Publicada por la Agencia Sebrae de Noticias el 10 de marzo de 2026, la historia de Vilmara Ramos da Costa muestra cómo el cacao ganó espacio en la comunidad Entre Rios, en Caroebe, con manejo, asociación, venta local, merienda escolar y apoyo técnico para recuperar cultivos y planificar expansión familiar en el campo.
El cacao se convirtió en una de las principales apuestas de Vilmara Ramos da Costa, productora rural de 49 años, madre de cinco hijos, residente de la comunidad Entre Rios, en la Vicinal 15, en Caroebe, en el sur de Roraima.
Según la Agencia Sebrae de Noticias, Vilmara nació y creció ligada a la agricultura, llegó a vivir en la ciudad, pero no se adaptó y regresó al interior. Hoy, la propiedad reúne cultivos como plátano, calabaza, maxixe, quingombó, sandía, yuca y cacao.
Plantación de cacao comenzó como alternativa de producción
La plantación de cacao comenzó alrededor de 2018, motivada por la curiosidad de Vilmara y la búsqueda de nuevas alternativas dentro de la propiedad. El cultivo pasó a ocupar espacio en los planes de la productora, que ya trabajaba con otros alimentos en la agricultura familiar.
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Al principio, la falta de orientación técnica adecuada dificultó el manejo. Parte del cultivo se perdió, y el área cultivada tuvo que ser reducida. Aun así, Vilmara mantuvo el cultivo en la propiedad y comenzó a reorganizar la plantación con más conocimiento técnico.
940 plantas producen mientras nuevas plántulas crecen
Actualmente, Vilmara afirma tener cerca de 940 plantas de cacao produciendo. La productora también ya inició una nueva etapa, con más de 1.400 plántulas en desarrollo para ampliar nuevamente el área productiva.
Este avance muestra un cambio importante en la forma de trabajar el cultivo. La productora no solo mantuvo el cultivo después de las pérdidas iniciales, sino que comenzó a planificar la expansión con seguimiento, manejo y organización de la producción.
Apoyo técnico comenzó a mejorar el manejo del cultivo

Hace casi dos años, Vilmara pasó a integrar el proyecto Cacao Amazonía, realizado por el Sebrae e instituciones asociadas, entre ellas el Instituto de Asistencia Técnica y Extensión Rural del Estado de Roraima, el Iater.
La productora recibe consultorías mensuales enfocadas en el fortalecimiento de la producción agrícola en la región. Según ella, el consultor orienta sobre fertilización y manejo de cultivos como plátano, naranja y cacao. Este acompañamiento ha ayudado a corregir prácticas y mejorar el cuidado con la plantación.
Producción rural sostiene el ingreso familiar
La agricultura es hoy la principal fuente de ingresos de Vilmara. Parte de la producción se vende a intermediarios, otra parte se destina al mercado local y también a la merienda escolar a través de asociaciones de productores.
Vilmara participa en la Asociación de Productores Rurales de Entre Ríos, que ayuda a organizar la comercialización de los alimentos de la región. Además del cacao, la productora vende plátano, verduras y frutas, componiendo un ingreso diversificado dentro de la propiedad.
Las mujeres participan en la producción y la venta
En la comunidad, Vilmara observa el crecimiento de la presencia femenina en las actividades agrícolas. Según la productora, las mujeres participan en la siembra, la cosecha y también en la comercialización de los alimentos.
Ella relata que, en la asociación, grupos de mujeres actúan directamente en la entrega de productos para la merienda escolar. Hay mujeres productoras, conductoras y responsables del transporte de los alimentos. La participación femenina aparece como parte práctica de la rutina económica del campo, no solo como apoyo familiar.
Caroebe aparece en el mapa del cacao en Roraima
El caso de Vilmara también muestra cómo el cacao puede ganar espacio en áreas de agricultura familiar en el sur de Roraima. En Caroebe, el cultivo se suma a otros alimentos ya cultivados por la productora, ampliando las posibilidades de ingresos dentro de la misma propiedad.
El proyecto Cacao Amazonía entra en este contexto como apoyo para fortalecer cultivos, organizar manejo y ampliar conocimiento técnico. Para pequeños productores, este tipo de acompañamiento puede reducir pérdidas y aumentar la seguridad a la hora de expandir el cultivo.
Volver al campo se convirtió en una decisión de trabajo
El regreso de Vilmara al campo no aparece solo como una elección afectiva, sino como una decisión ligada a la producción, ingresos y rutina familiar. Ella afirma que le gusta vivir y trabajar en el interior, donde construyó su trayectoria desde la infancia.
La productora reconoce que el trabajo en el campo es intenso, especialmente bajo el sol fuerte, pero asocia la cosecha al resultado concreto de la dedicación diaria. En el caso del cacao, la meta ahora es seguir aprendiendo, recuperar lo que se perdió y ampliar la producción con más seguridad.
Lo que esta historia muestra sobre agricultura familiar
La trayectoria de Vilmara Ramos da Costa muestra cómo una propiedad rural puede fortalecerse cuando combina diversificación, asociación, asistencia técnica y planificación. El cacao entró como alternativa, enfrentó pérdidas iniciales y ahora aparece como cultivo en expansión dentro de los ingresos familiares.
El caso también plantea una pregunta importante para otras regiones de Brasil: ¿cuántas pequeñas propiedades podrían crecer si tuvieran más acceso a orientación técnica, organización de venta y apoyo para recuperar cultivos? ¿Crees que el cacao puede convertirse en una alternativa más fuerte para la agricultura familiar en Roraima? Deja tu opinión en los comentarios.
