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En Estados Unidos, Un Río Que Estuvo Casi 100 Años Enterrado Bajo Un Estacionamiento Y Tubos De Concreto Fue Descubierto, Volvió A Fluir A Cielo Abierto Y Sorprendió A Expertos Al Traer Anguilas Migratorias De Vuelta Al Corazón De La Ciudad Y Reducir El Riesgo De Inundaciones Urbanas.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 20/01/2026 a las 10:46
Actualizado el 20/01/2026 a las 10:47
Nos Estados Unidos, um rio que ficou quase 100 anos enterrado sob um estacionamento e tubulações de concreto foi desenterrado, voltou a correr a céu aberto e surpreendeu especialistas ao trazer enguias migratórias de volta ao coração da cidade e reduzir o risco de enchentes urbanas
Nos Estados Unidos, um rio que ficou quase 100 anos enterrado sob um estacionamento e tubulações de concreto foi desenterrado, voltou a correr a céu aberto e surpreendeu especialistas ao trazer enguias migratórias de volta ao coração da cidade e reduzir o risco de enchentes urbanas
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Un río enterrado por casi un siglo en EE. UU. fue desenterrado, trajo vida salvaje de vuelta a la ciudad y se convirtió en símbolo de ingeniería ecológica urbana.

Durante buena parte del siglo XX, la idea de “progreso urbano” fue frecuentemente asociada a varias formas de supresión de la naturaleza: ríos canalizados y escondidos bajo pavimento, pantanos drenados, arroyos enterrados en tubos de concreto, litoral rectificado para convertirse en muelles y avenidas. En cientos de ciudades americanas y europeas, cursos de agua fueron tragados por el asfalto mientras el transporte, las industrias y el automóvil dominaban el diseño urbano. En la década de 1920, este movimiento llegó a la ciudad de Yonkers, en el estado de Nueva York: un río entonces considerado un “problema sanitario” sería canalizado bajo una estructura de concreto y cubierto por estacionamientos, plazas y edificios públicos. El río que desapareció a la fuerza era el Saw Mill River, un curso de agua modesto en extensión (alrededor de 37 km), pero profundamente importante en la geografía histórica del condado de Westchester.

A lo largo del siglo XIX, movía molinos, alimentaba pequeñas fábricas e irrigaba tierras de cultivo. Pero, como tantos otros ríos urbanos, se convirtió en un depósito de basura, aguas residuales y residuos industriales a la vuelta del siglo XX. Cuando las autoridades locales decidieron “esconder” el río bajo planchas de concreto en 1920, el objetivo era claro: remover un inconveniente visual y sanitario para acomodar el modelo urbano moderno.

La restauración del río que desapareció

Durante décadas, pocos recordaban que un río pasaba bajo el corazón de Yonkers. En su lugar, había una estructura monolítica llamada Larkin Plaza, básicamente un complejo de estacionamientos y espacios asfaltados cubriendo el lecho natural.

Anguilas americanas, que históricamente migraban del Mar de Sargasso hasta los ríos de la costa este, dejaron de llegar. Peces pequeños, insectos acuáticos, aves y anfibios desaparecieron. Sin luz, sin vegetación, sin oxigenación y aislado del ecosistema, el río se transformó en un tubo funcional, y nada más.

En Estados Unidos, un río que estuvo casi 100 años enterrado bajo un estacionamiento y tuberías de concreto fue desenterrado, volvió a fluir a cielo abierto y sorprendió a expertos al traer anguilas migratorias de vuelta al corazón de la ciudad y reducir el riesgo de inundaciones urbanas
Reproducción

Esta historia podría terminar allí — más un río urbano tragado por la modernidad, pero a principios de los años 2000, movimientos ambientales, organizaciones civiles y autoridades municipales comenzaron a discutir una idea que sonaba casi absurda para los estándares americanos de la época: desenterrar el río.

No canalizar mejor, no enterrar de nuevo, sino remover toneladas de concreto, derribar estructuras y reconstruir el lecho fluvial a cielo abierto, recreando un tramo de ecosistema en el centro urbano. Era el concepto de “daylighting”, una práctica relativamente reciente en la gestión hídrica que consiste en llevar cursos de agua escondidos de vuelta a la superficie.

