABEMI defiende velocidad, previsibilidad y seguridad en la devolución de los créditos tributarios.
La previsibilidad será decisiva para nuevas inversiones
Además, la entidad refuerza que la previsibilidad regulatoria será esencial para desbloquear inversiones en infraestructura, industrialización, transición energética y competitividad nacional.
Para la ABEMI, los grandes proyectos dependen de la estabilidad jurídica. Así, financiaciones, planificaciones y contratos a largo plazo pueden avanzar con más seguridad.
Por último, la asociación defiende el diálogo técnico entre gobierno, sector productivo y especialistas. Según Maria Michielin, la reforma solo será efectiva si considera la realidad operativa de la ingeniería nacional.
De esta forma, el nuevo modelo tributario podrá funcionar no solo en el papel, sino también en la práctica de los grandes proyectos brasileños. Al fin y al cabo, sin una ingeniería competitiva, ¿cómo podrá Brasil ejecutar sus propios proyectos estratégicos?

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