Aditivo alimentario desarrollado por científicos del Reino Unido utiliza ingredientes naturales para estimular hormonas del apetito, recibió aprobación de la Unión Europea y podrá ser incorporado a alimentos del día a día para ayudar en la prevención de la obesidad.
La búsqueda de alternativas seguras para prevenir el aumento de peso acaba de recibir un importante refuerzo. Investigadores del Imperial College de Londres y de la Universidad de Glasgow desarrollaron una nueva fibra alimentaria llamada éster de propionato de inulina (IPE). El compuesto recibió aprobación de la Unión Europea y podrá, en el futuro, integrar alimentos de consumo diario para ayudar en el control del apetito y en la prevención de la obesidad.
La información fue divulgada por la Comisión Europea, tras la publicación de estudios científicos conducidos por el Imperial College de Londres y la Universidad de Glasgow. Según los investigadores, el nuevo ingrediente actúa directamente en la liberación de hormonas responsables de la sensación de saciedad, reduciendo el consumo excesivo de calorías a lo largo del día.
A diferencia de los medicamentos utilizados para adelgazar, el objetivo del IPE no consiste en promover una rápida pérdida de peso. En cambio, la tecnología busca impedir el aumento gradual de peso que suele ocurrir a lo largo de los años y que, muchas veces, favorece el desarrollo de la obesidad.
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Cómo funciona la superfibra aprobada por la Unión Europea

Los científicos produjeron el IPE combinando dos componentes naturales. El primero es la inulina, una fibra presente naturalmente en alimentos como achicoria y cebollas. El segundo componente es el propionato, un ácido graso de cadena corta producido naturalmente por el organismo.
Cuando la persona consume el suplemento, el IPE lleva el propionato directamente a receptores específicos del intestino. Como consecuencia, el organismo aumenta la liberación de hormonas responsables de la regulación del apetito.
Según Douglas Morrison, profesor de la Universidad de Glasgow y uno de los creadores de la tecnología, esta estrategia permite estimular las hormonas exactamente en el lugar donde ejercen mayor efecto biológico.
Además, Morrison destacó que medicamentos agonistas del receptor GLP-1, conocidos popularmente como “plumas adelgazantes”, presentan excelentes resultados para la pérdida de peso. Sin embargo, el IPE podrá actuar de manera preventiva, reduciendo el aumento de peso lento y continuo que frecuentemente lleva a los pacientes a necesitar estos tratamientos.
Los investigadores iniciaron el desarrollo del IPE en el laboratorio de Morrison. Posteriormente, el equipo inició una colaboración científica de 15 años con el profesor Gary Frost, especialista en Nutrición y Dietética del Departamento de Metabolismo, Digestión y Reproducción del Imperial College de Londres.
Durante este período, los científicos realizaron diversos estudios clínicos para evaluar tanto la seguridad como la eficacia del suplemento.
Estudios apuntan beneficios más allá del control del apetito
Los resultados obtenidos hasta el momento muestran que los efectos del IPE pueden ir más allá de la reducción de la ingesta calórica.
Algunas investigaciones indicaron que el suplemento también contribuye a preservar la masa muscular, mejorar los niveles de grasa acumulada en el hígado y favorecer la salud metabólica. Además, los investigadores observaron posibles beneficios para el sistema inmunológico.
Otro dato importante involucra la cantidad necesaria para producir efectos. Los estudios clínicos mostraron que aproximadamente 10 gramos por día ya logran influir en los mecanismos responsables de la regulación del apetito.
Como el IPE presenta la forma de un polvo blanco, los fabricantes podrán añadirlo fácilmente a diferentes alimentos. Entre ellos están vitaminas, cereales, panes y otros productos consumidos diariamente. De la misma manera, el consumidor podrá utilizar el ingrediente como suplemento alimenticio aislado.
Aprobación abre camino para producción a gran escala
Al final de 2025, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió el primer dictamen favorable al nuevo ingrediente tras analizar datos toxicológicos, nutricionales y microbiológicos.
Ahora, la Comisión Europea ha concedido la autorización definitiva e incluyó oficialmente el IPE en la Lista de la Unión Europea de Nuevos Alimentos Autorizados.
A pesar de la aprobación regulatoria, el producto aún no llegará inmediatamente al mercado. Antes de eso, será necesario ampliar la capacidad de fabricación.
Para acelerar esta etapa, los investigadores crearon la empresa Satisfed. El objetivo consiste en encontrar socios industriales capaces de producir el ingrediente a escala comercial.
Según Douglas Morrison, un pequeño exceso de calorías consumido diariamente puede provocar consecuencias importantes a lo largo de los años. El investigador explica que incluso un aumento promedio de 1 kg por año en adultos jóvenes puede favorecer problemas significativos de peso durante la mediana edad.
Además, recuerda que el aumento del consumo de fibras ya demuestra beneficios para el control del peso corporal. Sin embargo, la mayoría de las personas aún consume cantidades muy inferiores a las recomendaciones nutricionales.
Por eso, los investigadores creen que la incorporación del IPE en alimentos convencionales podría facilitar el acceso de la población a una estrategia simple, eficaz y relativamente barata para aumentar la saciedad y ayudar en la lucha contra la creciente epidemia mundial de obesidad.
Si esta superfibra fuera disponible en Brasil y tuviera comprobación de seguridad y eficacia, ¿incluirías este ingrediente en tu alimentación diaria? Cuéntanos tu opinión en los comentarios.
