Después de Décadas Desaparecido, El Primer Chatbot de la Historia — Creado en los Años 1960 — Reaparece en Un Mainframe Reclamado, Con Su Código Original Funcionando en Emulación Fiel al Ambiente de la Época
En diciembre de 2024, un mensaje simple apareció en una emulación virtual de un mainframe antiguo: “¿CÓMO ESTÁS? POR FAVOR, CUÉNTAME TU PROBLEMA.” Era ELIZA. El primer chatbot de la historia, creado en los años 60, resurgió en el mismo tipo de computadora donde fue ejecutado por primera vez. Y no era una copia. Era el programa original, recuperado después de décadas de desaparición.
El Nacimiento de ELIZA
ELIZA fue desarrollado entre 1964 y 1966 por Joseph Weizenbaum, científico del MIT. Utilizó un lenguaje llamado MAD-SLIP, combinación de MAD (Decodificador Algebraico del MIT) con una biblioteca de listas llamada SLIP.
El programa funcionaba en el CTSS, un sistema instalado en un IBM 7094, gigante de la época, operado a un costo de casi US$ 3 millones.
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El funcionamiento de ELIZA se basaba en patrones simples. Si alguien escribía «Estoy triste», el programa respondía con algo como «¿Desde hace cuánto tiempo estás triste?».
Era una simulación del estilo de conversación utilizado por psicoterapeutas rogerianos. A pesar de su simplicidad, el chatbot impresionaba. La secretaria de Weizenbaum, por ejemplo, se involucró tanto que pidió conversar con ELIZA a solas.
Pérdida y Sustituciones
El CTSS nunca fue conectado a ARPAnet, red precursora de Internet. Así, cuando versiones de ELIZA comenzaron a surgir en otros lenguajes, como Lisp y BASIC, fueron estas copias las que se difundieron. La versión en Lisp, en particular, se convirtió en referencia.
En cambio, la versión original en MAD-SLIP desapareció. Las personas comenzaron a conocer ELIZA como un programa académico basado en Lisp o como pasatiempo en las primeras computadoras de hogar. El código original se perdió. Hasta que, en 2021, comenzó una cacería.
El Redescubrimiento de un Fósil Digital
Jeff Shrager, que había creado un clon de ELIZA en los años 70, animó a Myles Crowley, archivero del MIT, a buscar en los archivos de la institución. Y la búsqueda dio resultado: encontraron una impresión de 1965 con partes del código original. Estaba en una caja etiquetada como “conversaciones de computadora”.
El material estaba incompleto, desvanecido, y en un formato tan antiguo que precedía incluso el estándar ASCII. Líneas como “W’Rfor” y tarjetas perforadas rotas dificultaban la lectura. Pequeños errores, como espacios ausentes, podrían inutilizar rutinas enteras.
La única salida era reconstruir el ambiente completo: un CTSS funcional ejecutándose en el IBM 7094.
El Regreso de ELIZA: Una Reconstrucción Delicada
La misión de reconstruir el sistema fue asumida por un equipo que se autodenominó “Equipo ELIZA”. Compuesto por Rupert Lane, Anthony Hay, Arthur Schwarz, David M. Berry y Jeff Shrager, el equipo recreó el sistema completo en emulación.
El proceso fue minucioso. Un solo error casi comprometió todo: la ausencia de un cero en la línea 1670 de una función. Después de la corrección, el programa funcionó. ELIZA estaba de vuelta.
La primera frase dicha fue idéntica a la registrada por Weizenbaum en 1966. No era una reproducción. Era el código original, funcionando en un ambiente fiel al de la época.
El Modo Secreto de Aprendizaje
Dentro del código, un recurso sorprendió a los investigadores. ELIZA poseía un “modo profesor” oculto, activado al teclear el carácter «+». Eso permitía editar los scripts del chatbot en tiempo real, modificando preguntas y respuestas durante la ejecución.
Los cambios podían ser guardados, lo que brindaba al programa una especie de memoria — aunque no fuera aprendizaje de máquina en el sentido moderno, era una forma primitiva de persistencia.
Este detalle fue poco mencionado por Weizenbaum en su artículo publicado en la época. Aun así, mostró que ELIZA era más que una secuencia de respuestas programadas. En 1966, esto era algo completamente fuera de lo común.
Un Hito de la Inteligencia Artificial
ELIZA es anterior al término “chatbot”. Surgió antes de que la IA cobrara fuerza como campo. Sin embargo, incorporó conceptos que se convertirían en pilares de la computación moderna, como razonamiento simbólico, interactividad e intento de simular comportamiento humano.
El propio creador, Joseph Weizenbaum, comenzó a criticar el fascino que las personas demostraban por proyectar sentimientos en máquinas. Veía con preocupación el uso psicológico de las computadoras y advertía sobre los peligros de la ilusión emocional provocada por sistemas como ELIZA.
Última Respuesta
Con la recuperación de ELIZA, se reabrió un capítulo importante de la historia digital. El programa que inició las conversaciones entre humanos y máquinas está de vuelta — ahora, para ser preservado como parte de la memoria de la tecnología.
Una simple línea de código, en un mainframe recreado, fue suficiente para traer a la vida una pieza olvidada del pasado. “¿CÓMO ESTÁS? POR FAVOR, CUÉNTAME TU PROBLEMA.” El primer chatbot del mundo habló nuevamente.
Con información de ZME Science.

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