Propuesta Reduce Carga Semanal Sin Cortar Salario, Restringe Escala 6×1 Y Reaviva Disputa Sobre Derechos, Empleos Y Beneficios Sociales
El informe que propone reducir la jornada máxima de trabajo en Brasil de 44 a 40 horas semanales provocó un impasse en la Cámara de Diputados e impidió la votación prevista para este miércoles (3). La medida, presentada por el relator Luiz Gastão (PSD-CE), mantiene los salarios y crea nuevas restricciones para el modelo de escala 6×1.
El dictamen sería votado por la Subcomisión Especial de la Escala de Trabajo 6×1, pero los diputados solicitaron vista tras divergencias internas. El relator defendió la reducción gradual de la carga horaria a lo largo de tres años y criticó la propuesta original de la PEC 8/25, que sugiere una jornada de 36 horas semanales. Según él, este formato sería económicamente inviable para las empresas, especialmente para micro y pequeños negocios.
La transición propuesta establece 42 horas semanales en el primer año, 41 en el segundo y 40 en el tercero. El texto también limita el trabajo a los fines de semana, determinando pago doble por lo que supere seis horas el sábado o domingo. Entre las medidas para compensar el impacto, el informe sugiere disminuir impuestos sobre la nómina de empresas cuyo gasto con salarios represente más del 30% de la facturación.
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Además de la discusión laboral, los parlamentarios afirman que el tema tiene reflejos directos en la calidad de vida, en el rendimiento de las familias y hasta en la red de beneficios sociales, ya que jornadas menores pueden afectar la productividad, ingresos y reglas de protección social relacionadas con el trabajo formal.
El presidente de la Comisión de Trabajo, Leo Prates (PDT-BA), dijo que aún busca un consenso, pero evalúa que el análisis no debe concluirse este año. Afirmó que, si es necesario, presentará un dictamen alternativo la próxima semana para desbloquear la discusión.
El informe también incluye dos anteproyectos: uno altera la Constitución para fijar la nueva jornada máxima y otro cambia la CLT para regular la transición. Ambos aún necesitan ser formalmente protocolados para comenzar a tramitar.
La propuesta cita convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que desde 1935 defiende la limitación a 40 horas semanales. El relator afirma que Brasil ya se aproxima a esta realidad: acuerdos colectivos indican una jornada media de 37,9 horas en el país.

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