Una idea radical en términos técnicos, logísticos y políticos

La propuesta de “daylighting” del Saw Mill River no era solo ambientalista; era urbana, estratégica y multifuncional. Implicaba alterar el drenaje de la ciudad, reconfigurar los estacionamientos, adaptar el tráfico, rediseñar los espacios públicos, instalar vegetación nativa, reconstruir micro-hábitats acuáticos, revitalizar aceras y tratar una zona que había sido urbanísticamente degradada. Además, tenía que enfrentar un desafío político: ¿cómo convencer a los residentes y comerciantes de que derribar estructuras y remover espacios de estacionamiento traería algún beneficio real?

El argumento técnico fue decisivo. De acuerdo con hidrólogos locales y expertos contratados por la ciudad, el río enterrado no atendía más a la capacidad de drenaje exigida para eventos de inundación contemporáneos — un problema que se agravaría con el aumento de la intensidad de tormentas en la costa este.

Video de YouTube

El concreto no absorbía agua, el tubo era estrecho y el flujo podía desbordarse a áreas urbanas. Desenterrar el río permitiría crear un corredor de inundación natural, aumentando la resiliencia urbana.

A partir de 2010, el proyecto comenzó a tomar forma. Era una obra compleja y simbólica: excavadoras retiraron capas de losas y pavimentos que durante décadas ocultaron el río, revelando un espacio oscuro y húmedo conocido por los ingenieros locales, pero ignorado por la población.

Donde antes había coches estacionados, surgían muros antiguos de contención y el canal de concreto por donde fluía el Saw Mill River.

Reconstruir un río es un acto de ingeniería y ecología al mismo tiempo

Desenterrar un río no es simplemente abrir espacio y dejar que el agua fluya. Es necesario reconstruir sustratos, márgenes, curvas, pozos de retención y zonas de vegetación ribereña.

El trazado natural raramente coincide con la geometría urbana, así que el equipo de ingeniería tuvo que proyectar un lecho semi-natural que incluyera elementos como:

  • rocas y bloques para crear microturbulencias y oxigenación
  • vegetación nativa para estabilizar márgenes
  • zonas poco profundas con flujo más lento para insectos y alevinos
  • pozos profundos para peces adultos
  • estructuras para acomodar variaciones estacionales de flujo

La ciudad también aprovechó para rediseñar el entorno urbano, creando un parque lineal que conectaba restaurantes, aceras y espacios de convivencia con el paisaje resucitado. El objetivo no era solo funcional, sino estético y social: hacer que el río volviera a ser visible, visitable y experimentado.

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El “Van der Donck Park”, inaugurado como parte de la primera fase del proyecto en 2012, se convirtió en el primer espacio en casi un siglo donde el Saw Mill River corría a cielo abierto en el centro de Yonkers. La transformación inmediata fue visual: en lugar de un estacionamiento, pasaba un curso de agua rodeado de piedras, arbustos, pequeños árboles, bancos y caminos públicos.

Pero la transformación más impresionante no era paisajística — era ecológica.

Cuando la vida vuelve a donde había concreto

Pocos esperaban que la fauna reaccionara tan rápidamente. Meses después de la conclusión de la primera fase del proyecto, técnicos registraron lo que vino a convertirse en el símbolo de esta obra: el regreso de las anguilas americanas (Anguilla rostrata), una especie migratoria que completa su ciclo entre las aguas del Atlántico Norte y los ríos de la costa este de EE. UU.

Las anguilas habían desaparecido por casi 100 años, porque no podían transponer el laberinto subterráneo oscuro y sin puntos de descanso. Con el río restaurado, regresaron a seguir su curso natural, sorprendiendo incluso a biólogos marinos.

Además de ellas, aparecieron:

  • peces pequeños (como killifish y sunfish)
  • insectos acuáticos indicadores de buena calidad hídrica
  • aves piscívoras como el martinete
  • patos, garzas y tortugas

El retorno de estos organismos indicaba que el ecosistema reconstruido no era solo estético: funcionaba biológicamente.

Un nuevo tipo de infraestructura urbana

El proyecto también reduce el riesgo de inundaciones al crear espacio para que el agua se expanda durante lluvias intensas. En lugar de desbordarse de un tubo y anegar calles, el río ocupa zonas del parque temporalmente, drenando el agua de forma más eficiente. Esto ilustra una tendencia moderna en planificación urbana: la idea de “infraestructura verde”.

La infraestructura verde es todo aquello que aprovecha procesos ecológicos para ofrecer servicios urbanos, como:

  • control de inundaciones
  • filtración natural del agua
  • proporcionar sombra y reducir islas de calor
  • incremento de la biodiversidad
  • calidad paisajística y turística

En los últimos años, ciudades de todo el mundo han comenzado a ver el Saw Mill River como un ejemplo. Universidades, departamentos de ingeniería y urbanismo y grupos ambientales citan el proyecto en conferencias, informes y guías de resiliencia climática.

Repercusión nacional e internacional

El caso de Yonkers ayudó a popularizar el concepto de “daylighting” en Estados Unidos. Ciudades como:

  • Seattle
  • San Francisco
  • Portland
  • Chicago
  • Providence
  • Baltimore

dieron prioridad a mapear sus propios ríos enterrados. En Europa, Zúrich, Londres, Oslo y Múnich también aceleraron programas similares de desenterramiento de cursos de agua.

Algunos expertos urbanistas afirman que la obra de Yonkers representa una transición cultural: un período en el que las ciudades dejaron de ser enemigas de los ríos y comenzaron a verlos como activos estratégicos. En lugar de esconder el agua, ahora la tendencia es exhibirla, integrarla y utilizarla como pieza central de la experiencia urbana.

Una historia de ida y vuelta

La historia del Saw Mill River revela algo sobre cómo las sociedades cambian sus prioridades. A principios del siglo XX, enterrar un río era progreso; a principios del siglo XXI, desenterrar un río se convirtió en un símbolo de ciudad inteligente, resiliente y preocupada por el bienestar ambiental.

Hoy, los residentes caminan junto al agua, los niños alimentan patos, los turistas toman fotos, los biólogos recolectan muestras, los profesores enseñan ecología in situ. Algo que desapareció por casi 100 años volvió a moldear la cotidianidad urbana — y eso solo fue posible porque alguien se atrevió a imaginar lo que parecía inviable.

Las preguntas que quedan

Proyectos como este provocan reflexiones importantes:

  • ¿Cuántos ríos urbanos ha enterrado el mundo?
  • ¿Cuántos podrían ser restaurados?
  • ¿Cuánta biodiversidad se ha perdido y podría regresar?
  • ¿Cómo pueden las áreas urbanas utilizar ecosistemas como infraestructura?
  • ¿Cuántos problemas urbanos nacen de la tentativa de suprimir la naturaleza?

Estas cuestiones son especialmente relevantes ante el cambio climático, ya que eventos extremos de lluvia y calor deben intensificarse a lo largo del siglo XXI. Ríos enterrados son frágiles ante inundaciones; ríos restaurados pueden ser aliados.

El desenterramiento del Saw Mill River no es solo una obra municipal, es una narrativa completa sobre cómo las ciudades tratan la naturaleza, sobre cómo la ecología y la ingeniería pueden dialogar y sobre cómo el pasado puede volver de una forma funcional.

Al final, un río que estuvo casi un siglo en silencio, escondido bajo concreto, estacionamientos y tuberías, reapareció en el paisaje urbano, trayendo anguilas migratorias de vuelta al corazón de la ciudad y convirtiéndose en símbolo de una visión urbana que re-conecta agua, vida y gente.

Una obra que unió biología, ingeniería y política pública y recordó que, en muchas ciudades del planeta, la naturaleza no está distante: está esperando ser liberada.

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Valdemar Medeiros

Formado em Jornalismo e Marketing, é autor de mais de 20 mil artigos que já alcançaram milhões de leitores no Brasil e no exterior. Já escreveu para marcas e veículos como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon e outros. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras (empregabilidade e cursos), Economia e outros temas. Contato e sugestões de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. Não aceitamos currículos!

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